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Antonio Mediz Bolio: y su espíritu mayense (III Y Último)

Su teatro, ha sido, después de lo escrito respecto a él, por Leopoldo Peniche Vallado en 1956, y Alberto Cervera Espejo en 1973, manejado como una cronología no muy precisa, en alguna investigación muy inflada con poca o nula lectura de toda la obra –o al menos la que se menciona y la más común y de fácil acceso-, resultado por tanto, poco o nada estudiado de manera historiográfica por géneros teatrales y escénicos. Por esta razón, al no ser analizado por un teatrólogo o investigador teatral, no se le han aplicado las nuevas metodologías de análisis teatral. Las que de primera instancia nos ayudan a ubicar al autor y su obra en su momento histórico, para justipreciarlo sin prejuicios, ni efectismos chabacanos, y mucho menos temores arqueológicos. Esta es la razón por la cual, resulta más interesante su vida escénica, ya que fue actor, director artístico, empresario, director de escena, dramaturgo y promotor teatral. Conoció a los autores de habla hispana más importantes de la época que le tocó vivir, y le escenificaron las actrices y actores más famosos de México, Hispanoámerica y España.

  Así mismo vivió el cambio drástico sufrido en México, que fue la desaparición de las grandes compañías de repertorio al surgimiento de pequeños grupos de teatro, cooperativas y el famoso teatro de bolsillo que vino a renovar la experimentación escénica y dramática, del comienzo de la segunda mitad del siglo XX de nuestra República Teatral.

  Así pues, ¿cómo no, escribir sobre su teatro, organizar una teatrografía lo más aproximada posible, y sobre todo, no sólo la constancia de sus puestas en escena a través de carteleras, notas, críticas y reseñas publicadas en periódicos, revistas y libros? Sino de la lectura con ojos teatrales y literarios de su obra dramática.

  Una historiografía teatral que hasta hoy no se ha realizado, con el único fin de que este material -que puede sorprendernos y lo consigue-, sirva para que no sólo el lector, sino los lectores especializados, especialmente la nueva gente del teatro yucateco y del teatro nacional, se anime a realizar tesis, ensayos y trabajos de investigación más sofisticados, que redundarán no sólo en el conocimiento de nuestra dramaturgia peninsular, sino en la dramaturgia misma, la que ahora se escribe, y a la que habría que preguntar ¿por qué se escribe y para quien se escribe?

  Recordar a Antonio Mediz Bolio,  es deleitarnos con una historia no tan lejana, y al mismo tiempo, es podernos dar cuenta, de la verdad existente en las palabras que escribió José Emilio Pacheco en 1984, para el centenario del nacimiento de Antonio Eduardo Mediz Bolio:  un desconocido a quien debemos hacer nuestro contemporáneo.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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