Cultura

Los fieles (e infieles) difuntos

Los fieles (e infieles) difuntos

Es del conocimiento popular que la conmemoración de todos los fieles difuntos es un día feriado religioso dentro de algunas Iglesias cristianas, en memoria de los fallecidos. Se conmemora el 2 de noviembre y su objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, en el caso católico, por quienes se encuentran aún en estado de purificación en el purgatorio, que no existe espacialmente, según dijo el Papa Benedicto XVI, sino que es “un fuego interior, que purifica el alma del pecado”. Bendito XVI renunció al papado porque, explicó, “Dios me dijo que lo hiciera”.

En México se celebra los muertos dos días, el 1 y 2 de noviembre de cada año. El primero corresponde a “Todos los santos”, día dedicado a los “muertos chiquitos” o niños; y el segundo a los “Fieles difuntos” o adultos.

Como se observa el calendario católico no da cabida a los “infieles” difuntos, no se les recuerda, no hay día para recordar a los “infieles” difuntos, pero esta columna y su redactor sí lo hacen de vez en vez.

En seguida, algunos de mis registros de los muertos, obtenidos en libros, revistas, artículos y en las redes, que conservo a partir de que el admirado Roldán Peniche Barrera escribió: “Los muertos deben callar a menos que tengan algo que decir”:

1. “El daño que puede causar un muerto es limitado”: en la novela “Más allá del espejo” de John Connolly.

2. “A los muertos no les gusta que se rían de ellos”: en la novela “Alias Grace” de Margaret Atwood.

3. “Los muertos solo están muertos”: en la novela de Dolores Redondo, “La cara norte del corazón”.

4. “Uno no se muerte cuando debe, sino cuando puede”: en la novela “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez.

5. En la microhistoria “Pueblo en vilo” del historiador Luis González y González:

– “Al morir el enfermo las mujeres de a familia dan de gritos; a los hombres se les hace un nudo en la garganta; los de más categoría se ponen lentes ahumados al uso de la ciudad. Las mujeres piadosas arreglan el cadáver para el velorio y la sepultura: lo visten, le juntan los brazos sobre el pecho, le cierran los ojos, lo meten en la caja, ponen los cirios en los cuatro extremos de la caja, comienza el desfile de los visitantes, se reza un rosario tras otro, las más piadosas reparten comida entre los deudos, el velorio dura toda la noche, los asistentes hablan de las grandes virtudes del difunto entre rosario y rosario, se repiten frases sacramentales: A todos se nos llegará; No somos nada; De la muerte nadie escapa; Que Dios no agarre confesados; Diosito se lo llevó; Se va al cielo con todo y zapatos; Era tan bueno; Debemos preocuparnos por nosotros que somos tan pecadores; Está como si estuviera dormido”.

6. En el ensayo de Mario Humberto Ruz, “Guías de viaje para Xibalbá: Aparecidos y retornados mayas”, en la obra “Viajeros por el Mundo Maya” editado por Carolina Depetris:

– “Los achís aseguran que los muertos se presentan con ropa nueva y la que más les gustaba. Eso sí, son más gordos… nunca son viejos, siempre están jóvenes… Piden su gusto: que maten gallinas, compren pan, compren cigarro, guaro (aguardiente)… Ellos visitan para pedir su gusto, por eso se ven…; al igual que otros pueden demandar se coloque cierta indumentaria en la vecindad del ataúd. De hecho, son las exigencias que formulan durante sus apariciones las que por lo común nos enteran de las peculiaridades del viaje”.

7. En su obra “La civilización maya”, Sylvanus G. Morley, señala que Fray Diego de Landa afirma que “los mayas tenían gran miedo a la muerte”. Reproduce: “Esta gente tenía mucho temor y excesivo a la muerte, y esto muestran en que todos (los) servicios que a sus dioses hacían no eran por otro fin ni para otra cosa sino para que les diesen salud y vida y mantenimientos. Pero ya que venían a morir, era cosa de ver las lástimas y llantos que por sus difuntos hacían, y la tristeza grande que les causaban, Llorábanlos de día en silencio, y de noche a altos y muy dolorosos gritos que lástima era oírlos (…) Hacían abstinencias y ayunos por el difunto, especial el marido o la mujer, y decían que se lo había llevado el diablo porque de él pensaban les venían los males todos y en especial la muerte”.

Morley informa por su parte: “Envolvían el cuerpo en una mortaja y le llenaban la boca de maíz molido y una o más cuentas de jade de las que tienen por moneda, para que en la otra vida no les faltase de comer. La gente pobre era enterrada bajo el piso de su casa o atrás de ella. Generalmente se abandonaban las casa de palo y paja de los pobres después de una muerte. En la tumba echaban también ídolos de barro, madera o piedra, así como algunos objetos que indicaban la profesión u oficio del difunto”.

8. John L. Stephens, investigador de la civilización maya, reseña en su obra “Viaje a Yucatán 1841-1842” (tomo I), la “gran fiesta de Todos Santos”:

– “Díjose misa solemne en todas las iglesias, y las familias ofrecieron sus oraciones por las almas de los difuntos; pero además de las ceremonias que usa la iglesia católica en todo el mundo, hay una peculiar en Yucatán, derivada de las costumbres de los indios y que se llama mucbilpoyo. En este día todos los indios, según sus recursos, compran y encienden cierto número de velas benditas en honor de sus parientes difuntos, y en memoria de los individuos de la familia que han muerto durante el año. Fuera de esto, cuecen debajo de la tierra un pastel hecho de maíz, relleno de puerco y gallinas y sazonado con chile. Durante ese día, ningún buen yucateco come otra cosa que mucbilpoyo”.

9. El Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre de cada año, Todos los Santos y los Fieles Difuntos, respectivamente, forma parte de la lista del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, desde el 7 de noviembre de 2003.

10. El Ayuntamiento de Mérida organizó el “Festival de las ánimas”, del 24 de octubre al 2 de noviembre. El primer festival se celebró en 2008. Entre otros eventos en 2022: “Recorrido histórico y cultural en el Cementerio General”, “Paseo de las ánimas”, “Desfile de Catrinas”, “Tour fantasma Xcunyá”, “Exhibición y muestra de altares”, “Feria del mucbipollo”.

11. Un refrán en desuso, en Centro Virtual Cervantes: “A muertos y a idos, no hay amigos”. Agrega el significado: “La muerte o la ausencia de una persona pueden enfriar la amistad, hasta el punto de olvidar lo que su vínculo obligaba”.

Otro en uso: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”. El significado: “Cuando alguien muere, los allegados al fallecido, por mucho pesar que sientan, han de atender sus asuntos y necesidades, entre ellas una tan básica como su manutención. Se aplica también este refrán para recriminar a quien se olvida demasiado pronto del muerto”.

12. En la nota de Fernando Guzmán Aguilar, “Epitafios, frases contra el olvido”, en la la Gaceta UNAM:

“Cada uno es dueño de los demonios que lleva dentro”, se lee en la tumba de Jim Morrison, el Rey Lagarto de The Doors.

“Feo, fuerte y formal”, dejó escrito John Wayne.

“Parece que se ha ido, pero no”, dejó dicho Cantinflas.

El Marqués de Sade apuntó: “Si no viví más es porque no me dio tiempo”.

Nostradamus sentenció: “No envidiéis más la paz de los muertos”.

Bach: “Desde aquí no se me ocurre ninguna fuga”.

Y para rematar el párrafo, esta frase de Melvin Jerome Blanc: “Eso es todo amigos”.

13. En las redes: “Los únicos hombres fieles, son los fieles difuntos”.

14. La flor de los muertos: Cempasúchil. En náhuatl “Cempohualxochitl” que significa “veinte flores” o “varias flores”.

15. Populares: “De muertos y tragones están llenos los panteones”, “El muerto y el arrimado a los tres días apestan”, “Los muertos se van cuando el olvido los sepulta”, “Al vivo todo le falta y al muerto todo le sobra”.

“Diabolo”

Es el nuestro. Es Blue Demon. En el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis de la Ciudad de México se abrió la exposición “Blue Demon, ídolo mexicano sin límite de tiempo”, en el centenario de su nacimiento.

Calaverita

En el portal “Verne” del periódico español El País (19 octubre 2021), dedicada a Andrés Manuel López Obrador:

“La Catrina está decepcionada, / esperaba más de ti. / La dejaste ilusionada: / la violencia no has podido revertir.
“De la fuerza feminista re olvidaste, / has negado una digna razón. / Criticado porque a ellas ignoraste: / ¡en dónde están en tu proyecto de nación!
“Cómo no estaría tristeza Catrina, / te ha faltado convicción. / La mentada 4T no anima, / desencantada está la población.
“Y de las conferencias matutinas: / ¡caray, qué frustración! / Lo que el pueblo necesita: / menos habla y más acción”.

Infieles

En el libro “Náufragos españoles en tierra maya. Reconstrucción del inicio de la invasión”, de Luis Barjan:

– “En cierta ocasión el papa Paulo IV, que censuraba sotto voce a Carlos V y a su hijo Felipe II, llamó a los españoles la simiente de los infieles y judíos”.

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