Cultura

Ninón Sevilla: aquel que de tu boca la miel quiera (2)

Viva la media naranja
Viva la naranja entera
Que va…que va por la carretera…

Aventurera (1949). Andrea Palma, Miguel Inclán y Ninón Sevilla. Archivo de Cine Mexicano Fernando Muñoz Castillo.

Sin duda fue la actriz que más filmó a su lado. A manera de trivia habría que subrayar algo que ya hizo en su momento David Ramón: el traje que luce en Coqueta: una red que le forra el cuerpo, aunque abajo lleva un traje de dos piezas, con un pantaloncito más que calzón, muy poco sensual, sin embargo lo que cubre la red hace de este traje de Ninón algo espectacular y agresivo para la época, pues los senos están remarcados con una concha negra semejando las tetillas y al sexo lo cubre una máscara de diablo. Mensaje no tan subliminal de que esta mujer tiene un sexo tan sensual y rico, que puede llevarte al infierno por la lujuria que despierta con tan sólo observarlo.

En este número musical ella baila sobre tambores de varios tamaños, se desliza como felino entre las notas de los metales y las tumbas, en momentos mueve la pelvis y las plumas de la cintura se revolotean como si fuera un ave macho bailando para aparearse, aunque aquí es una hembra, una hembra dual. En esta coreografía recurre por primera vez a los movimientos de enmarcar su cara con las manos y desplazarla brusca de izquierda a derecha. Esta rutina la repetirá mucho mejor en Aventurera (1949), en el número musical: En un mercado persa.

NACIDA PARA BAILAR

Ninón como todas las Reinas del Trópico baila, baila, se desplaza en las pistas de ínfimos o elegantes cabaretes entre olanes, canutillos, chaquiras, plumas, maracas y bongóes:

-«El baile es mi vida. Al bailar uno experimenta el sentir de todo organismo. El baile produce el mismo efecto que una canción con una letra que nos llega. En aquellos años (…) si una pareja salía a bailar, los demás veían si bailaba bien, si llevaba el compás o si estaba bailando en forma descuadrada. Eso cohibía a las parejas, si no sabían bailar no lo hacían por temor al ridículo. Hoy en día no, te paras, te mueves solo, nadie te determina. ¡Y estás bailando! 3

PERDIDA TE HA LLAMADO LA GENTE

Coqueta (1949). Cartel

Las Reinas del Trópico, las rumberas, son un altar al pecado y a la concupiscencia. Y Ninón según Monsiváis: “es la Vamp que el cine mexicano no produjo en los años veinte, es el Trópico y el viento caribeño, es la imagen apoteósica de la Que rida, que no confiere respetabilidad pero sí prestigio («No se la presentaría a mi madre, pero que lo sepan todos mis amigos»), es la bailarina de cabaret cuya lascivia lleva al parroquiano al odio instantáneo a su mujer legítima. «Yo no tumbo caña/ni la tumba el viento./Que la tumbe Ninón/ con su movimiento».» 4

BAILA, BAILA COMO EL PINGÜINO…

Su primera biografía cinematográfica, apareció en la sección Apuntes al crayón de Cinema Reporter a dos años de iniciada su carrera: “Esta simpática artista, intérprete principal de la cinta «La Feria de Jalisco», vio la primera luz en la ciudad de La Habana, un cercano 10 de noviembre. Hizo sus estudios primarios en la Escuela del Sagrado Corazón; terminando su educación en la Escuela del Hogar, ambas en la Capital cubana. Aficionada al baile desde muy temprana edad, recibió lecciones de danza clásica del profesor Jorge Harrison, destacan do por su asombrosa facilidad para ese arte, desde un principio. En el año de 1942 debutó profesionalmente como bailarina e intérprete además de la canción cubana, en el Teatro Municipal de la Comedia, de la ciudad habanera. Después pasó al Teatro Nacional, continuando allí los éxitos obtenidos en el escenario de su debut. Posteriormente se presentó en el lujoso Hotel Sevilla, formando parte de un espectáculo musical de perfiles afrocubanos, y más tarde integró el elenco del popular Zombi Club, de la capital cubana. Ya para entonces, su fama, dentro del género especial a que se dedica, se encontraba bien cimentado. Como bailarina completa que es, adaptable a todos los géneros, no se ha consagrado exclusivamente a las danzas afrocubanas, sino que cultiva, con el mismo éxito, los bailes brasileños. En septiembre de 1946 vino a nuestro país, donde se puso bajo la dirección de buenos maestros de ballet, con objeto de perfeccionar su arte, no tardando en ser contratada por Pedro A. Calderón, para figurar en sus películas. Efectuó su debut en «Carita de cielo», dirigida por José Díaz Morales, y en la que compartió el triunfo con María Elena Marqués y Antonio Badú.» 5

A esta biografía de los cuarenta, anexamos la voz de Ninón:

Pecadora (1947). Cartel.

-«Yo empecé en el coro de Tres Patines y Nananina, que era una señora encantadora. Yo no tuve el apoyo de mi familia. No querían que fuera artista. Me crié‚ con mi abuelita que era una persona muy católica. Me eduqué en un colegio de monjas y lo primero que quise ser fue monja misionera, para cuidar enfermos; tengo espíritu de doctora. De niña decían que era yo muy buena; pero ya de grande, pregúntame.

Fíjate qué contrastes tiene la vida: de monjita misionera y doctora, que eso si me lo aceptaba la familia, a artista, que eso no lo aceptaba. Pero les demostré‚ que s¡ existen artistas que tenemos moral, decencia, y sabemos llevar nuestra carrera, aunque uno sea mujer.

Mi abuelita nunca vio una película mía. Y cuando le hablaban de mis actuaciones se echaba a llorar, aunque le daba gusto oír los comentarios favorables de la gente.

A lo mejor si me hubiese dado por bailar flamenco, me hubiesen aceptado. Pero como me fui para el cajón, la rumba, los tambores y las maracas como cubanísima…

Revancha (1948). Cartel

En Cuba bailé en la compañía de Tres Patines, en el Teatro Martí, y después hice pareja con Horacio, pero duré muy poco tiempo; Horacio aunque era muy buen bailarín, bebía demasiado y tronchó su carrera muy pronto. Y me dediqué sola a la cosa de cantar y bailar.

Yo llego a México contratada para el Teatro Lírico por el Papi Cortés. El me recomendó. Cuando llegué, tuve que esperar quince días para que se pegaran por las calles la publicidad. En ese tiempo no había televisión. Entonces me vinieron a bus car de la compañía de Libertad Lamarque para ir a Guadalajara al Teatro Degollado. En la compañía iban Vitola, Bochero, Amparito Arozamena y Margó, la hermana de Juan Bruno Tarraza… En el primer show yo hacía el número que iba antes que cerrara doña Libertad Lamarque. Estaba emocionada; imagínate, trabajar con doña Libertad Lamarque, mi adoración.

Para antes del segundo show me mandaron una canasta más grande que yo, deseándole suerte a la cubanita. Las canastas de doña Liber eran más chicas. Cuando salió Alfredo Malerba y vio aquello, se fue inmediatamente a hablar con su mujer. Al rato regresa y me dice:

Señora Tentación (1947). Cartel.

-Dice doña Liber que en el segundo show usted va a entrar en la primera parte.

Por atrás los demás compañeros me hacían señas de que dijera que no. Entonces yo respondí:

Fíjese que no.

El pobre dio como cuatro viajes. Los compañeros insistían en que no aceptara la proposición, y que fuera en el mismo orden.

Recuerdo que en el primer show salí con pantaloncitos y guaracheras cantando pregones: el cumbanchero, el botelle- ro

Amparito había visto las batas de rumbera que yo traía, con media cola y de cola inmensa, más grandes que una sábana. Así que me dijo:
-En el segundo show tú vas a salir con bata de rumbera.

Y yo:
-Ay no, no, no, no, yo salgo con mis pantaloncitos.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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