Opiniones

La Socialdemocracia y López Obrador

La Socialdemocracia y López Obrador

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, es señalado por sectores interesados por denostarlo ante la historia y la sociedad, como un socialista o comunista que dibuja una realidad mexicana al estilo de los gobiernos de Venezuela o Cuba.

Todos, pero todos los intelectuales e interesados en la política, saben que eso está muy alejado de la realidad, que es una burda y torpe manipulación de los conceptos políticos y los sucesos cotidianos. Esas tontas opiniones surgen de comunicadores, tanto de las redes sociales, como de la tele y los medios impresos. 

Una Denise Maerker, López Dóriga, Aguilar Camín, y toda la nueva constelación de opinadores, promovidos por los anteriores, sacan de sus gargantas bazofia textual y argumental para manchar la línea política del presidente, por cierto, muy alejada de la izquierda, entendida como sinónimo de socialismo. Todos ellos, académicos, investigadores, abogados y expertos periodistas, saben muy bien eso. Saben que mienten, que ofenden a la realidad por mezquindades.

Admiradores que son de la política gringa y europea, conocen que en aquellos países, decirle a alguien conservador, no es una ofensa, sino una aceptada realidad. Trump es conservador y no se ofende cuando se lo dicen. El KKK está integrado por ultraconservadores y todos sus miembros saben que así son y les dicen. Estos, no sienten un lenguaje lapidario cuando se les define como tales. El KKK es extremista, lo saben, lo aceptan y ejecutan acciones en ese sentido.

¿Por qué la elite de parlantes apoderada de las pantallas de nuestros celulares, se ofende cuando el presidente se dirige a ellos con esos términos? ¡Pues, porque son unos pillos, que con el antifaz de la inteligencia cultivada con los libros, creen tener la autoridad para querer parecer lo que no son, para decir lo que no es, o darle la forma que les conviene.

Los mencionados periodistas saben, ¡y muy bien!, que el presidente de México está mas cerca de la social democracia que de cualquier línea política, ubicada a los miembros de nuestros costados. De allí que al ocultar una realidad, resulten unos mentirosos. Y viven  ofendidos  porque el mandatario se les dice hipócritas y mentirosos. O sea, lo que son en la realidad. 

Veamos: ¿Qué es la democracia social? Pues, vaya, es una ideología política, social y económica, que busca apoyar las intervenciones estatales, para promover mayor equidad económica e igualdad social en el marco de una economía CAPITALISTA.(Obrador habla mucho del capitalismo nacionalista). La social democracia sostiene que la transformación de la sociedad puede llevarse a cabo desde la democracia parlamentaria y no necesariamente desde la revolución. (Abrazos, no balazos). El presidente de México no ha tomado una sola medida radical o que pueda considerarse revolucionaria. No ha movido nada del poder eclesial, no ha estatizado nada, tampoco ha expropiado propiedades a los empresarios mexicanos. Lo único que ha hecho diferente, es su política de hacer que  los ricos paguen sus impuestos y quitarles los moches a los periodistas acurrucados al poder anterior.

A los promotores de la supuesta desgracia mexicana les lesiona que el presidente muestre con documentos y pruebas en las manos -ante la sociedad universal-, el grado de corrupción en que vivían todos ellos.

Dicen que el mandatario no debería de ocuparse de esas cosas y dedicarse a gobernar. Con esa lógica diríamos que los periodistas deberían dedicarse a informar y no ha difamar a la figura presidencial. Ejemplos. “El país se le cae pedazos… con él, no hay libertades para expresarse…Obrador es un dictador”.  Es risible escuchar que digan que no hay libertad y simultáneamente verlos decir todas las cosas que dicen de Obrador.

¿Cuándo alguno de ellos había tuteado a un presidente? ¿Cuándo le habían dicho que “está jodido el presidente”?

Aguilita Camín perdió su derecho a picaporte en las oficinas presidenciales y la facilidad que tenía para recibir millonadas de pesos desde los Pinos. Eso, le macera el organismo, le tribula el pensamiento, y enturbia sus visiones del panorama mexicano. Igual les sucede a Krauze, Castañeda, Pepe Cárdenas, María Amparo Casar y otros habitantes del zoológico de la intelectualidad mexicana opositora a la 4-T.

Nunca había habido un presidente tan respetuoso de la disidencia, de la opinión contraria y la expresión sin represión. 

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