Cultura

Un merecido reconocimiento

Un merecido reconocimiento
Momentos antes de la develación, Mtro. Alfredo Alonzo Aguilar, Ío Itzel y Joaquín de la Rosa Espadas y Xhail Espadas Ancona.

            Es un acto de justicia que el nombre del auditorio de la Facultad de Arquitectura de la UADY lleve el nombre de Maricarmen Ancona Herrera y Aercel Espadas Medina. Ella participó activamente en la fundación de dicha institución educativa, y fungió como secretaria académica durante un buen tiempo sin compensación económica e impartió cátedras relacionadas con las matemáticas. Él fue fundador y director de dicha licenciatura. Sin embargo, luego de meses de sufrir hostigamiento, ambos fueron despedidos de manera injusta en 1982, en particular Maricarmen, cuya salida se debió exclusivamente al hecho de ser esposa del director cesado.

            En esos tiempos la Máxima Casa de Estudios no era aún autónoma y persistían las decisiones caprichosas, a menudo sustentadas en criterios personales o partidistas. Con el tiempo, se ha ido reconociendo el aporte de Aercel Espadas como arquitecto, diseñador, docente, investigador y crítico, al serle otorgada la Medalla Eligio Ancona en 2017 y ahora con esta imposición del nombre de la pareja al auditorio de la institución educativa, fundada luego de enfrentar muchas dificultades, pero que se mantiene firme, con el agregado de otras dos licenciaturas y varios posgrados.

            Una prueba de este crecimiento de la profesión puede notarse en el hecho de que en Yucatán esta disciplina cultural y artística cuenta con una diversidad de estudios académicos serios y un amplio registro histórico, sociológico y técnico. Cierto es que en su inmensa mayoría estas investigaciones se centran en Mérida, pero aun así han contribuido a explicar los procesos de cambio social y económico ocurridos en la región.

            Y el propio Aercel Espadas ha sido el ejemplo con sus acuciosos estudios, que integran un conocimiento profundo de la propia arquitectura, sobre todo en relación con otras disciplinas científico-sociales y humanísticas. Se me vienen a la cabeza de inmediato sus exhaustivos trabajos acerca de la Casa de Montejo, la Catedral de San Ildefonso, el Bazar-Mercado y el Ateneo Peninsular. También sus incisivos análisis críticos acerca de la arquitectura contemporánea.

            Es significativo que la facultad y por consiguiente el auditorio se encuentren en un ex convento franciscano, ya que el maestro Aercel ha sido un acérrimo defensor del patrimonio colonial yucateco y ha pugnado porque se le dé una atención proporcional a la que se otorga al pasado prehispánico.

Un merecido reconocimiento
Placa develada a la entrada del auditorio de la Facultad de Arquitectura de la UADY. (Cortesía de Juan de la Rosa Méndez)

            Maricarmen, a su vez, se tituló en la licenciatura y la maestría en Física, y se dedicó especialmente al estudio de las matemáticas. La recuerdo también por su pasión filológica manifestada en artículos de opinión, que le hacía señalar los frecuentes errores gramaticales que nos abruman en la realidad cotidiana. En los tiempos que corren no se daría abasto con los horrores verbales, sobre todo de los políticos de aquí y de allá.

            El acto se efectuó el pasado viernes 18, por la noche, en el interior del auditorio y dio inicio con la lectura de las semblanzas a cargo del Mtro. Alfredo Alonzo Aguilar, director de la Facultad de Arquitectura. Después escuchamos de manera virtual la intervención de Uuc-Kib Espadas Ancona, hijo de los homenajeados, quien en plena madrugada por estar de viaje en el extranjero narró las experiencias de vida que tanto él como su hermana Xhail vivieron en el proceso fundacional de la institución desde que inició como Instituto de Arquitectura y Urbanismo del Sureste hasta ser reconocida como una escuela universitaria, culminando con el remozamiento del ex convento franciscano y la puesta en marcha de la escuela.

            Remarcó que la salida de su padre se debió ante todo a su ideología comunista, que lo fue y lo sigue siendo. Esto le costó a la pareja que se le cerraran las puertas laborales en Yucatán y se viera forzada a emigrar a Puebla. Y también recordó que su padre, al recibir la Medalla Eligio Ancona, había pedido el desagravio de su esposa por el injusto cese que sufrió. El presente reconocimiento es un primer paso para desagraviarla.

            De nuevo, el Mtro. Alonzo Aguilar tomó la palabra para explicar algunos pormenores de este homenaje, entre ellos la relevante observación de que Aercel Espadas siempre anteponía el nombre de su esposa al suyo como una muestra de dignificación de la condición intelectual y el trabajo de la mujer y por eso hubo que cambiar el orden de los nombres en la placa que se habían colocado de la manera acostumbrada varón-mujer. Siguió después un fragmento del video elaborado por Cinthya Cruz Castro y Ricardo Pat Chan, de la Fototeca Pedro Guerra, donde don Aercel narra las experiencias de la fundación de la facultad. Al final, se develó la placa a la entrada del auditorio y después hubo oportunidad para departir unos minutos.

            Maricarmen no podrá enterarse de este primer paso para su desagravio completo, pero el maestro Aercel, sus dos hijos y sus nietos pueden sentirse orgullosos. En conjunto, pocas familias han aportado tanto a la sociedad como ellos y sus ancestros.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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