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El verbo zapatear no sólo se usa al bailar, sino también significa darle una paliza a alguien

Lo escuchamos una vez hace muchos años y caímos en la cuenta de que el verbo zapatear no sólo significa una forma de baile (como la jarana, por ejemplo), sino que asimismo puede emplearse en alguna trastada. En el barrio de San Sebastián, lugar de expertos pateadores, debió (o debe) usarse con frecuencia.

Veamos un ejemplo:

Dos amigos se encuentran en la calle y después de saludarse se traban en una conversación:

–Oye, Deódoro… ¡Hola, amigo!

-Hola, Juventino… ¡Tanto tiempo sin vernos!…

-Sí hombe… (recordemos que en Yucatán es muy usual decir hombe en vez de hombre, comiéndonos como es costumbre, la consonante, en este caso la «r») ¿Dónde andabas?

-Por allá, en la chamba

-Oye, ¿Y siempre le metes a los trancazos?…

-Cuando hay oportunidad. Cuando alguien me busca y quiere camorra…

-Escuché que la otra noche te agarraste a golpes con un fulano…

-Sí, fue en un baile

-¿Y cómo pasó?

-Pues me quiso quitar a mi novia…

-¿Y lo golpeaste de a feo?…

-Tuve que… ¡Y le pegué una zapateada de aquellas!

(Zapateada: paliza dada con los pies, bien sea descalzos o con unos buenos zapatos, preferentemente en esta última forma).

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