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Visitantes distinguidos en Yucatán en el siglo XIX y sus conductas (I)

Visitantes distinguidos en Yucatán en el siglo XIX y sus conductas I

El siglo XIX es rico en visitantes distinguidos en nuestra tierra. Eran gente conocedora, aunque algunos se extralimitaron en criticar lo que no les parecía a su gusto de todo lo que vieron y estudiaron en sus generalmente largas estadas entre nosotros.

Pero para ello, y para juzgar sus conductas en Yucatán necesario es seguir un orden cronológico, esto es, desde el primero en llegar y hacer comentarios sobre lo que vieron sus ojos.

Es pertinente comenzar con Fray Alonso Ponce, quien, sin temerle a los peligros del camino, arribó a Mérida caminando o quizás empleando aquí y allá algunos caballos que le prestaban en su jornada. Ponce era un Fraile bonachón, que trata con gran placer a los yucatecos que conoció en nuestra ciudad. Además, le da en observar las dos torres de la Catedral que para aquellos tiempos sólo tenía una. Esto sólo se le ha criticado al religioso por gentes ociosas que no respetaron la amabilidad de este distinguido visitante del siglo XVI.

Ya en el siglo XIX, visita Yucatán un alemán injurioso y criticón: el Barón de Waldeck. Desprecia la hamaca para el descanso, diciendo que es una porquería y prefería la cama de baldaquines; abomina de moscas y mosquitos y hastaa la misma arquitectura maya le encuentra defectos, todo esto dicho con su grosera manera de criticar, en su libraco «Viaje pintoresco y arqueológico a la península de Yucatán (1834 y 1836)» que pocos se han molestado en leer.

Sobra decir la buena fe y todo lo valioso de la obra de John L. Stephens quien viajó acompañado del excelente dibujante Catherwood, por quien conocemos como eran o lucían los edificios mayas al mediar el siglo XIX. Pero continuaremos con este tema.

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