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Un italiano: el primero que introdujo el acordeón a Yucatán

Un italiano: El primero que introdujo el acordeón a Yucatán

El hecho ocurrió a mediados del siglo XIX: un italiano llamado Biaggio Donnadio vino a residir a Mérida y se trajo con él un acordeón, el primero que se escuchaba en nuestra península.

Viajó con él un pequeño mono, que se encargaba graciosamente de recoger, en un pote, los centavos o pesos que el público le regalaba en plena calle. Sí, porque no tocaba el instrumento desde algún teatrillo en una época en que en Yucatán los espectáculos (cobrados, naturalmente) se presentaban en plena calle, sea bien en algún corral de los que había, o en alguna plazoleta de la ciudad.

Quienes han escrito de don Biaggio, lo describen como un italiano del Sur, quizás parecido a su contemporáneo y paisano Paganini, o algo similar.

Se ha dicho también que trajo e instaló el primer carrusel, pero de ello no tenemos la seguridad. En cambio sus biógrafos (muy contados por cierto) insisten en que trajo también a Mérida una especie de telescopio que instaló en la plaza mayor. El aparato era una especie de precursor del futuro cinematógrafo y a través de una mirilla instalada en él veíanse escenas de la vieja Europa, aunque pagando una modesta suma para tener derecho a ser testigo presencial de aquel milagro. (Alguien ha añadido que las figuras que se veían en el aparato tenían movimiento).

Por cierto, aquel señor (signore) Donnadio, en cuanto pudo mudó su nombre italiano en Blas Díaz, y como don Blas Díaz lo conocía todo el mundo. El maestro pintor Ariosto Evia le hizo un curioso retrato a don Blas, mismo que encontramos en un libro del polígrafo D. Santiago Burgos Brito.

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