Quintana Roo

Desde Cancún piden desechar minuta que prohíbe reproducción de delfines en cautiverio en México

24 de octubre/ Cancún, Q. Roo.- La Asociación Mexicana de Hábitats para la Interacción y Protección de Mamíferos Marinos (AMHMAR), la Asociación de Especialistas en Mamíferos Marinos (ADEMM) y la Asociación de Zoológicos, Acuarios y criaderos de la República Mexicana, (AZCARM) solicitaron al Senado de la República, desechar la minuta aprobada por la Cámara de Diputados que pretende prohibir la reproducción de delfines y otros mamíferos marinos que viven en cautiverio en México.

El proyecto que busca reformar el artículo 60 bis de la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), fue presentado el pasado 18 de octubre por las diputadas Karen Castrejón Trujillo, del Partido Verde (PVEM) y Melissa Vargas Camacho, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a espaldas de los delfinarios y empresas que mantienen a los mamíferos en cautiverio, violentando su derecho de audiencia.

Ese mismo dia se aprobó en el pleno de la Cámara de Diputados, en fast track, dispensando la lectura de su contenido, lo que impidió la discusión en comisiones y, en consecuencia, la participación de expertos y empresarios afectados por la medida, quienes también quedaron imposibilitados de advertir a las y los legisladores las repercusiones que esa determinación tendrá en los mamíferos marinos, especialmente en las hembras.

En conferencia de prensa, representantes de las organizaciones antes mencionadas, consideraron que cancelar o prohibir los programas de reproducción vigentes en el país, es la solución “más fácil”, y la más perjudicial cuando se basa en posiciones “sentimentales” o “ideologías” y no en evidencias científicas, pues provocará daños permanentes en la salud física, mental y social de los delfines.

Roberto Sánchez Ocruky, vicepresidente del Comité d Educación y Bienestar Animal de la AMHMAR, dijo que para cumplir con la prohibición, se tendría que separar a los delfines entre machos y hembras, lo que les afectaría mental y socialmente, al desestabilizar sus grupos y comportamiento social.

Otra opción sería recurrir a la cirugía para esterilizar a las hembras, lo cual no es posible pues las técnicas son muy primarias aún.

Y una tercer alternativa consistiría en suministrar hormonas anticonceptivas de manera permanente, lo que dañaría la salud de las hembras, provocándoles quistes y eventualmente cáncer, con el consecuente dolor y sufrimiento hasta su muerte.

“Esta iniciativa nos está impidiendo el bienestar animal, porque nos va a obligar a utilizar técnicas que a corto, mediano y largo plazo van a tener muchos efectos negativos en la salud de los animales. No es una iniciativa que podamos decir que los delfines van a vivir el tiempo que les corresponda (…) vamos a emprezar a tener muertes prematuras.

“Lo que nos están pidiendo no es posible. Nos colocarían en una situación sumamente dificil, al pedirnos faltar a nuestra ética. Los diputados hicieron la ley sin consultar y sin importales las consecuencias”, expresó, al señalar que por ello se pide que el Senado frene la iniciativa y se deseche.

En caso de mantener su objetivo, pidió que se convoque a foros de discusión con base en conocimiento y evidencia científica y no “sentimentalismos” e “ignorancia”.

Cuestionados sobre si han considerado modificar su modelo de negocio para ajustarlo a las generaciones actuales, cada vez más críticos hacia el cautiverio de delfines o cualquier otro animal para explotarlos comercialmente, Ocruky respondió:

“El usar la expresión ‘explotación’ ya nos saca totalmente de contexto, porque no es explotar, es una relación entre seres humanos y animales, una relación de ganar-ganar, en donde nosotros proporcionamos cuidado a los animales y ellos lo complementan para que los especialistas tengamos cómo vivir, para darles los mejores cuidados, para que tengan la mejor alimentación y porque es una actividad que a la gente le sigue gustando.

“En cuanto a cambiar el sistema de negocios, te puedo decir que si tú comparas un delfinario de hace 25, 30, 40, 50 años, con lo que somos hoy en día, no tiene absolutamente nada que ver. Ese cambio se da de manera natural y constante. Delfinarios, como parques zoológicos y acuarios hemos tenido un proceso evolutivo muy fuerte en los 25-30 años. Ya no es lo que era antes. Desafortunadamente mucha gente utiliza las premisas del pasao para atacarnos (…) esto va a seguir evolucionando”, subrayó.

En su opinión, expresiones como “lucrar” con los delfines o “explotarlos”, depende del contexto que se les dé a ambas palabras, pues para él, se trata de “una relación de mutua convivencia”.

Claudia Pérez Salas, directora ejecutiva de la AMHMAR, recordó que no es la primera vez que se intenta modificar el marco legal. En 2017, por citar el momento más reciente, respecto del actual, se pretendía modificar el párrafo cuarto del artículo 60 bis de la LGVS, pero tuvo un proceso adecuado.

Es decir, la Comisión de Medio Ambiente discutió el tema, dictaminó, lo turnó al pleno, pero en dos ocasiones “se reventó” la sesión ante la ausencia de acuerdos y la resistencia para aprobarlo.

“Pasó en el pleno con una modificación en donde se permitía la última reproducción de delfines, lo que deba tiempo y espacio a que la nueva generación fuera atendida e ir paulatinamente tratando y alternando los medicamentos hormonales para controlar la reproducción.

“En el Senado, al revisar la iniciativa la vieron inviable y nunca pasó al pleno para su votación por no tener consenso”, relató.

Ahora se pretende someter a las hembras a tratamientos hormonales a muy temprana edad y continuamente, con consecuencias fatales para los animales.

Pérez Salas remarcó que el manejo de mamíferos marinos se encuentra regulado por la NOM-135-SEMARNAT-2004 y es resultado de un proceso que incorpora los puntos de vista de la academia, instituciones reguladoras como la Semarnat y Profepa, a las instituciones zoológicas con mamíferos marinos y organizaciones civiles reconocidas internacionalmente como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW)

“Esta NOM que es la que nos regula como sector es una de las más estrictas y mejor elaboradas en todo el mundo. Ha sido ejemplo para otros países. En ella se incluye la nutrición, la reproducción, la transportación… todo. Entonces es muy dificil pretender mejorar normatividad. Lo que queremos es que la conozcan y la aprendan, porque se trata de legislar algo que está normado”, dijo.

Silvia Becerra, directora ejecutiva de la ADEMM, lamentó que el tema que engloba a los delfines y mamíferos marinos se maneje de forma “manipulada”, dejando una imagen “muy negativa” de quienes se dedican al “cuidado animal”.

Añadió que la iniciativa busca atentar contra el ciclo de vida de los mamíferos, que incluye la reproducción.

“La actividad sexual no solamente conlleva la reproducción; también tiene mucho que ver en fortalecer y gestionar los vinculos grupales que tienen especies como los delfines y los lobos marinos, que suelen estar en grupo”, señaló, omitiendo que, de origen, mantener a animales en cautiverio también atenta contra su libertad y su derecho a vivir en sus hábitats originales.

Sin embargo, se hizo hincapie que en casos como el manatí, que es una especie en peligro de extinción, el cautiverio o el mantenerlo “bajo cuidado humano” –como le llaman– ha permitido proteger y conservar a la especie.

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