Bienestar Espiritual

Microhomilía

Microhomilía

Culturalmente crece una suerte de búsqueda de controlar o aplazar la muerte. Hay una industria «médica» que se obsesiona con ser un dios capaz de evitar la muerte, esto a costa de la dignidad y la calidad de la vida. Preferimos que nuestros seres queridos mueran solos en manos de esos semidioses que en la intimidad del abrazo de nuestros frágiles brazos.

Hoy la Palabra nos recuerda que nosotros no buscamos morir, porque somos apasionados de vivir, pero no tememos a la muerte, porque sabemos que seremos resucitados. La vida no consiste en mantener «el pulso», podemos mantenernos «vivos», pero en realidad estar «muertos», inertes, vacíos, inmóviles, putrefactos.

Está vivo quien se mantiene amando.
La vida nuestra es infinita en el amor de Dios, y en algún momento pasa por la muerte, que es momento, no estado; no permanecemos muertos, sino resucitados. Cerramos los ojos aquí y los abrimos allá para contemplar eternamente el rostro de Dios que estará levantándonos.

Siente el llamado a vivir, como hija, como hijo de Dios que se sabe sostenido, acompañado; que tiene la promesa de vivir para siempre resucitado.

Rv. P. Hernán Quezada sJ

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