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Los viejos relojes de la ciudad (prosigue)

Los viejos relojes de la ciudad (prosigue)

A partir del siglo XIX ya algunos comercios contaban con relojes públicos, el más conocido y que hasta hoy existe es el del edificio «El Siglo XIX».

El del Municipio meridano con sus cuatro carátulas domina el ámbito de la Plaza Grande o Mayor, y fue instalado en los años treinta de la centuria pasada. Ha tenido sus pros y sus contras pues algunas veces ha dejado de funcionar por algún defecto, requiriéndose de un relojero (o varios relojeros) hábil que lo echa a andar enseguida.

Por un tiempo le cambiaron el sonido de la campana, pero parece que, con campanazos que trataban de imitar al Big Ben de Londres no tuvo larga vida. El cronista y pintor Fernando Marrufo criticó aquella mala imitación en su momento.

No hay que olvidar el reloj del antiguo edificio (estación) de los Ferrocarriles de Yucatán y hoy, en nuestros tiempos, funciona muy bien el de la Galletera Dondé, enfrente del Monumento del Padre Hidalgo en la Avenida Itzáes o Internacional, y también vecino del Hospital del IMSS Benito Juárez y de la Clínica Mérida.

D. José Campero y el reloj de arena

Algo dijimos en una de nuestras entregas referente al gobernador de Yucatán, D. José Campero (al mediar el siglo XVII) que medroso tal como era, pasó la noche en la Catedral acompañado sólo de un reloj de arena en la temible oscuridad, y añadimos que a unos cuantos días de este hecho, falleció en forma misteriosa, sin que llegara a saber nunca el motivo. Campero, que era exageradamente religioso, obedeció el mandato del obispo yucateco y no dijo una palabra, guardando aquel misterio como secreto de confesión. Algún día abundaremos sobre el asunto.

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