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‘Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas’, el mejor true crime del año llega a Netflix

‘Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas’, de Jessica Dimmock, es la exploración de una serie de asesinatos sin resolver. Lo que podría ser otro true crime más de Netflix, es en realidad una miniserie brillante sobre la incertidumbre.

En cada uno de los tres episodios de Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas, de Netflix, la muerte lo es todo. Pero no como cabría esperarse de los numerosos, y cada vez más repetitivos, true crimen de la plataforma. En realidad, el documental de Jessica Dimmock se toma el cuidado y la paciencia para narrar algo más que los espantosos crímenes que documentará. El argumento de Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas tiene un objetivo y es el de mostrar la incertidumbre — esa ausencia de respuestas — después de una muerte violenta. Pero hacerlo, además, desde una percepción múltiple, de considerable profundidad y espacios dolorosos.

Una y otra vez, Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas deja claro que detrás de los casi dos docenas de asesinatos cometidos en League City (Texas) hay una historia. Una familia herida, rota y destruida por la tragedia. Un grupo de funcionarios que lucharon — y luchan — por la resolución del crimen. Dimmock logra sostener el trayecto a través de la percepción acerca de las huellas emocionales y físicas que dejó a su paso la violencia. Pero también algo más: explora las preguntas que todavía no tienen respuesta en un largo trayecto por justicia.


Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas

En cada uno de los tres episodios de Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas, de Netflix, la muerte lo es todo. Pero no como cabría esperarse de los numerosos, y cada vez más repetitivos, true crimen de la plataforma. En realidad, el documental de Jessica Dimmock se toma el cuidado y la paciencia para narrar algo más que los espantosos crímenes que documentará. El argumento tiene un objetivo y es el de mostrar la incertidumbre tras una muerte violenta. El documental deja claro que detrás de los asesinatos de League City (Texas) hay una historia. Dimmock logra sostener el trayecto a través de la percepción acerca de las huellas emocionales y físicas que dejó a su paso la violencia. Pero también algo más: explora las preguntas que todavía no tienen respuesta en un largo trayecto por justicia.

Un nuevo tipo de mirada a los horrores del asesinato

Si algo diferencia a Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas de otros tantos documentales estrenados durante los últimos años es su autoconciencia. La premisa se sostiene sobre el hecho de que la resolución — hipotética y muy poco probable — de los crímenes atraviesa aceptar los errores cometidos. También las pistas frías, el hecho de que la reconstrucción televisiva es solo otro intento de sostener la esperanza de respuestas.

Pero hay un aire de definitivo pesimismo en la producción. En especial, cuando el argumento explora con cuidado que lo más probable es que los crímenes de League City jamás sean resueltos. Aún peor, que su mero análisis demuestre que los errores cometidos durante la investigación pueden ser insalvables.

En busca de respuestas en Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas

Uno de los puntos de interés del documental es que analiza el enigma alrededor de los casos. Esto no es, aunque pueda parecerlo, una búsqueda de respuestas legales o en el terreno de la especulación. Es la demostración de que el interrogante de quién mató a las víctimas — por qué y bajo qué impulso — es un misterio emparentado con el silencio. 

Sin un acusado real, buena parte de Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas debe luchar contra la idea perenne de que la noción sobre el bien y el mal es difusa. ¿Los crímenes ocurrieron por descuidos legales? ¿Por la incapacidad de las autoridades para profundizar en algo mayor? El documental avanza con cuidado a través de múltiples posibilidades y las analiza desde la convicción de un punto oscuro. ¿Qué ocurrió para que un caso de semejante envergadura aún no esté resuelto? 

En su primer capítulo, Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas dedica buena parte del argumento a cuestionar esa idea. Lo hace, además, con la percepción elemental sobre el hecho criminal como consecuencia de docenas de razones distintas. Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas encuentra sus mejores momentos en su capacidad para ser sensible con el sufrimiento de los supervivientes. A la vez, en indagar con una libertad especulativa bien sustentada en pruebas acerca de lo que pudo haber ocurrido.

Pero es su tercer capítulo el que mejor sostiene esa mirada sobre el crimen como un hecho social y cultural. La muerte es algo más que una cifra, nombres en expedientes. Las víctimas fueron hijos, madres, padres, hermanos de docenas de supervivientes que todavía se hacen preguntas y se cuestionan las pocas pistas a su disposición. Más emocional que práctico y más elegante en su argumentación que solo teórico, se trata de un trayecto inteligente hacia el enigma. También una mirada hacia la estructura legal que todavía lucha por desentrañar pistas y horrores a medio descubrir.

Al final, todos los silencios en una sola mirada al pasado

Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas debe, además, lidiar con su cualidad de producción incompleta. Este solo es el relato, la versión más elaborada y consciente de una serie de crímenes sin un culpable. Quizás por ese motivo, y a pesar de sus evidentes bondades como narración, la producción tiene algo de confusa, en especial en su tercer capítulo. La ausencia de pistas frescas o, al menos, la condición de que habrá respuestas antes o después resulta pesimista.

Pero Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas lidia con el peso de esa frustración colectiva a través de la sinceridad. Este no es un documental que tenga por intención llevar al núcleo de la verdad, ni tampoco lidiar con respuestas que teoriza a través de espacios complicados. La serie sabe que el horror del silencio y lo incierto son parte de su efectividad.

Escena del crimen: los campos de la muerte de Texas utiliza ambas cosas como un recorrido hacia el dolor de las víctimas y, a partir de ahí, las grandes preguntas sin contestar. Entre ambas cosas, el documental se enlaza con el miedo colectivo a la violencia. Un conjunto de ideas brillantes que la producción logra hilvanar de manera efectiva y bien construida. Tal vez, su punto más alto y el más valioso de su extraña puesta en escena.

Con información de Hipertextual

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