Bienestar Espiritual

“La tierra le ofrece una cueva al Dios inaccesible”

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

¡Qué excelente amanecer nos merecemos, oh Padre Santísimo! ¡Gracias, mil veces gracias por este don que de Ti recibimos! Si nuestro planeta Te ofreció UNA CUEVA Y UN PESEBRE para que arribaras a vivir con nosotros e hicieras que la Luz de la Verdad Omnipotente hiciera de nuestras palabras Tu misma Palabra que imprime vida, nosotros, este equipo de intercesores Te ofrece LA CUEVA DE NUESTRA BOCA para que Tu Palabra encarne en todo su inmenso poder y sea un eco que se expanda y llegue hasta el último rincón donde haya un hermano olvidado y sea rescatado de toda atadura que él tenga. Padre Santísimo: Tú eres quien nos envió Tu Palabra y se encarnó en esta Bella y Santa Mujer, que cual, Nueva Eva, quedó llenísima de esa PALABRA dada por medio del Arcángel Gabriel. Esta Palabra, María no la comprendió, pero al atraparla en su corazón se encarnó y la dio a luz en todo su esplendor. Quedó tan llena de ella que sus entrañas se ensancharon más que los mismos cielos. María creció en lo espiritual de manera descomunal por aceptar con toda humildad el mensaje celestial. Su mismo paladar se convirtió en un eco de gran poder y es por eso que desde que recibió el mensaje de Gabriel, ella se dirigió a las montañas de Judea para hacer realidad el poder que de ella emanaba y contagiar de la presencia del Espíritu Santo a su prima Isabel. El poder divino brotaba de su palabra a la que le imprimía vida, porque ella misma tenía en sus entrañas virginales a la misma Fuente de la Vida.

Padre Santísimo: En estos días, previos a la Navidad, también nosotros recibimos de Ti esa misma Palabra de Vida. ¡Desde hoy reemplazaremos nuestras palabras de impotencia, de pobreza, de necedad, de insuficiencia, de limitación, de enfermedad y de carencia por TU DIVINA PALABRA DE GRAN PODER!  

Desde este momento tan solemne y ante Tu Presencia, mis amigos y yo mismo, no hablaremos palabras necias, porque nuestra boca la hemos ofrecido para que de ella solo salgan palabras de Vida, de amor, de fe, de sabiduría, de poder, de salud, de alegría, de llenura, de inspiración, de riqueza, de consuelo y de esperanza y, no nos daremos la oportunidad de que por ella se escapen palabras que son totalmente contrarias, porque ellas provienen del maligno, quien siempre lucha por empobrecernos, por limitarnos, por enfermarnos, por depravarnos y por someternos a sus palabras de muerte.

Desde ahora, nuestra preparación para esta NAVIDAD será una ferviente oración en la que cerrando los ojos del cuerpo contemplemos nuestro interior convertido EN FE, EN ESPERANZA, EN CIELO, EN LUZ, EN MAGNIFICENCIA, EN AMOR, EN SALUD, EN PAZ, EN BIENESTAR, EN ARMONÍA EN GRATITUD, EN ALABANZA Y EN ADORACIÓN, ¡porque dentro de nosotros vive LA TRINIDAD SANTÍSIMA Y DESDE AHÍ QUIERE OPERAR LA SALVACIÓN DEL MUNDO!

 PADRE SANTÍSIMO: ¡TÚ ERES LA FUENTE DE LA VIDA! ¡CONFIERE VIDA Y PODER A NUESTRAS PALABRAS, PORQUE “YO SOY” QUE ERES TÚ, ¡ESTÁ EN NOSOTROS!  ¡BENDITO SEAS Y QUE ESTA NAVIDAD SEA DE MILLONES DE NUEVOS NACIMIENTOS EN MUCHOS CORAZONES VACÍOS! AMÉN.

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