Cultura

Algunos apuntes de escarpa: Los días de muertos y más (19)

            Desde finales del mes de octubre y según dicta la tradición, durante todo el mes de noviembre, los fieles difuntos (incluidos los infieles, como apuntaría el Abog. Rolando A. Bello Paredes) permanecen en nuestra blanca Mérida y en todo nuestro estado de Yucatán a convivir con sus familiares, vienen a tomar la gracia de los alimentos ofrendados en el altar por ellos y ya de paso, se quedan a disfrutar de nuestro calor y de uno que otro “nortecito” en su estadía. A ellos no les importó el cambio de horario, ya que los difuntos (fieles o infieles) tienen su propia manera de orientarse en el tiempo para no venir otro día o mes. Aunque se dice que en ocasiones se te sube el muerto o “parece que viste un muerto”, son situaciones que de manera aislada ocurre.

            Es muy bonito que la tradición continúe en todo nuestro estado y país y que en algunas escuelas, como en la del de la letra se trate de mantener viva esta tradición de colocar los altares dedicados a los muertos en estas fechas. Ya que estamos refiriéndonos a la escuela del de la nota, en días pasados (lunes 31 de octubre) hubo un cambio de actividades, destinándose este día a que los alumnos con sus asesores (aunque no todos llegaron a la cita, por ejemplo, la maestra visitante, asesora de un tercer grado no llegó, como es su costumbre), instalaron en la plaza cívica sus respectivos altares, hay que mencionar que no fue concurso, sino una sencilla muestra.

            Lo que caracterizó este año (después que durante dos años esta actividad no se llevó a cabo por la Pandemia del Covid-19) es que la muestra resultó muy pobre, por más entusiasmo que los asesores pusieron a cada uno de ellos, es normal que cada año los altares sean menos vistosos que en los anteriores concursos o muestras. El de la letra recuerda que hubo una ocasión en que se instalaron los altares, la profusión de flores y vegetación verde era muy notoria y en abundancia y también se pudo apreciar que se hizo una pequeña albarrada, con pozo y un corral con algunas aves. Eran otras épocas. Como dirían los conocedores, es natural.

            Lo que no fue natural y eso es culpa de los encargados de la preservación y difusión de nuestra cultura, fue la Muestra que años anteriores se ponía en la plaza grande (zócalo) en donde participaba la mayoría de los municipios de nuestro querido Yucatán. El pretexto fue que ya resultaba oneroso el trasladarse de sus pueblos a la ciudad. Después de tantos años se dieron cuenta de ello. Arredovaya!!!!

            Lo bueno del mes dedicado a los Muertos y muertas, es que los mercados, puestos de comida, tiendas y los hogares mismos, se llenan de colores, sabores y olores. Los dulces de mazapán con sus diversas formas y colores, las frutas de la época convertidas en dulces para disfrutarlos como verdadero manjar (camote, papaya, calabaza, yuca, cocoyoles, etc.), el olor y sabor de nuestra tradicional comida de día de muertos que muchos yucatecos y yucatecas esperan todo el año para poder disfrutarlos, el famoso pib. En la actualidad el pib se ha convertido en comida gourmet, no por la cantidad, sino por su precio, el tradicional pib de carne, pollo y puerco y xpelón, se ha venido cambiando en su contenido, llegando a la irreverencia de hacerlos de jamón y queso. Bueno, para gustos hay una amplia variedad. Esta comida llega a costar en algunos lugares hasta 1000 pesos. El olor de las flores (dicho sea de paso, al de la tinta ese olor no le agrada, ya que lo remite a los velorios) y sus colores, amarillos (casi tirando a anaranjado), morados, blancas, el color verde del xiat, cabe mencionar que ya está sentando sus reales entre las familias yucatecas el cempasúchil. En pocos años será normal ver en los altares un hibridismo en donde se coloquen, pan de muerto, calaveritas y esta flor del altiplano. Algo normal, dirían los conocedores.

            Y hablando (o mejor dicho, escribiendo de lo normal), ya nuestras mestizas se han convertido poco a poco en pandas, tratando de imitar a las calaveras por la pintura blanca y negra que se ponen. Y a éstas las vemos desfilar los días previos a los festejos de los difuntos y difuntas por nuestras calles. Costumbre huacha que ya está entre nosotros que sin darnos cuenta se apropió de nuestras mestizas y mestizos.

            Todo se vale con tal de festejar a nuestros muertos y muertas. Es un mes donde las leyendas surgen en cada programa de radio y en la televisión, las películas de terror y miedo están a la orden del día, todo lo que se relaciona con miedo, suspenso, tradiciones y muertos se vive durante un mes. Son 30días donde los yucatecos se acuerdan que tienen a algún ser querido en algún cementerio y van a visitarlos, les llevan flores, arreglan y pintan sus sepulturas, es un mes dedicado a ellos, y los siguientes once que pasa? Seguramente el recuerdo lo llevarán en su corazón.

            En algún lugar el de la grafía leyó que los muertos también se mueren. Aunque parezca un poco raro esta afirmación, pero así sucede y es la realidad. Así ms caros y caras lectores, como lo leen. Los muertos viven en nosotros mientras est6án en nuestros recuerdos, siempre en nuestro quehacer cotidiano, hay algo que nos recuerda a nuestro familiar que ya ha fallecido, los muertos siguen viviendo y éstos se mueren cuando un día dejamos de acordarnos de él, de ella o de ellos. El día que ya no hay un pensamiento o n recuerdo de ellos, ese día nuestros muertos mueren. Así que ustedes deciden si sus muertos siguen viviendo o mueren.

Carpe diem!!

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