Opiniones

Trabajador, frecuente palabra en los actuales gobernantes

“Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde camine el hombre libre”, esas fueron algunas de las últimas palabras dichas por Salvador Allende, antes de morir en el bombardeado al palacio presidencial de la Moneda, sede de su gobierno. ¿A qué hombres libres se referiría el presidente de la Unidad Popular? Indudablemente al hombre trabajador, a ese que no tiene más libertad que la que le permiten sus largas jornadas laborales, y el limitado salario que recibe por muchas horas de trabajo. Las palabras de Allende, no podrían interpretarse de otra manera, puesto que la otra clase social, la capitalista y sus subalternos, disfrutan de plenos poderes para vivir y hacer en libertad, lo que les plazca.

Han pasado 46 años de ese acontecimiento y ahora, octubre del XXI, Luis Ignacio Lula, se suma a la muy interesante lista de presidentes que tienen en la punta de la lengua, la palabra trabajador. Ellos son, Andrés Manuel López Obrador, Nayib Bukele, Nicolás Maduro, Gabriel Boric, Gustavo Petro y Luis Ignacio Lula.

El panorama es claro; enormes porciones de nuestra América son gobernadas, por políticos con profundos sentimientos positivos hacia la clase trabajadora. En esa realidad, la convivencia entre la clase empresarial y la política, ha tenido que transitar entre concordatos, acomodos y paciencia temporal para aguantar el discurso oficial centrado en “hay que darle a los que menos tienen o a los que nada tienen”.

En ese contexto, en nuestro país, un sector del empresariado y casi todos los medios de comunicación han vivido un enfrentamiento permanente con el presidente López Obrador, por su política de bienestar social. Los dueños del poder económico parece que no han sabido ver la realidad de nuestra América, en la cual existe un presidente Bukele que no tolera, en lo más mínimo, la alteración de la realidad que algunos medios de comunicación de su país, hacen con el objetivo de crear una inconformidad social con la figura del gobernante. Lo curiosos es que Bukele vive muy cómodo entre los ricos, pues es uno de ellos. Las medidas políticas de este joven mandatario, nos hace surgir una pregunta interesante ¿Un millonario puede ser un buen gobernante? ¿Puede ser respetuoso de sus deberes con la economía de su país? Apartándonos un poco de nuestro continente, valdría la pena mirar hacia Raid y Qatar, donde los hombres más ricos de esos países son quienes gobiernan, y lo hacen muy bien. Lo mismo encontramos en el propio Estados Unidos, donde lo ricos no solo son políticos, sino que además los multimillonarios son los que observan que la conducta del servidor público no se salga de sus causes. (Donald Trump ha sido la excepción por su dicotomía). En ese país, todos pagan impuestos y viven reglamentados por la seguridad y para la permanencia de la grandeza de la patria de Walt Witman y Abraham Lincoln.

No debe importar que un gobernante sea creyente, un jeque, un noble, un multimillonario, o un militar; lo verdaderamente importante, es que ejerza su trabajo con la misión de brindar bienestar a toda la población, haciendo que la pobreza desaparezca de su entorno. El gobernante de China comunista ha colocado a millones de asiáticos en el nivel económico de la clase media. Esto significa casa, comida, salud, educación, amplias posibilidades de confort y desarrollo laboral asegurado para todos, desde un campesino hasta un empresario.

En nuestro país, cierto sector de los ricos ha visto a la política como el lugar donde ellos pueden extraer toda la riqueza posible, sin ninguna responsabilidad social. O sea, “vénganos todo, a nuestro reino”.

Pongo como ejemplo de lo anterior, al empresario más fanfarrón y ridículo del país, Ricardo Salinas Pliego, quien se niega a pagar impuestos, pero a los consumidores de sus tiendas -Elektra o Banco Azteca-, les cobra todos los impuestos habidos y por haber. Y le llamo fanfarrón, porque dice que su conducta debe ser seguida por los jóvenes emprendedores del país, a quienes les dedica programas en YouTube. Él, quiere ver la riqueza del país como un cardumen en alta mar, en el que se tira la red y se jala a los peces.

De lo que veo a diario en las redes sociales, las revistas de política y la prensa, Andrés Manuel López Obrador y Nayib Bukele, son quienes le han puesto freno a todo lo anterior; llegando a reglamentar y ordenar, las conductas empresariales de expoliación a las riquezas naturales. Por eso son acusados, en sus respectivos países, de ejercer el mando de manera dictatorial.

A un año y once meses de que concluya el gobierno de AMLO, ni artistas de la tele, periodistas de todos los diarios, Youtubers, empresarios como Claudio X. González, o la familia Madrazo, han logrado deteriorar la figura de nuestro presidente. No han logrado moverlo de sus pensamientos e ideas de ayudar al trabajador.

La conducta de estos señores se basa en el desacuerdo a perder sus privilegios absolutos, y evidentemente, en no darse cuenta que están en contra de la ley de la historia, esa de la evolución y el cambio permanente.

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