Cultura

Personajes del Motul de antaño

Personajes del Motul de antaño
Foto: Salvador Peña L.

La riqueza histórica de una población está en su gente, en esas personas que con su trabajo diario crearon y construyeron lo que hoy es Motul; sin ellas, no sabríamos las cosas que sucedieron ni las leyendas que circularon entre nuestros antepasados.

Muchos de los que tenemos más de 50 años viajamos en los coches de caballito de los famosos «Bacalao» o «Tino» Basto. También íbamos a que nos sobara el famoso «Coquito», quien tenía una casa de paja en la esquina de la calle 27 con 34, o comprábamos un billete de lotería a Alicia Palma, que, por cierto, también hacía ricos pasteles y dulces que vendía en su tienda “La Palmita”

Ya en la década de los 60, en la nevería de don Tasio, nos gustaba tomar sidra negra «Pino» a las tres y media de la tarde, la hora del descanso de la secundaria “Eulogio Palma y Palma”, así como escuchar en la rocola los grandes éxitos del rock and roll. Era la moda de los copetes, las balerinas y las crinolinas.

En las fiestas familiares también oímos las interpretaciones de “Los Serruchos”, grupo musical en el que “Polomonio” tocaba de manera diestra su marimbol, un instrumento poco conocido aquí. En el restaurante Siqueff era obligatorio detenerse para comer unas papas a la francesa con salsa de tomate y limón, acompañado de un té bien helado, así como de frijol refrito que tío “Ux” Lugo preparaba; desde luego que no podían faltar los famosos huevos motuleños.

Allí mismo se vendía el pan “Cepillo” cuya receta se ha perdido con el paso del tiempo, un pan que tenía un sabor exquisito y que era el regalo obligado para los políticos de aquella época (años 50 y 60). Algunos dicen que de ahí viene su nombre, pues servía para hacerles “la barba” a los poderosos de entonces.

Recuerdo a un hombre de mediana edad, de rostro acongojado, que llevaba un saco lleno de cachivaches; yo tenía entonces menos de 10 años y lo veía con curiosidad y temor. Su ropa estaba raída y sus «zapatos» eran de llanta con cartones amarrados con cuerdas de sosquil. Antes de que se ocultara el sol, retornaba a su morada: una cueva ubicada a la salida norte de la ciudad. Se llamaba o le decían Casimiro. Se piensa que no era de Motul, sino que vino a vivir aquí, aunque fue relegado por la sociedad. A veces me pregunto ¿y sus familiares?. Valdría la pena ahondar sobre la trayectoria de este hombre que la sociedad motuleña abandonó a su suerte. Tuuskeep Kasperchak ( https://estamosaqui.mx/2022/06/24/cosas-extranas/ ) ha comentado sobre este ermitaño, a quien acompañaba una jauría.

Esperamos traer a la memoria a otros personajes de nuestra tierra natal.

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