Cultura

Sobre los murales de la Revolución

Sobre los murales de la Revolución
Diego Rivera: una de las escenas del mural “Canto a la tierra y a los que la trabajan y la liberan” (1924), fresco, Universidad Autónoma de Chapingo, Edo. de México.

            El entrecruce de la visión sociológica con la histórica y la estética nos permite comprender así sea intuitivamente las transformaciones del arte. Por ejemplo, en cuanto al arte mexicano tenemos una idea bastante justa de la oposición entre Porfiriato y Revolución Mexicana, lo cual nos permite valorar el nacionalismo revolucionario, del cual el muralismo es su manifestación más reconocida.

            En el libro “El feísmo en la pintura contemporánea”, del escultor, arquitecto y escritor yucateco Leopoldo Tommasi López, publicado en 1936 en la capital del país, se expresan las relaciones entre la técnica y las ideas sociales que, según el autor, debían seguir los pintores mexicanos de esos tiempos con miras a expresarse de acuerdo al contexto de su época.

            Las partes medulares del libro se centran en críticas al muralismo en cuanto al modo en que se representaba a los obreros, al empleo de símbolos teosóficos y masónicos incomprensibles para el público y la plasmación de un gran número de figuras en repasos históricos que sobrepasan el conocimiento del espectador común.

            Lo que Tommasi señala es que en esos murales la efectividad del mensaje no se cumple, que la recepción del espectador queda trunca al requerir de un bagaje de conocimientos superior al que normalmente se adquiere en la educación básica. En vez de ser un arte para el pueblo resulta una expresión de interés sólo para iniciados, con el pretexto de dirigirse al pueblo.

            Aparte de este señalamiento, el autor comenta que además se denigra al propio pueblo al presentarlos como seres feos y grotescos, carentes además de individualidad, y pone como ejemplo las manos, que en todos los casos se representan del mismo modo, con independencia del oficio desempeñado o de su manejo simbólico:

             “¿Acaso el campesino o el obrero, el líder proletario o el maestro rural no pueden tener cuerpos sanos, ágiles y fuertes y bellos? Y, sin embargo, se les pinta siempre deformes. En la pintura contemporánea se hace con ellos un sistema de fealdad. Un santo no es bello por el solo hecho de ser santo, sino porque el artista lo pintó bellamente. Un campesino, pintado por el mismo artista, puede ser tan bello como el santo”.

            En cuanto a las manos, “las pintan desdibujadas y las reproducen demasiado. Es raro el pintor que no ponga en sus cuadros una mano suelta, sin cuerpo, aislada, de manera grotesca en su forma y en su color”.

            En contra de estas opiniones, podría aducirse que pintar a los obreros y campesinos con fealdad es una manera de evidenciar los males que generan la pobreza y la marginación. Sin embargo, este tipo de plasmación también ocurre en los murales donde se exalta el proceso de construcción revolucionaria de la sociedad, es decir, el mejoramiento social y económico, y es difícil dejar de notar que esos mismos pintores mostraban de manera más amable a los obreros norteamericanos y soviéticos.

            Quizá era una forma inconsciente de menosprecio hacia el indígena, menosprecio que sería un residuo cultural aún latente. En tal sentido cabe preguntarse de si en verdad esas figuras eran feas por no ceñirse a los cánones europeos de los siglos anteriores, por su condición realista, apegada a una estética corporal aún no asimilada culturalmente.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

Deja un comentario

Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.