Bienestar Espiritual

¡Ningún éxito en la vida justifica tu fracaso!

Iglesia Ortodoxa Bienestar Espiritual

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Muy buenas tardes, Altísimo y exaltado Padre celestial:
En este apacible atardecer, en medio de estas montañas de nuestra Sierra Madre del Sur, contemplamos a esa majestuosa e imponente montaña del Huixteco, donde vemos su cima iluminada por los últimos rayos solares, mismos que le hacen lucir un tono de azul intenso que lo funden con el mismo cielo.

Hoy estamos en comunión contigo, Padre Amado, pensando en que esta montaña de 2,300 Metros sobre el nivel del mar, nos invita a que pensemos en EL ÉXITO EN LA VIDA, pero sin descuidar lo más hermoso que Tú nos has dado: NUESTRA FAMILIA. Apenas ayer celebramos a nuestros Seres que ya están más allá de nuestro mundo en esa espera bendita y en ese lugar extraordinario, maravilloso y feliz donde NO HAY TRISTEZA, NI LLANTO NI DOLOR.

Ellos han dejado en nosotros un recuerdo indeleble y digno de recordar, que nos empuja a suplicarte, Tengas piedad de todos ellos, porque sin ellos, nuestra existencia sería inexplicable y nuestra gratitud a ellos nos hace elevar nuestra más hermosa y ferviente plegaria, para que sea Tu bondad, Tu misericordia y Tu gran amor el que predomine en Tu Corazón paternal.

Así como ese cerro del Huixteco, montaña colosal y milenaria que guarda grandes tesoros en sus entrañas y, su altura nos invita a remontarnos a lo sublime, a lo excelso y a lo divino, nos hace guardar en nuestro interior “EL TESORO MÁS PRECIADO QUE ERES TÚ, BENDITO PADRE”, para que ese fuego divino nos impulse a ascender junto con los hijos de nuestras entrañas a la conquista de todo lo bueno, lo deseable, lo noble, lo trascendente y lo incomparable a fin de que lleguemos en familia a la conquista de esas alturas que nos harán tan grandes como las mismas cimas de gran altura que a una con toda la creación Te alaban, exclamando: ¡Radiante Luz de la Gloria del Padre Inmortal, Celestial, Santo y Bendito Jesucristo! Viniendo a la puesta del sol y contemplando LA LUZ DEL ATARDECER, Te cantamos, oh Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo: ¡Digno es que en todo tiempo seas glorificado, oh Hijo de Dios y Dador de Vida, por lo cual el mundo entero Te glorifica!

Sí, Amado Padre: Así como hoy unidos a Ti y a todos nuestros padres, hermanos, familiares y amigos que ya están contigo, Te agradecemos porque en su ausencia, nosotros los honramos con UNA VIDA APASIONADA, PRODUCTIVA, AMOROSA Y LLENA DE ESPERANZAS, sin descuidar el Tesoro tan preciado que Tú nos has encomendado: NUESTRA FAMILIA, a fin de que al terminar nuestra jornada aquí en la tierra, cuando Tú nos llames, iremos gozosos a Tu presencia a gozar de las delicias celestiales.

Amén.+

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