Bienestar Espiritual

«Hoy es el momento propicio de Dios, ¡Hoy es el día de la salvación!» (2ª. Corintios 6:2)

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

¡Bendita alborada, Padre Bondadoso!

Hoy nos mueve orar por quienes amanecieron en sintonía con nosotros, meditando en esta GRAN VERDAD: “HOY ES EL DÍA DE LA SALVACIÓN… HOY ES EL DÍA DE LAS MIL OPORTUNIDADES Y VAMOS POR ELLAS!” Muchas veces como humanos que somos, pensamos que, si amanecimos mal, Tú, también, Padre Bendito, estás de mal humor. ¿Quién puede perturbar Tu paz, Tu alegría, Tu inmenso amor? ¿Qué puede haber tan poderoso como para inquietarte e incomodarte? Si nuestra actitud es negativa, eso es contrariar Tu divina voluntad, porque Tú quieres que nuestra vida sea humana, pero salpicada de la gracia divina que hace de nuestra existencia algo sensacional y maravilloso.

Si hoy es el tiempo propicio para ser escuchados y complacidos por Tu gran bondad, nuestra buena voluntad está abierta para recibir todo cuanto Tu Divino y Santo Espíritu quiera depositar en nuestros corazones deseosos de tan alta distinción. Siempre el vivir el HOY es lo más sabio y hermoso, porque quien en verdad anhela ser afortunado, LO QUIERE YA, … ¡No mañana!

¡Qué afortunados somos cuando conversamos contigo y Tú nos dices directo al corazón, cuánto nos amas y cuánto esperas de nosotros! Pero esperar de Ti y recibir de Ti gracia sobre gracia, nos convierte en seres protegidos, privilegiados y bien dispuestos a corresponderte con todas las fuerzas de nuestra alma para realizar Tu divino propósito y así poder levantar nuestras manos en oración de gratitud, de gozo y de confianza incondicional.

¡Qué tremenda bendición nos envías el día de hoy! Si muchos de nuestros hermanos y amigos comprendieran el profundo y riquísimo significado de que HOY SE HIZO LA SALVACIÓN DEL MUNDO, ¡En ese mismo instante comenzarían a disfrutar y hacer realidad lo que ya está a punto de llegar… lo que ya es una realidad, porque el mañana es de Dios y, es realmente LA CONTINUIDAD DEL PRESENTE! ¡Somos tan necios que, por unos instantes de espera, todo se torna UNA DESESPERACIÓN MORTAL! ¡QUIEN NO SABE ESPERAR, NO SABE VIVIR Y NO LE CREE A DIOS QUE EN INSTANTES VERÁ LO QUE TANTO DESEÓ!

Padre Bendito: ¡Danos sabiduría para comprender que el día es divino, porque Tú actúas en él con precisión divina…no matemática!

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