Opiniones

Relativo triunfo de la marcha del 13/11/22

Como partidos políticos, la oposición o aliancistas nunca habían logrado reunir, de manera casi voluntaria, la cantidad de gente que acudió al Paseo de la Reforma a defender algo irreal, la desaparición del INE. El surrealismo mexicano afloró en ello, porque nunca se dijo que el Instituto de Lorenzo Córdova Vianello desaparecería, y ni siquiera las siglas quedarían fuera de la mirada de todos los mexicanos. Es más, se le agregaba una letra y purrum.

En ese detalle la gente no reparó, se puso ciega y sorda. Lo fundamental no pareció relevante a la gente subyugada por ese puñado de letras, no fue detectado socialmente, y se ubicaba en la reducción de plurinominales, la adecuación del salarios de los consejeros, y lo más importante, que el INE dejara de ser como la cueva de Alibaba y los cuarenta ladrones.

Así como los defensores de los intereses de Córdova Vianello, machacaron sobre la mentira de la desaparición del INE (ahora sí funcionó aquello de que una mentira dicha mil veces, se convierte en realidad), la historia narrada por López Obrador, acerca de la fundación del INE, desde Woldenberg hasta Ciro Murayama y Lorenzo Córdova, debería haberse difundido de manera amplia  y constante. Esto hubiera equilibrado el sentir popular, que fue arrastrado por la mentira de que el INE desaparecería.

Estoy claro que la multitud de marchistas no fue un triunfo político ni menos de los políticos, aunque estoy seguro que los manipuladores partidistas dirán exactamente eso. Han habido convocatorias por parte de los partidos y nunca, ¡nunca!, habían logrado, de manera casi espontanea, una manifestación como tal.

Pero aun así, los manifestantes deberían haber sido muchos más, porque no se debe tener en la sombra de la memoria, que más de veinte millones de mexicanos se expresaron en las urnas contrarios al actual mandatario mexicano.

En esta manifestación, igual que en otras, también resulta relevante la actitud del presidente, quien pudiendo hacerlo, no mete las manos para tratar de darle un rumbo diferente a las acciones de la oposición, y por el contrario, las aplaude y las celebra, diciendo que “de eso trata la democracia”.

Es posible que las palabras hayan tenido más poder de convocatoria que los partidos políticos. Haciendo memoria, se decía que con dos palabras, “YA BASTA”, utilizadas por un candidato, obtuvo un triunfo rotundo. Probablemente la frase “EL INE NO SE TOCA” impactó y repercutió de manera especial en quienes acudieron a la manifestación del 13 de noviembre.

Y puede ser que sean las palabras utilizadas las que tuvieron el efecto aglutinador, porque si las comparamos con otras utilizadas de manera profusa, tanto por Marko Cortés, como por «Alito» Moreno y Jesús Zambrano, “Obrador está destruyendo al país”, vemos la nula eficacia de estas últimas. Así, pues, se debe incluir al lenguaje, en el análisis de la marcha. La oposición ha empleado mil frases para desacreditar a López Obrador, sin conseguirlo. Sin embargo, las cinco palabras, EL INE NO SE TOCA, dieron a los convocantes de la marcha, el milagro que tanto imploraban, el apoyo masivo a sus demandas.    

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