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Cosas del Diario del Sureste para recordar (IV)

Cosas del Diario del Sureste para recordar

No olvido a una de las secretarias de la dirección, la Sra. María Esther, que lo fue durante el periodo de D. Clemente López Trujillo (después del gato Lara, fue el segundo director con más años en el cargo: 12, 2 menos que el poeta Lara).

Era una buena persona y nosotros, que colaboramos con el diario muchos años, pero muchos años, la tratábamos casi todo el tiempo y conversábamos amenamente con ella, pero también tenía su carácter.

Va de anécdota

Ya hemos dicho que uno de los dibujantes del periódico fue durante mucho tiempo el también pintor Armando García Franchi, hombre de humor sarcástico que llamaba «grieguitos» a los griegos y gustaba de invitarnos a escuchar música clásica en su casa donde contaba con un moderno aparato con su tocadiscos y ahí nos encontrábamos con el musicólogo Jorge Fernández Tappan (fallecido hace algunos años) y otros buenos amigos amantes de la música seria.

Pero volvamos a don Armando y su vitriólico humor. Una mañana se aproximó al escritorio de la secretaria María Esther para entablar una conversación con ella, conversación llena de giros irónicos lo que sorprendería a cualquiera menos avispado. En el diálogo con María Esther, D. Armando lanzó un dardo que, creo, la secretaria nunca le perdonó, o quizás sí, no sabemos:

-María Ester (o Teté, como también la llamaban) -dijo D. Armando con la mayor seriedad-. He observado que tienes un semblante muy parecido al de la Venus de Milo…

-Ay, muchas gracias por ese halago, don Armando…

Pero el pintor no concluyó hasta terminar la frase que había comenzado: -Sí, sí, la Venus de Milo… de mil ochocientos.

Yo no estuve presente pero así se divulgó por todo el periódico al día siguiente.

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