CulturaEspeciales

Deportes y otras diversiones (20)

El Museo Yucateco

Esta institución longeva y de gran importancia para la cultura popular, que había sido inaugurada el 16 de septiembre de 1871, todavía operaba en 1900 en la planta baja del edificio del Instituto Literario del Estado, con vista a la calle 60. Ocupaba dos salones, uno de los cuales carecía de ventilación y de luz suficiente. Su planta de empleados se reducía a un estacionario y un mozo de servicio cuyos salarios eran de treinta y veinte pesos respectivamente. Se abría diariamente de cuatro a seis de la tarde, y de ocho a diez de la mañana los domingos.

Habían fungido como sus directores Juan Peón Contreras, José Ávila y Agustín Cáceres M.; como inspector Félix Martín Espinosa y como estacionarios Francisco de Paula Gelt, Lisandro Dorantes, Ignacio Suárez y Filiberto Romero. (1). En 1900, el Ejecutivo del Estado designó como director a Arturo Gamboa Guzmán. (2)

            […] Una infinidad de objetos, de variada clase, constituye la dotación del Museo Yucateco. Muchísimos de ellos son de notable mérito desde el punto de vista arqueológico, histórico, de indumentaria, de artes o industrias, etc. Los reinos de la naturaleza se hallan también representados en los armarios y aparadores del Museo. Personas competentes del interior de la República y extranjeros ilustrados que han tenido la oportunidad de visitarlo, han manifestado su complacencia al examinar las colecciones de obras y los diversos objetos en su seno reunidos. Últimamente estuvo en él un distinguido viajero y declaró que muchas de las cosas allí existentes eran dignas de figurar en cualquier galería.

            –Es una institución modesta; pero que honra al Estado. ¡Lástima que no se halle organizado en relación con la magnífica importancia que necesariamente reviste Yucatán en el mundo científico por lo que respecta a la arqueología americana y a las razas batalladoras que ha habido y habitan la antigua península, objeto de tantas inquisiciones por parte de los sabios que arrancan de los símbolos de piedra y de los misteriosos caracteres en ellos grabados desde hace siglos por la mano del hombre, el secreto de la vida de los pueblos centroamericanos!

            Esto parece que dicen las personas cultas que conocen nuestro Museo. Y debemos admitir que esta opinión responde justamente a las condiciones en que se encuentra este Establecimiento desde hace varios años.

            Basta una visita de inspección al mismo para convencerse de que allí es urgente implantar algunas reformas, infundir nuevas manifestaciones de vida o soplos de vivificante progreso, a fin de dar su verdadero carácter al Museo y trazarle la marcha o dirección que corresponde a centros de enseñanza de esta índole.

            Un buen Museo es un timbre de gloria para un pueblo: es como una síntesis de su vida histórica o de sus evoluciones étnicas, religiosas y políticas. Aun la propia naturaleza le otorga sus valiosos productos para aumentar la trascendencia de tal útil institución, que sirve de escuela práctica a las nuevas generaciones […] (3)

Don Rodolfo Menéndez subrayaba lo que a su juicio necesitaba urgentemente este museo: un local adecuado; una dirección técnica que le imprimiera carácter, movimiento y vida; más armarios, aparadores y utensilios para colocar los objetos; seleccionar y numerar las piezas mejor conservadas entre todas las de piedra y barro, cuadros, colecciones de aves, cuadrúpedos y reptiles disecados; de los impresos curiosos, manuscritos, vistas fotográficas, etc.; formar un reglamento sencillo y práctico y difundirlo entre el público, así como elaborar un índice o inventario por orden alfabético de todas las cosas que existían en el museo en el que figurara el nombre del donante y una breve explicación que ilustrara al visitante; este inventario debería imprimirse en forma de folleto, el cual podría ofrecerse o venderse a los interesados. (4)

Como ocurre en la actualidad, quizá no eran muchos los yucatecos que se asomaban periódicamente por el lugar, pero es posible que sí hubiera algunos que de vez en cuando pasearan sus salones, al menos para resguardarse del calor y el polvo, dos de las plagas permanentes que aún asediaban a los meridanos durante el fin de siglo.

Excursiones

Desde principios de 1900, el galo Henri Rubens comenzó a promover una Gran excursión yucateca a la Exposición Universal de París; por dos mil pesos mexicanos se comprometía a proporcionar lo siguiente:

[…] Pasaje de ida y vuelta a bordo de un hermoso vapor de la gran Compañía Trasatlántica Francesa.

            Alojamiento y asistencia en uno de los grandes hoteles de la Compañía del Trocadero.

            Entrada gratis a la Exposición y a todos los espectáculos de París.

            Visita a todos los alrededores.

            El contrato deberá formalizarse definitivamente con intervención de abogado, el próximo 28 de febrero, si desde la fecha de hoy a dicho 28 de febrero hubiese un número de 150 suscriptores […] (5)

El 15 de abril de 1900 se abrió al mundo la Exposición Universal y allí estuvo un grupo de yucatecos para admirar las maravillas del progreso de las viejas y nuevas naciones (6), entre las que figuraba México.

            […] El Sr. Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Lic. D. Joaquín Baranda, se empeñó en que se mandara a la Exposición de París algunas muestras evidentes de la civilización maya, tan elocuentemente consagrada en las ruinas de Chichén Itzá, Uxmal, Mayapán, Aké, Labná, Cozumel y otros puntos.

            Al efecto, el encargado de monumentos y ruinas del Estado, D. Santiago Bolio, estuvo preparando una buena colección de fotografías, escogiendo de los vestigios existentes, logrando reunir unas 200 vistas en que figuran:

            El Palacio de Gobierno, edificio de Monjas, esculturas y jeroglíficos de Uxmal, el Castillo, el edificio elevado con pinturas murales mayas que llaman Xtoloc, la casa Colorada, el sepulcro de Chacmool (estatua que se haya en el Museo Nacional), Acabeib [i.e. akab dzib]y jeroglíficos y esculturas de Chichén Itzá.

            Ruinas, esculturas y paisajes de Cozumel.

            Varios edificios, esculturas y jeroglíficos de Labná […]

            […] Las 200 vistas se colocaron en 15 cuadros con marcos de terciopelo y peluche, artísticamente combinados […] (7)

            Es posible que, como temía el redactor de esta noticia, este material sobre el esplendor de los mayas no hubiese podido ser embarcado a tiempo a París, pues en el pabellón mexicano de ese año se resaltaron […] productos y aspectos específicos en la práctica: minería, frutas tropicales, café, tabaco, cereales, fibras vegetales, madera, textiles, farmacología, papel, arte, artes liberales y educación […] (8) (Continuará)

Referencias

(1).- Menéndez, Rodolfo. (1900, 12 de mayo). El Museo Yucateco. La Revista de Mérida, p. 1 .

(2).- Director del “Museo Yucateco”. (1900, 30 de mayo). La Revista de Mérida, p. 1; véase también: Director del Museo. (1900, 31 de mayo). El Eco del Comercio, p. 2.

(3).- Menéndez, Rodolfo. (1900, 12 de mayo). El Museo Yucateco. La Revista de Mérida, p. 1.

(4).- Íbid.

(5).- A París A París. (1900, 22 de febrero). El Eco del Comercio, p. 2.

(6).- Manojo de noticias. (1900, 20 de mayo). El Eco del Comercio, p. 2. No obstante, corrió el rumor que por “algunos obstáculos insuperables que a última hora se presentaron”, no se concretaría la excursión promovida por Rubens. Véase: La excursión a París. (1900, 6 de abril). La Revista de Mérida, p. 3. Así, pues, los yucatecos que viajaron a la capital francesa seguramente lo hicieron por su cuenta.

(7).- Para la Exposición de París / El antiguo Yucatán en el certamen / Destellos de la civilización maya. (1900, 17 de abril). La Revista de Mérida, p. 2.

(8).- Tenorio Trillo, Mauricio. (1998). Artilugio de la nación moderna. México en las exposiciones universales, 1880-1930. México: Fondo de Cultura Económica, Obras de Historia, p. 256.

Deja un comentario

Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.