Cultura

Pier Paolo Pasolini (II)

Un muchacho en sus primeros amores
no es más que la fecundidad del mundo.
Es el mundo que así llega con él; parece desaparece,
como una forma que cambia. Quedan intactas todas las cosas,
y tú podrás recorrer media ciudad y no lo volverás a encontrar,
el acto está cumplido, su repetición no es un rito. Así pues,
la soledad es aún mayor si toda una muchedumbre
aguarda su turno.

Pier Paolo Pasolini.
Pier Paolo Pasolini.

Este es su compromiso con los más pobres de Italia, es de allí en donde encuentra a su actor fetiche que es a la vez, el gran amor de su vida: Ninetto Davoli. Y quien al dejarlo para casarse, lo hace caer en juegos sadomasoquistas y rodar por la espiral de placer insatisfecho. En una carta a Paolo Volponi, Pier Paolo escribe:

 “Lo de Ninetto se ha terminado. Después de casi nueve años, ya no está. He perdido el sentido de la vida. Solo pienso en morir o en cosas por el estilo. Todo se ha hundido a mi alrededor: Ninetto está dispuesto a todo con su novia, incluso a volver a trabajar de carpintero (sin que se le mueva una pestaña) con tal de estar con ella; y yo soy incapaz de asumir esta horrible realidad, que no solo me arruina el presente, sino que arroja una luz dolorosa sobre todos estos años que yo creía de alegría, al menos por la presencia feliz e inalterable de él. Te ruego que no hables de esto con nadie.” 3 P.387

 Estos claroscuros de la vida y obra de Pier Paolo, es lo que nos sorprende y encanta, ya que al ser llevados a la pantalla nos obnubila su brillo.

Pier Paolo Pasolini.

 Y si le sumamos la postura ideológica y política que es el sustrato de su arte, la obra toma una relevancia insospechada.

 Fiel a sí mismo, este pequeño burgués subproletario, nos demuestra la verdad de un sistema político del que ningún país se escapa. Espejo cóncavo y convexo donde nuestra imagen como personajes de una sociedad maniquea, está ahí, nos guste o nos disguste. Lo aceptemos o no.

 Esto se encuentra en sus artículos, en sus ensayos, en sus poemas, en sus imágenes. Hombre de su época y al mismo tiempo artista renacentista, Pier Paolo Pasolini, es un personaje cada vez más actual y eso es lo que nos sorprende y atemoriza a los timoratos.

 Ver Teorema, es todo un viaje religioso y político y que se vuelve más intenso si leemos la novela.

Portada del libro PASOLINI El último profeta. Editorial Tusquets, Barcelona España, 2022.

 Esta cinta fue el primer encuentro con “el último profeta”, fue un domingo en el desaparecido cine Apolo, después rebautizado como Olimpia Vistarama, encuentro que me dejó en esos momentos de mi adolescencia, en una especie de sonambulismo, y que se volvió milagroso, especie de Epifanía cuando a los dos días, el martes, me encontré con el libro en la Librería Catedral, que se encontraba al lado del cine Aladino, hoy parte de los almacenes El Sol.

 Encuentro mágico. Fue el estado de gracia, indudablemente, en que la cinta me había hecho entrar, estar. Este libro lo he releído muchas veces así como lo he perdido otras tantas y lo he vuelto a recuperar.

 El milagro mayor sobrevivo un mediodía en la Cineteca Nacional conversando con su directora, y preguntándole por esta cinta y el por qué no la habían vuelto a exhibir. En esto estábamos cuando vi cruzar por el cristal de la ventana a toda prisa a alguien llevando unas latas de película. En menos de cinco minutos, este personaje entraba a la oficina para anunciar que moviendo latas de cintas en la bodega, había encontrado algo que por años se había dado por perdido: las latas con los rollos completos de la cinta Teorema de Pier Paolo Pasolini. La noticia causó sorpresa y se hizo el silencio propio de los minutos después de ocurrido la Epifanía.

Una vita violenta (1962). Lobby Card.

 A la siguiente semana, se anunció la proyección del hallazgo.

 Un cierto temor me invadió pues a cuando nuestra memoria enaltece algo, el enfrentarse a ese algo después de un largo periodo, nos causa temor de que todo haya sido pura imaginación.

 Y sobre todo la gran pregunta: ¿Gustaría a las nuevas generaciones?

 La cinta en su sencillez, se volvió grandiosa ante nuestros ojos de público cautivo, de público admirador de Pasolini, su cine y su obra.

 Teorema, era nueva, fresca, actual, utópica y profética, solo el proletariado y el campesinado, pueden llegar al cielo, por eso la criada levita como una santa en su subida al cielo, ese cielo limpio y fresco de su pueblo.

Nineto Davoli, Franco Citti y Pier Paolo Pasolini.

 La ciudad queda atrás con sus figuras vacías y tristes, a pesar del sexo y el placer redescubierto. El arte es vacío y la burguesía catatónica.

A cien años del nacimiento de este activista artístico y político.

Sus cintas están allí.

Sus libros están dispuestos a ser leídos de nuevo.

Su imagen sigue creciendo repitiendo aquel verso de Baudelaire:

Raza de Caín sube al cielo y empuja a Dios sobre la tierra…

Pier Paolo Pasolini en un descanso de un juego de futbol.

P-D.: En Mérida pudimos gozar de la puesta de la obra Calderón de Pier Paolo Pasolini, gracias al montaje de Francisco Marín (+).

Notas.

1.-Miguel Dalmau. Pasolini El último profeta. Tusquets Ediciones, Barcelona
España, 2022, p. 414-415
2.-Pier Paolo Pasolini. Escritos corsario, Galaxia Gutenberg, Barcelona, España,
Primera edición, 2022, p. 196.
3.- Miguel Dalmau. Pasolini El último profeta, Tusquets Ediciones, Barcelona,
España, 2022, p.387.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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