Cultura

Stella superstar

Homenaje a Stella
Homenaje a Stella María González Cicero.

Palabras leídas en el homenaje a Stella María González Cicero efectuado en el Centro Cultural ProHispen el 4 de noviembre de 2022.

Muchas gracias, Margarita Díaz Rubio, por promover este justo homenaje a Stella María González Cicero a través del Patronato Pro Historia Peninsular.

Me honra mucho participar, al lado de Pedro Bracamonte, en este reconocimiento a una ejemplar trabajadora de la cultura a la que debemos el rescate y la conservación de una considerable porción del patrimonio documental (documentos de archivo, libros, fotografías, fonogramas, etcétera) de nuestro país.

A lo que ya se ha dicho sobre la trayectoria de Stella María González Cicero solo añadiré que, para aquilatar su obra, hay que asomarse al portal de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (ADABI), la asociación civil que Stella fundó en 2003 y a la que ha consagrado veinte años de su vida. A la fecha, ADABI ha impulsado más de un millar de proyectos de rescate, conservación y difusión en toda la república. Para tener una idea del tipo de proyectos apoyados basta repasar las áreas del organismo: archivos civiles y eclesiásticos, bibliotecas y libro antiguo, conservación y restauración, conservación de fuentes fotográficas, publicaciones y difusión. Solamente en su área de publicaciones, hasta 2018 ADABI llevaba más de 700 títulos publicados, entre ellos las guías o catálogos de decenas de archivos civiles y eclesiásticos, así como útiles manuales de conservación y restauración de documentos (gran parte de estos títulos se pueden descargar gratuitamente). Esta ingente labor ha sido reconocida nacional e internacionalmente, entre otras instancias por la Unesco.

En la gran obra de Stella María González Cicero, Yucatán ocupa un lugar principal. El cariño de la historiadora por su tierra puede notarse en el hecho de que Yucatán figura en el cuarto lugar entre los estados que ADABI ha beneficiado, superado solo por la Ciudad de México, Puebla y Oaxaca. Preocupada por el rico patrimonio documental de la entidad donde nació, la doctora González Cicero ha respaldado a través de ADABI 34 proyectos de una docena de instituciones yucatecas. El Patronato ProHispen, por ejemplo, ha recibido apoyo para la ampliación del fondo Rubio Mañé y el mantenimiento de su acervo, el inventario y la clasificación del fondo Hacienda Chenché de las Torres, la organización de la colección Raúl Rosado Espínola y la organización del archivo de la Cervecería Yucateca.

Mención especial merece el trabajo realizado por ADABI para la reubicación, estabilización, inventario, conservación y automatización del archivo histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, un proyecto que fue acompañado de un diplomado en conservación de papel y de la creación de un taller de conservación, restauración y encuadernación en el propio repositorio (en el exconvento de Conkal). Creo que solo quienes conocimos ese archivo en el rincón que ocupaba en la catedral de Mérida –y a su responsable, el amable pero rígido padre Camargo– podemos hacernos una pálida idea de la tarea de romanos que llevó a cabo Stella para que ese invaluable acervo fuera trasladado al local que ahora ocupa y esté hoy en las mejores condiciones y a disposición de los estudiosos. El proyecto sigue fructificando en el diplomado en conservación de archivos que el taller de Conkal está impartiendo actualmente en el Archivo General del Estado.

Mi propio trabajo a favor del patrimonio bibliográfico, hemerográfico, fotográfico y fonográfico del estado debe mucho a Stella María González Cicero. Desde aquella ya muy lejana mañana del año 2000 (¿o fue 1999?) en que realizó un diagnóstico de las condiciones en que se encontraban las colecciones del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán hasta los recientes apoyos que ADABI dio a la Fonoteca Adda Navarrete de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, pasando por la asesoría y el financiamiento a los proyectos de preservación del archivo fotográfico del Diario del Sureste y la exigente capacitación de personal de la Biblioteca Yucatanense, la confianza y el favor que la doctora González Cicero me ha dispensado han sido cruciales para que hoy Yucatán cuente con un inapreciable acervo audiovisual y, en general, para la preservación de las colecciones que resguardan el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica y Literaria de Yucatán (antes Biblioteca Yucatanense) y el área de Investigación de la ESAY. Aprovecho la ocasión para agradecerle públicamente su aprecio y respaldo, que mucho valoro.

Por otra parte –y a eso se ha referido ya Pedro Bracamonte–, con ejemplar generosidad, la doctora González Cicero donó al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Programa Peninsular su biblioteca particular, lo cual favoreció la creación del doctorado en Historia de esa institución. Así pues, no por pose Stella lleva “en el golpe de voz de sus acentos” a su patria chica y en Seúl acudió a recibir el Premio Memoria del Mundo Unesco / Jikji, concedido a ADABI en 2013, ataviada con un elegante terno yucateco.

La doctora González Cicero ha contado que, cuando visitaba a los alcaldes para promover la organización de archivos municipales, les hacía ver a los funcionarios que esos papeles viejos eran como joyas de familia que debían preservarse y mostrarse a propios y extraños. Igualmente, ha insistido –recordemos que de origen es profesora de secundaria– en que los jóvenes deben acercarse al pasado para reconocerse en él. ¡Cuánto ganaría nuestro país si los servidores públicos de todos los niveles tuvieran conciencia del valor del patrimonio documental –y del patrimonio cultural todo– y se interesaran un poco por nuestra historia! Ojalá que el reciente y lamentabilísimo incendio del teatro Peón Contreras, Patrimonio Artístico de la Nación, sea una llamada de atención para que se revisen las condiciones en que se encuentran no solo nuestros teatros, sino también las bibliotecas, los archivos y los museos del estado. Y –cómo no– para que se asignen los recursos necesarios para las tareas elementales de conservación de nuestras joyas artísticas, históricas, arqueológicas, etnográficas…

En este sentido, habrá que decir que, a diferencia de tantos que han contribuido por obra u omisión al empobrecimiento nacional, Stella María González Cicero, a través de ADABI, ha restituido a México tesoros invaluables de los que podemos sentirnos orgullosos todos. Entre el millar de proyectos que ha financiado ADABI, puede mencionarse a modo de ejemplo el de estabilización, conservación, restauración y catalogación del acervo de la monumental Biblioteca Palafoxiana de Puebla.

Quisiera concluir con una imagen no por cursi menos justa. Como saben, stella significa en latín ‘estrella’. Sin duda, entre los bibliotecarios y archivistas de México, Stella María González Cicero es una superstar a la que todos admiramos y que brilla con luz propia dondequiera que se pare. Pero yo diría más: en la noche que con demasiada frecuencia han tenido que padecer los archivos y bibliotecas que guardan la memoria de nuestro país, Stella ha sido la estrella que nos ha guiado y nos ha mantenido en la convicción de que vale la pena todo lo que hagamos por salvaguardar nuestro patrimonio documental.

Gracias por su luz, Stella.

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