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Rockeando (Parte II)

Al desintegrarse este grupo al cual llamamos “restricción” cada quien se fue por su lado. Carlos se fue al entonces pueblito de pescadores Playa del Carmen. No llegaba a mas de 700 habitantes, mas las gringos y gringos que querían jugar a ser pobres. Calles de arena, una sola tienda, una sola caseta de teléfono, hay que decir que tanto el como otros yucatecos emigraron a ese paraíso con una mano por delante y otra por detrás, es decir sin un centavo. De alguna manera unos cuantos se hicieron de terrenitos palapas por palos. Carlos trabajaba en lo que sea. Años después encontró trabajo como  ayudante de la tienda de buceo del nuevo exclusivo complejo habitacional playacar. Al otro extremo del pueblo otro paisano “el chino Loria” tenia su propia tienda de buceo obviamente mucho mas rustica que la de playacar trabajaba ahí con su esposa una extranjera que literalmente se fajaba con el en el duro trabajo del buceo y enseñar a bucear ayudándolo inclusive a cargar los tanques. Mi amigo Carlos aprendió rápido el oficio y llego a ser considerado uno de los mejores buceadores de playa del Carmen superando a su jefe, un huach cultivado, tanto que su apodo era “la chulada”. Por entonces quien escribe vivía en aquel bellísimo lugar aun no tan contaminado por el progreso. Mi amigo ahorro dinero peso a peso y le compro su tienda a Loria independizándose. En poco tiempo ya tenia algunos empleados y el negocio marchaba viento en popa y fue remodelándolo para mejor, adquirió un barquito de motor al grado de que no se daba abasto para atender tanta clientela comprando otro para así cumplir. Se compro un terreno al que se podía llegar por una brecha. Ahí construyo su casa similar a la de las demás. Es decir de madera y paja en donde vivían sus ayudantes. Cada vez que nos veíamos se burlaba de si mismo de cuando vivía en Mérida entonando una vieja canción de los hitters que decía cantando “les diré que fui un don nadie. Ninguna chica se fijaba en mi, ahora tengo mis millones y chamacas de a montón jajaja”.

Luego llego la música Mike Manzur y su grupo, osea yo y el “judío” tocábamos todas las noches en un enorme resorts llamado “blue parrot”. Carlos todas las noches nos iba a escuchar y era invariable que el tocase un boogie, eramos jóvenes, eramos felices, estábamos bien. En nuestro repertorio estaba supertition, going dawn, sweet surrender,  you shock me, todas esas canciones del grupo de mi Dios Jeff Beck. El lugar siempre estaba abarrotado. Siempre abriamos con because y cerrabamos con twist and shout. Y muchas mas rolas mas. Las gabachitas botandose y mike por alguna razon furioso por aquello.

Al termino de nuestro contrato me regrese a Merida en donde   permaneci unos meses hasta que carlos me invito a la inaguracion de su hotel, por poco me voy de espaldas por quera un enorme hotel de ocho pisos y me cantada la segunda parte de la cancion : “hoy soy un hombre respetable y el mundo esta a mis pies hey hey jaja” pase unos fabulosos dias porque si algo tenia Carlos es que era una persona muy servicial y amable.

Cuando regrese a Merida me llego la terrible noticia de algo tan horrendo que no lo creia. Finalmente tenia chicas de amonton como la cancion decia y de alguna manera una se enamoro perdidamente de una Oaxaqueña horrible y todos coincidian en que le habian hecho un embrujo, o “trabajo” que lo dejo completamente loco. Me contaron que andaba por aquí con la mente totalmente fuera de si, deambulando como un loco (GAD nunca lo vi). Al grado de que termino internado en el hospital psiquiatrico en la nube morada de la locura hasta que fallecion en el nosocomio completamente lurias. Tambien me cuentan que tanto el hotel como la casa que construyo en un lugar que llamaban el ejido y que en aquel entonces era puro monte se le quedo al briuja Oaxaqueña… una tragica y triste historia de este muy buen amigo y hombre

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