Cultura

Mi regreso al Tianguis: una visita al Mercadillo de la Francisco I. Madero

            Tuvo que pasar casi tres años. Para que el de la letra regresara al Tianguis de la Madero (así es conocido), ya que desde el inicio de la pandemia del Covid-19 en nuestro país y sus medidas sanitarias estrictas desde el mes de marzo del año de 2020, el que lo cuenta no había regresado a su visita hebdomadaria a este mundo de la diversidad, de los colores, sabores y olores, que ofrecen los tianguis de nuestra ciudad, en este caso particular, el de la famosa y añeja colonia meridana del Poniente de nuestra ciudad.

            Es conveniente recordarles a mis caros y caras lectoras que este tianguis recobra vida cada semana los días sábados y domingo. Hay personas que son asiduas a éste, como el famoso Camisitas, quien lo visita en compañía de su honorable familia. Es una estampa muy bonita el verlos andar entre puestos y personas que mercan en ese sitio. Se les ve orondos, contentos, como si estuviesen paseando por la Gran Vía o por la Puerta del Sol en la Madre Patria. Este espacio le brinda (a la familia del antes mencionado) la oportunidad y posibilidad de adquirir algunos bienes para su hogar y su familia y también para comprar algunos artículos que servirán para enfrentar algunas de las necesidades de la escuela donde el trabaja y labora el que lo cuenta.

            El Tianguis de la Madero se ha estado recuperando poco a poco de los estragos que ha dejado la epidemia del Covid-19, aún en estas fechas, los oferentes no han regresado en su totalidad, ya que hay espacios alrededor del mercado que aún no son ocupados y muestra un poco de nostalgia a los que visitan este sitio cada semana. Se observan caras nuevas de oferentes y se extraña a otras que no se les ve, desconociendo la razón de su ausencia.

            El que cuanta, tuvo este fin de semana la oportunidad de visitarlo ambos días para poder ver de primera mano los cambios que este espacio ha tenido después de la epidemia antes mencionada. Es conveniente mencionar que se pudo apreciar que los oferentes son diferentes el que va los sábados y los que asisten los domingos, aunque hay casos en donde algunos de estos van los dos días y los otros lo combinan con su asistencia en los otros tianguis que se llevan a cabo los domingos.

            Muchas son las personas que llegan con una gran carga de cajas de ropa para todas las edades, de colores y estilos diversos, en el mayor de los casos, siempre de segunda mano (aunque dicho sea de paso, hay otras que parecen ser ya más de la 3 o 4 mano), instalan su venta en algunas cuerdas que penden de una soguita o cuerda de nylon que se sujetan con clavos o tachuelones en las parees que circuncidan el espacio del mercado. Ropa tan diversa como es nuestra población. También ha zapatos y en algunos espacios se pueden encontrar chanclitas (como las que usan ustedes ya saben quiénes) nuevas. Normalmente las personas que ofrecen este tipo de artículos permanecen en las afueras del mercado. En su interior se puede encontrar una amplia gama de comida que ofrecen al público asistente, en su mayoría son puestos que se instalan solo esos dos días y en el mayor de los casos son de fritangas. También hay la oportunidad de consumir algunos tacos de carnitas y de toda aquella variedad de vísceras que gustan a muchas personas. Hay que mencionarles que hay puestos fijos que trabajan toda la semana que ofrecen carne, verduras y frutas, también diversos artículos para el hogar. Son puestos añejos que dan vida y color al mercado de todos los días.

Mi regreso al Tianguis: una visita al Mercadillo de la Francisco I. Madero

            El Tianguis de la Madero proporciona una gran variedad de artículos, en esta ocasión, el de la letra mencionará algunos que vio en estos días y que se han mantenido pese a la pandemia. Hay instalados tres o cuatro puestos donde brindan a los ojos de los visitantes, una gran variedad de novelas y de libros de todo tipo, títulos tan diversos como los precios de los mismos. De ficción, de aventuras, de matemáticas, español, de política, históricas, antiguos y nuevos, para todo tipo y bolsillo.

            Poco a poco las personas retoman este espacio de distracción y esparcimiento y lo vuelven a hacer suyo. La gente va y viene, una con cubrebocas y otras no, la sana distancia es solo un recuerdo de aquellos aciagos días de la epidemia (aunque hay aún casos, pero las autoridades sanitarias hacen como si no oyen y como si no ven, se quedan como las momias, calladas). Se escucha de nuevo la algarabía, las voces, los pregones, el ruido de la gente al ir y venir, la vida se abre camino (recordemos a Jurassic Park).

            Lo agradable de regresar al Tianguis de la Madero es volver a saludar y platicar con los amigos oferentes de siempre, los pajareros, son tres los que acostumbro visitar y en esta ocasión de mi regreso, solo uno no está en su lugar de siempre, el de la letra desconoce el motivo de su ausencia. Los demás igual que hace años, los mismos, con las aves de siempre pero con precios muy elevados. Aquellas cebritas que costaban menos de 100 pesos, el día de hoy están al precio de $150 cada uno. Periquitos, y lo que siempre ha querido el que lo cuenta son unos ejemplares de Ninfas cuyo precio actual de tianguis es de $750 cada uno. Ya llegará el día en que tenga una parejita de esas aves bonitas.

            Plantas, bisutería, uno que otro arbolito de Navidad que se ve que ha pasado mejores épocas, un sinfín de artículos de electrónica, juegos de video, compact disk, audífonos de muchas calidades y precios. Aunque ustedes ni lo crean caros y caras lectoras, la venta de medicinas de las que dan en las instituciones oficiales, están a la venta de manera abierta en los pasillos del mismo lugar, el que lo cuenta no tuvo la delicadeza de observar de cerca las cajitas para cerciorarse si estaban o no ya vencidas.

            La venta de cereales en caja, de comida de fiesta, yogures, alimentos enlatados, alguno que otro artículo viejo, herramientas, curiosidades, esos son algunos ejemplos de lo que se puede encontrar en un tianguis. Amén delos artículos de madera, sillas, bancos, mesitas y mesotas, jaulas, abanicos, enseres para el hogar, juguetes de variados tipos y calidades, revistas, seria cansado escribir lo que se puede hallar en este espacio. Pero si ustedes mis caros y caras lectoras tienen tiempo para ir a alguno de los tianguis, seguramente y al igual que el Camisitas encontraran ropa para su familia y artículos para su hogar o trabajo. No lo piensen y en nuestra ciudad toda la semana hay algún tianguis en algún punto cardinal de la misma. Anímense y disfruten el momento.

Carpe diem!!!!

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