Bienestar Espiritual

Felicidad, actitud que se trabaja (6)

He descubierto que el placer es eficaz únicamente para enmascarar el miedo.

Dan Baker.

No estamos hablando de que el placer sea negativo, tenemos claro que algunas tradiciones lo llegan a considerar como no deseable y hasta lo estigmatizan, mas es una parte muy positiva de la vida, también es eficaz por estar asociado al gozo y cuando es genuino aporta vitalidad, habremos de saber percibir sus tiempos y momentos. Cuando el Dr. Baker afirma que el placer enmascara, tan solo está diciéndonos que puede no ayudar a lograr la claridad necesaria para los miedos a desterrar. Si como dice el autor, se ofuscan sentires más profundos, esos que a veces van quedando escondidos en el limo de los días, pues vale la pena tomarlos en cuenta y hacer un buen corte de caja.

                 Leer es uno de los más grandes placeres.

 No soy afecta al retumbar de tambores y sombrerazos para hacer notar o demandar exigencias apremiantes, ni comulgo con los días establecidos para festejar cosas como el día del pancake, mas ya escuché que se piensa proponer un día mundial para festinar a los que somos lectores irredentos. Es verdad que la lectura (y más en libros de papel) parece estar de bajada en la curva positiva que ha mantenido, ya hay muchos otros intereses que se pueden volver distractores que nos impiden tomar al libro como algo primordial, por lo que crear el día del libro y del lector podría ser algo positivo, mucho más para quienes gozan con esas celebraciones.

El placer polariza el cerebro, y por eso mismo hay que tener la conciencia clara de sus beneficios. Cuando enmascara nos puede ofuscar el sentido del amor, esto habrase de tener presente tan solo para estar atentos a cómo funciona esa emoción/moción en nuestra humanidad. Entender todas las facetas del amor es una tarea necesaria, y en cuanto más claras las tenemos más disfrutaremos de los placeres elegidos y personales.

Las personas felices celebran las consecuciones pequeñas, con éstas se va armando el entramado realista, que conjuntamente con la actitud bien elegida, logran hacer permanente en el alma la presencia de las pequeñas alegrías y de los momentos gratos que nos darán el bálsamo y la fuerza ante los reveces de la vida. A veces, cuando las complacencias son en exceso, se pierde un tanto el rumbo de los buenos sentimientos y de las razones de la virtud, como cuando a un crio se le consiente en demasía y se le puede confundir el curso de la vida con ese quehacer desmedido. A veces se relaciona lo muy ordenado con escatimar, cuando en realidad saber las medidas de los actos, solo permite poder percibir mejor la felicidad.

Ser agradecidos se aprende desde la infancia, porque en la juventud son ya tantas cosas de las que habrase de estar atentos que agradecer puede pasarse por alto. Cuando alguien realiza una tarea en pro de nosotros habremos de saber cerrar el círculo con buen agradecimiento, aunque ya la persona no vuelva a tener actividad hacia nosotros. Mi hija que trata con jóvenes a los que ayuda en sus trámites de intercambios en el extranjero me cuenta como nota esas diferencias de quienes saben volver a su escritorio y darle unas palabras de cierre cuando regresan a la ciudad. Es tan sencillo poner punto final con gesto humano, que es una pena no comprender el valor de un buen cierre.

El placer es el postre de la vida, no la comida.

                Cuando realmente ponemos lo placentero en su justo medio, se vuelve algo muy deseable porque lo sabemos percibir en el momento exacto, empacharnos de placeres solo crea ansiedades.

      Existe una diferencia enorme entre sentirnos bien y sentirnos felices.

Cuando nos sentimos bien, el cuerpo está en sus funciones adecuadas y vamos yendo sin más, tal vez podría decirse que sobre ruedas, un poco con las inercias planteadas que se hacen positivas cuando se han elegido con acierto, pero eso no propicia el sentimiento feliz a menos que lo procuremos deliberadamente, hay mucho más que eso para implementar el día a día y es referente a tener presente la buena actitud que se trabaja, o lo que es lo mismo ser conscientes de cómo la felicidad es una suma que implementa. Es otro nivel de satisfacción. Caminamos sabiendo que en la generalidad somos felices y podremos serlo más si sabemos cómo los pequeños gozos harán más rica y completa la experiencia. Poder ver venir algunos contratiempos lejos de hacernos infelices nos ayuda a afrontarlos mejor. Los reveces del vivir no son ni una manda ni un castigo, son el resultado de malas decisiones que hemos tomando porque seguramente nos fuimos mas por la emoción y nos ha sido necesario aprender alguna lección concreta. Esa pregunta de hoy día: ¿Y, porque a mí? (Ya hasta se ha escrito un libro titulado: ¿Por qué a mí? ¿Porque esto? ¿Por qué ahora? De la psicóloga Robin Norwood) Porque no es que la vida se ensañe con algunas personas, es que lo que se vive a fin de cuentas es lo necesario.

¿Qué significa vivir en plenitud?

Estar plenos es tener claro el panorama que estamos enfrentando. La plenitud no se mide con cantidades de nada, se mide en estados de paz interior. Ir adosando a lo que ya sabemos (que se fortalece con los episodios de dolor) esos pedacitos de sabiduría. Las lecturas se perciben diferente cuando sabemos obtener de ellas lo que nos ayuda a crecer. A los críos que se les lee antes de dormir, no es tan solo para tranquilizarlos de las faenas del día y que se duerman rápido, es para crear conciencia de algunos asuntos.

He conocido en mi tiempo de vida el síndrome de la escalada social.    Encuentro a veces a personas polarizadas con ese estar tan presentes en mundos o grupos sociales que resultan atractivos, lo hacen ante viento y marea y a veces pagando precios altísimos de desgaste tanto físico como espiritual. Se aparece el señuelo vestido de lo más burdo del bienestar material, y atrae así como a las hormigas que buscan en los sitios el dulce que tal vez les lleve a la muerte (porque obviamente las más de las veces se les saca de esos menesteres cuando entran a las casas a hacer desmanes con la comida que aunque les atrae no es para ellas) las personas son atraídas por los medios sociales más prósperos. Con estas actitudes se pueden hasta desdeñar y acabar con cariños genuinos con tal de estar. Proust, el escritor francés fue capaz de dormir todo el día con tal de estar bien alerta por las noches y deambular a sus anchas en los salones de la sociedad parisina de su tiempo, a fin de cuentas solo los encontró llenos de vacío humano, lo bueno fue que le motivaron la maravillosa obra literaria que nos legó. Generalmente la vida social insulsa es un espejismo burdo que al serlo se ve con más claridad el señuelo de la prosperidad y cuando ésto deslumbra, ya no hay poder humano que pueda apaciguar esa falsa luminosidad. Esos seres que han creído que la vida es ir de celebración en celebración ¿A qué hora celebran sus progresos interiores? Se puede acartonar alma. Si aprendemos a observar sonrisas, descubriremos el color del hastío y veremos algunas tan rígidas como la de un robot. Andar con prisas excesivas no propicia una actitud de felicidad, la prisa es sinónimo de desasosiego interior y es verdad que muchos de nosotros andamos a veces sintiendo como si nos desgajásemos como una naranja, mas esto es algo que puede ser revertido con buena actitud. Nos preguntamos ¿Y qué vamos a hacer con las tremendas demandas del mundo actual? Hay mucho por hacer, acciones tan claras como implementar un nuevo sistema organizativo en lo personal y de preferencias en la vida. Darnos ratos de ocio que sean para promover el interior no tan solo para quedar con la mente en blanco, o para ir de evento en evento. Les tengo la mala noticia de que la mente nunca queda totalmente en blanco, siempre está ocupada por algún asunto, más vale que sea algo propuesto con sentido y no lo que ha llegado por inercia. Es una falacia serenarse en blanco, mas bien nos vamos encontrando con lo que es más demandante y es necesario depurar. Hacer una revisión periódica sobre lo que nos estamos exigiendo y poder observar si responde en realidad a la centralidad de nuestra vida personal, a veces adoptamos necesidades de otros seres que nada tienen que ver con el camino personal.

La buena plática es algo muy positivo, sea un momento en el supermercado, sea en la espera para entrar a una consulta médica, sea donde sea, intercambiar unas palabras puede hacer la diferencia de nuestro día y en el de alguien más. Tal vez no todos opinen así y esto sea tan personal que no sea afín a todos, mas en terminaos generales creo que nos está demandando tanto la vida actual que nos olvidamos del placer de compartir de persona a persona.

              Para el miedo ancestral existen antídotos clave.

Uno de estos puede ser: Amar lo que hacemos. Tal vez no hemos tenido tiempo de centrarnos a pensarlo, pero existen muchas cosas que hacemos sin el amor necesario en ese preciso momento.

¿Has sentido de pronto como que el mundo se detiene?

Es una sensación como de flotar y como que no terminamos de disfrutar esa actividad motivadora que lo ha propiciado y no queremos que eso termine. Podremos aprender a observar un poco más, detectar estados de ánimo tanto en nosotros como en los seres con los que convivimos.

La vida es preciosa y efímera, mas si comprendemos el sentido de lo efímero ya vamos yendo con muchas más satisfacciones.

Existe en los Estados Unidos un festival muy concurrido que se llama Burning man. Se desarrolla en el desierto de Nevada en donde por varias semanas antes, se construyen enormes estructuras de madera entre otros materiales, que fácilmente se consumirán por el fuego. Se desarrolla una enorme creatividad en la que participan artistas, ingenieros, diseñadores, entre otros y todos saben con claridad la consigna que lo construido será quemado ante los ojos de los participantes, y así refrendar el sentido de lo efímero. Hay festividad alrededor y es una celebración a la vida que se cierra con las piras de estos logros, que se van a consumir por un fuego enorme. Es una renovación planeada y artística. Al término se limpia hasta el más mínimo detalle y el desierto queda como si nada hubiese ocurrido ahí en espera de lo que ocurrirá el siguiente año.

El amor bien entendido y practicado en el día a día, tiene tantos efectos purificadores como el valor que tiene la respiración. Quien está en el presente amoroso seguro respira mucho más pausadamente que quien no lo está. No es lo mismo conducir una acción que resolverla. (Continuará)

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