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Antonio Mediz Bolio: Guardian espiritual del mayab (I)

…Sostiene Mediz Bolio el espíritu de su obra en altura
tal que, al madurar sus frutos, tienden éstos a organizarse
y a crear fuerzas vivas capaces de energía bastante para
garantizar su permanencia.

Ermilo Abreu Gómez  
Antonio Mediz Bolio

  En 1925, el poeta y escritor Moisés Vincenzi, escribió de Antonio Mediz, en plena efervescencia de su fama y de su éxito por La Tierra del faisán y del venado

“El poeta del Mayab –tierra de los escogidos- es un diplomático a la moderna y fue bautizado en México con este nombre:

              Antonio Mediz Bolio… …

  Blanca la color, tiene, tiene sin embargo, chata la cabeza, abultados los pómulos y los ojos soñadores en forma de almendra, como los ídolos de piedra de la raza maya. La prominencia notable de la nariz parece que olfatea, vuelta hacia el pasado del Mayab, la poesía de los tiempos y, le sugiere a la expresión del rostro un gesto aquilino. Tiene la boca grande a fuerza de reír tolerando. Su estatura media pronuncia un poco la musculatura disimulada de la espalda. Su mano recuerda, en una exótica alternativa, la piel de los guantes o los infolios amarillos de los códices. Y es franca y es leal porque es del poeta del Mayab, tierra de los escogidos.”

   Cumplía mis primeros 5 años cuando murió Antonio Mediz Bolio. Así que crecí oyendo de él: como gran maestro, el tatich de la cultura yucateca. A los 16 años conocí a su viuda doña Lucrecia Cuartas, en razón de que comenzaba a escribir un ensayo biográfico sobre él, para un concurso, al que había convocado la preparatoria del CUM. Fue motivado por la periodista, escritora y excelente amiga Elvia Rodríguez Cirerol  -de hecho ella, con esa bonhomía  que le caracterizaba, pidió la cita para mí-, que visité a la viuda de Mediz Bolio. 

   Doña Lucrecia Cuartas Vda. de Mediz Bolio, me trató muy bien, con amabilidad y tal vez, intrigada y halagada de que un adolescente se interesara por la vida y obra de su marido, me enseñó todo: libretos teatrales, ediciones originales, manuscritos, cartas, fotografías, caricaturas, la máscara mortuoria y muchas más cosas: también me contó, historias no escritas. Cabe mencionar que este ensayo biográfico, significó, el  primer premio en  mi vida de incipiente aspirante a escritor.

   Hoy, varias décadas después, con experiencia como investigador teatral, retorno a escribir sobre Antonio Mediz Bolio y su trabajo dramático para tratar de entender, el divorcio del movimiento que encabezó y que se denominó “mayense”, con su obra dramatúrgica -excepto el poema escénico La tierra del faisán y del  venado y los poemas coreográficos, hasta el final de su vida, y que representa la última puesta en escena en la Ciudad de México por la Cía. de María Tereza Montoya, de su última obra escrita: Cenizas que arden (1951).

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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