Cultura

La OSY cierra brillantemente su XXXVIII temporada

Juan Carlos Lomónaco dirigiendo a la OSY y al coro del Taller de Ópera de Yucatán.
Juan Carlos Lomónaco dirigiendo a la OSY y al coro del Taller de Ópera de Yucatán.

La XXXVIII temporada de conciertos de la OSY fue una temporada extraordinaria. Extraordinaria desde varios puntos de vista. Sus programas fueron ascendiendo en emotividad y calidad; su calidad interpretativa ha demostrado una madurez que se siente en cada programa; ha navegado este año por aguas procelosas y ha salido avante; a la malquerencia del ejecutivo del estado ha respondido con una entrega sin comparación, pensando en su público y no en los políticos sin cultura. Por todas estas razones, la Orquesta Sinfónica de Yucatán, se ha consolidado como el proyecto cultural más importante de esta entidad, y merece todo el apoyo, de las autoridades, y también de la comunidad en general. No importa si asisten a sus conciertos o no, los beneficios de la existencia, y sobre todo de la persistencia de la OSY, permean a la sociedad y benefician a la comunidad toda, participe con ella o no. Fértiles dieciocho años de existencia han incidido para que, en Progreso haya una sinfónica infantil, en Cansahcab haya otra orquesta infantil, que en Motul haya una orquesta de cámara. Y eso, es fomentar la cultura en todos los ámbitos. Se quiera reconocer o no, eso es lo de menos. El movimiento se demuestra andando, y nuestra orquesta anda… ¡Y de qué forma!

El undécimo y último programa, fue una brillante culminación del trabajo de la temporada y del año. Además, el programa incluyó la brillante labor de unas maestras que han sentado sus reales entre nosotros, María Eugenia Guerrero Rada e Ira Ivanova, quienes dirigen el Taller de Ópera de Yucatán. María Eugenia ya nos dio amplia muestra de su brillante labor entre nosotros, todas las puestas de ópera de la OSY, han contado con sus coros, y muchos de los personajes de reparto de las puestas, los han desempeñado sus discípulos. Y ahora, en este programa, la orquesta y el coro, unieron sus talentos para brindarnos un programa de calidad superior, que dejó plenamente satisfecho al numeroso público que abarrotó el gran salón del Club Campestre de Mérida, y que aplaudió de pie las interpretaciones y las acompañó con gritos de ¡Bravo!

El programa de este concierto estuvo dividido en dos partes; en la primera se interpretaron dos obras totalmente orquestales: En las Estepas de Asia Central, de Alexander Borodin; y Tres Danzas de “La Novia Vendida”, de Bedrích Smetana. En la segunda parte, se incorpora el coro del Taller de Ópera de Yucatán, y unen sus voces a la orquesta para regalarnos cuatro números: Himno para la Coronación No. 1: Zadok el sacerdote, de Georg Friedrich Haendel; el Hallelujah del Oratorio “El Mesías”, una de las cinco maravillas de la música, del mismo autor; Dry Your Tears, Afrika, del genio más grande de la música para el cine, John Williams; cerró programa las Danzas Polovtsianas de la ópera “El Príncipe Igor”, de Alexander Borodin. Programa redondo y bien equilibrado que llenó de fuerza y alegría los amplios espacios del gran salón del Club Campestre.

En las Estepas del Asia Central, tiene un suave inicio con el clarinete y entran el corno y las cuerdas en pizzicato, cantan flauta y oboe y entra el corno inglés con gran dulzura, de nuevo los cornos con las cuerdas en pizzicato, nuevamente el clarinete y entran los cornos que dan paso al tutti que entra con fuerza, los chelos cantan con gran sentimiento, van entrando las cuerdas y dialogan entre sí, el oboe canta por encima de las cuerdas y el tema se repite por el tutti, el corno inglés dialoga con el oboe, cana la flauta y el tutti nos lleva a un dulce final. Las tres danzas de la novia vendida son: Una Polka, un Furiant y la Danza de los Comediantes. La Polka, tiene un rítmico inicio marcado por los timbales, entran brillantes los metales y sube la música con alegría en una alegra danza, cantan las maderas con las cuerdas que desarrollan el tema, entra alegre el tutti con acentos del pícolo que canta con gran alegría, el ritmo de polka se desarrolla con alegría y nos lleva a entusiasta final. El Furiant, tiene alegre inicio con ritmo marcado por el bombo y los platillos, cantan las cuerdas con las maderas en suave danza y la alegría va subiendo, entra el tutti con fuerza y nos lleva a sonoro final. La danza de los Comediantes, tiene un rápido inicio de las cuerdas con marcado ritmo, canta el oboe y responden las cuerdas, se retoma el tema con fuerza y levanta la voz la trompeta y el pícolo acentúa, el tutti con fuerza y el pícolo lo acompaña, el tema se desarrolla con ritmo y alegría, hay una fuerte nota y entran las cuerdas con gran velocidad con el tema inicial, se retoma el tema y va subiendo para sonoro y alegre final. Con tremenda ovación y gritos de ¡Bravo! Nos vamos al intermedio.

Al reanudar el programa, se incorpora el coro del Taller de Ópera de Yucatán. En esta segunda parte se interpretaron tres obras: El Himno para la Coronación No. 1: Zadok el sacerdote y el Hallelujah del oratorio El Mesías, ambas de Georg Friedrich Haendel; Dry Your Tears, Afrika, de John Williams; y cierra programa las Danzas Polovtsianas de la ópera El Príncipe Igor, de Alexander Borodin. El Himno para la Coronación, tiene un suave inicio orquestal que va subiendo y entra el coro con gran fuerza, los timbales marcan y las trompetas acentúan, y arranca el tema con voces y trompetas y se desarrolla con gran alegría, entra el juego armónico de las voces y se aborda rica polifonía a la que responden las cuerdas, entra con fuerza el coro de voces masculinas y en seguida las femeninas, se produce rica armonía polifónica y se juega con ella para llevarnos a brillante final.

El Hallelujah, tiene un alegre inicio orquestal y en esta misma forma entra el coro, se desarrolla el tema con rico y armonioso canon, al que responden las cuerdas. La letra es breve, esencialmente se compone de dos frases: Dios, el omnipotente, reina ya, y la segunda: Y reinará por siempre y siempre, amén; pero se juega con ellas en ricos pasajes polifónicos, en la que se repite sin parar; se aborda la segunda parte con la que se hace el mismo juego armónico para terminar vibrantemente voces y orquesta. Estalla tremenda ovación, larga y con muchos gritos de ¡Bravo! Afrika, inicia con marcado ritmo, entran las voces femeninas y el xilófono marca el ritmo, entra el tutti con gran fuerza y el coro eleva las voces también y se aborda brillante pasaje; suenan los cornos y los timbales marcan, el coro desarrolla el tema y la fuerza sube al sonar el gong, ¡África, África! se va repitiendo para llevarnos a tremendo y brillante final. Nueva estruendosa ovación con gritos de ¡Bravo!

Las Danzas Polovtsianas cierran programa. Es una obra coral muy brillante de suyo. Tienen rítmico inicio de las maderas, entran las curdas y desarrollan el tema, cantan la flautas y suena la pandereta con el triángulo y sube la música con gran alegría y de nuevo pandereta y triángulo suenan y pícolo canta, flauta, oboe y corno inglés hacen un concertante y entra el coro al compás del oboe, suben con fuerza las voces y se torna apasionado, canta el clarinete y responden flautas, oboes y corno inglés, entra con fuerza el tutti y sube la música con alegría, los cornos levantan la voz y responden flautas y oboes, los timbales suenan y entra el coro con gran fuerza, suenan los platillos y la fuerza aumenta, las voces femeninas abordan un dulce tema con el pícolo acompañando, entra el tutti con energía y el coro responde igual y se va desbordando, baja suavemente y el tutti entra con fuerza, entra el coro en forma brillante y aborda melódico pasaje para volver al tema inicial con alegría que va subiendo, baja suavemente y entra la orquesta también con suavidad, entra el coro brillante y se le une la orquesta y va subiendo y se va desbordando para llegar a un apoteósico final sonoro y brillante. En la sala hay un gran estallido de aplausos y gritos de ¡Bravo! que se prolongan largamente, el director tiene que salir varias veces y va poniendo de pie a los solistas. Entran a escena María Eugenia Guerrero e Ira Ivanova, responsables del coro, y el respetable les brinda tremenda ovación de pie. Es un brillante fin de fiesta y de temporada como pocos así ha habido.

La orquesta y el coro nos regalan con un hermoso ancore: La parte final de Afrika, que arranca nueva y sonora ovación.

Salimos del Club Campestre con el grato sabor de una inolvidable temporada, con todo y los problemas sorteados, y un digno broche de oro de la misma.

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