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Escenas inolvidables de la vieja Mérida

Escenas inolvidables de la vieja Mérida
Foto: Jerome O. Kilmartin. Wikimedia Commons/Facebook/Mérida en la Historia.

Y al decir vieja Mérida no nos estamos refiriendo en esta ocasión a la Mérida colonial, sino a la ciudad de hace más de cincuenta años, pero nomás de ese tiempo y quizás algunos años atrás.

La dama de las cabras

Y una escena inolvidable que nosotros alcanzamos a presenciar es la de aquella señora con aires de campesina, pero señora al fin. Se paseaba muy temprano por la mañana con su rebaño de cabras por nuestras calles, vendiendo la leche de sus animales, y recién ordeñada, delante del cliente, que por lo general eran las señoras amas de casa, aguardando pacientemente a que transitara la doña por su calle con su hato ruidoso por las campanitas que llevaba ringorreando, anunciando su presencia.

Debemos decir que no sólo era la susodicha dama, sino que también hombres campesinos ya veteranos, también recorrían la ciudad con su hato haciendo la competencia a la señora de las cabras, a las que despectivamente, no faltaban groseros que las llamaban “chivas” (No las de Guadalajara, por supuesto, equipo de futbol, ese deporte de las patadas que tanto molestaba a Jorge Luir Borges, el brillante argentino, no los Borges de acá).

Decíamos o íbamos a decir que la dama de las cabras se ocupaba ella misma de guiar a sus animales, y en donde era detenida por algunas amas de casa para comprarle su producto, observábamos que ella misma se ocupaba de ordeñar en plena calle a alguno de sus animales y aquella leche espumosa la vaciaba en los recipientes que le facilitaban las señoras, hasta rebosarlas, y así, todavía caliente, se las daba a beber a sus hijos pequeños y ¡qué caray!, hasta ella misma apuraba su vaso de leche de cabra.

Esta escena se fue del escenario meridano con el paso del tiempo y hoy no vemos por ninguna parte a la dama y a sus cabras.

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