Quintana Roo

Imputan a Carlos T. por el homicidio en agravio del dueño del restaurante “El Cejas”, en Cancún

07 de noviembre/ Cancún, Q. Roo.- El titular de la Fiscalía General de Quintana Roo (FGE), Óscar Montes de Oca, informó que el ciudadano Carlos T., aprehendido ayer en la ciudad de Cancún, fue presentado hoy ante un juez de Control, como parte de la audiencia de formulación e imputación del delito de homicidio, en agravio de Francisco Chávez Hernández, dueño del icónico restaurante de mariscos, “El Cejas”, localizado en el Mercado 28.

Carlos T. fue capturado ayer al cumplimentar una orden de cateo y otra de aprehensión, por parte de elementos del Grupo de Coordinación para la Construcción de la Paz y la Seguridad en Quintana Roo, cuando se encontraba en un domicilio ubicado en la Supermanzana 321, calle Frida Kahlo 94, en el polígono sur de la ciudad.

Durante el cateo se aseguraron un vehículo y un arma de fuego que pudo ser utilizada para asesinar al empresario.

El juez de Control tiene 72 horas para definir su situación jurídica o el doble, si la defensa del imputado solicita la ampliación del término constitucional.

En entrevista, Montes de Oca Rosales detalló que Carlos T. tiene antecedentes penales. Antes de radicar en Cancún –en donde trabajaba dentro del sector de la construcción– fue procesado en Michoacán por secuestro agravado.

El fiscal aclaró que, pese a ese antecedente, el homicidio del empresario no está relacionado con un intento de secuestro, extorsión o delincuencia organizada, sino con el inoportuno tono de un celular –que simula el silbido que se lanza a una persona a manera de ‘piropo’– al momento en que Chávez Hernández fijó la mirada en la acompañante de Carlos T.

Ocurre que la noche del pasado 4 de noviembre, el ahora imputado se encontraba en el interior del restaurante Mr. Pampas, localizado en la Supermanzana 4-A de esta ciudad, en compañía de una mujer, quien llamó la atención de “El Cejas”.

En algún momento el empresario volteó a mirarla, lo que se cruzó con el tono del celular, provocando la cólera de Carlos T., quien pensó que el silbido era para su acompañante.

“Todo deriva de un incidente, donde empiezan a intercambiar palabras, luego golpes, después este sujeto –el agresor– sacó un arma de fuego y dispara en contra de la ahora víctima”, dijo, al señalar que las y los testigos confirmaron que antes del desencuentro hubo “miradas malintencionadas, como le denominan y luego el timbre de un teléfono; eso provoca el inicio de este proceso de agresión”.

A pregunta expresa, el fiscal agregó que dicho negocio no firmó convenio con la institución para el programa de seguridad y vigilancia “Agente encubierto”, para prevenir actos de extorsión y narcomenudeo.

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