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Sobre las negativas en Yucatán

Sobre las negativas en Yucatán

En pasadas entregas ya hemos dicho algo sobre la negativa del yucateco ante una proposición y lo grosera que puede ser la respuesta.

Pero sigamos con el asunto:

Existe una muy suave usada por las damas, pero también por los caballeros. Veamos una muestra:

Conversan en la calle dos damas:

-Oye Marucha… ¡Qué bonito está tu gatito! No te lo había visto…
-Me lo regaló mi novia por mi santo… ¿Te gusta?
-Muchísimo Marucha: su blancura es impresionante, sus ojos azules, su gracia al caminar.
-Sí, yo estoy tan feliz con él, que hasta le compro la mejor comida gatuna del súper…
-Oye, ¡Qué lindo!
– ¿Y por qué estás tan interesada en él, Petrona?
-Ya te lo dije gorda… nunca tuve uno así.
-Pues tú te lo has perdido.
-Oye, te lo compro en lo que me pidas…
-¿Qué? ¿Venderte al minino? ¡Ni lo sueñes!

Mas a veces surge la negativa brisca, inoportuna, como vemos en este ejemplo a continuación:

Dos veteranos, don Cut y don Palemón se toman el café en un parque
-Oye Palemón; este año sí vamos a temporadear al puerto: alquilaremos una casa entre tú y yo y la pasaremos a todo trapo.
– ¿Y quién te dijo que yo quiero ir al puerto!
-Pa’ que te diviertas nadando en el mar…
-Tú saes que odio el mar… Además, ¡No me da la regalada gana de ir contigo!

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