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Breviario de ayer

  Algunas notas de ayer, halladas en libros y revistas:

            1. Un paso detrás

            En el artículo “Costumbre de las indias de Yucatán”, de Juan José Hernández, en “El Registro Yucateco”, tomo III, 1846:

            “Siempre que (el hombre) sale fuera de su casa tiene la mujer que seguirle, pero nunca hombro a hombro sino detrás en hilera, porque este es el modo de andar acompañadas entre las indígenas”.

            2. Pueblo en vilo

            En la obra “Pueblo en vilo”, del historiador Huis González y González, que inauguró en el país la denominada microhistoria, relata la vida del pueblo michoacano San José de Gracia, en el periodo comprendido de 1887 a 1965:

            Solaces amorosos

            “Eran de tres especies: preconyugales, conyugales y extraconyugales. Los primeros resultaban un poco acrobáticos y riesgosos, Requerían horadación de muros y escalamiento de paredes a deshora de la noche (…) Los ejercicio preconyugales exigían también el uso de la carta, la alcahueta y una breve obra de teatro que representaban el quiebra a pedir a la muchacha y los padres que no la darían así como así”.

            “De los solaces conyugales baste decir que en pocas ocasiones (porque los de aquí no eran como los de otros pueblos) incluían el deporte de azotar a la mujer. No era raro, sobre todo en las rancherías, el rapto de la novia cuando los padres de la muchacha se oponían al matrimonio”.

            “Testimonio incontrovertible de la supervivencia de tales amoríos (los que se ejecutaban fuera del matrimonio) son los hijos ilegítimos (…) Otra diversión extramarital inocente y muy frecuentada era la de acechar a las muchachas cuando se bañaban en los arroyos, al aire libre, tal como vinieron al mundo, en cueros vivos, encueradas”.

            Solaces literarios

            “Había poca cultura literaria, no obstante los esfuerzos del padre Othón para que la gente leyera: prestaba y recomendaba libros y él mismo ponía el ejemplo al terminar el rosario, cuando leía durante un cuarto d hora algunos párrafos de libros piadosos. El hábito de la lectura se inició antes en las mujeres que en los hombres. En las tertulias preponderantemente femeninas se leía el Arco Iris de Paz (explicación de los misterios del rosarios), Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno, El Mártir del Gólgota, el Año Cristiano (colección de vidas de santos), La imitación de Cristo, Estaurófila y la Historia de Genoveva de Brabante”.

            3. Carlos V

            En el relato “Carlos V. Un hombre para Europa” de Manuel Fernández Álvarez, se lee:

            Alianzas

            “(A Carlos V) le hace falta dinero y dinero en grandes cantidades. Hay que financiar “el fecho del Imperio”. Después se verá quién lo paga. Ahora lo que importa es ver quién adelanta el dinero. Y Carlos acude los banqueros de Italia y de Alemania, a los Vivaldi de Génova y a los Welser alemanes; pero sobre todo a los Fugger de Augsburgo. Se establecía así una alianza de la política y del dinero que duraría lo que la vida del emperador.

            Compra de voluntades

            “Uno de los primeros en inclinarse por Carlos V fue el elector de Palatinado, animado a ello por su hermano, el conde palatino Federico, muy vinculado a la Casa de Austria. Tampoco le resulta difícil a Margarita de Austria (tía de Carlos V) convencer al arzobispo de Maguncia, al que se le ofrece, por otra partem el Archicancillerato del Imperio, caso de que salga triunfante su sobrino. Cierto. También se maneja el dinero, para que se vea que Carlos V no es menos agradecido ni menos generoso que Francisco I. Y así el príncipe se embolsa 139,00 florines de oro, y el arzobispo, 103,000 (…) Más barato resulta comprar el voto del arzobispo de Colonia (40,000 florines de oro)”.

            Los libros del emperador

            Al final de si vida en Yuste, su biblioteca era “reducida, pero los títulos bastan para darnos la estampa espiritual de Carlos V. Religión, historia y astronomía eran las tres materias preferidas por el César. Junto a las Confesiones de san Agustín, vemos los Comentarios de Julio César, en francés, y el Astrónomo imperial del cosmógrafo español Santa Cruz. Allí estaban también el Almagesto, de Tolomeo; el Comentario de la guerra de Alemania, de Ávila y Zúñiga, y el tratado filosófico De Consolatione, de Boecio”.

            4. “Esposa fugitiva”

            En la nota “Moral pública. De los deberes de las mugeres (sic) en el matrimonio”, en el “Museo Yucateco”; tomo segundo, enero-mayo de 1842:

            “Por la fragilidad de su secso (sic), las mugeres (sic) se reputan siempre en minoridad; liberadas del poder paternal, pasan al yugo del poder del marido, porque el esposo es su protector natural. En toda protección se considera una superioridad en aquel que protege, y un sentimiento de obediencia en el protegido (…) La muger (sic) protegida por su esposo, no tiene otro domicilio, que el marital; no puede ausentarse, sin violar la fe conyugal y la ley civil; medios coercitivos pueden ser empleados por el marido para reducir a su deber a la esposa fugitiva”.

            “La muger es débil, pero encuentra siempre armas poderosas en su propia debilidad; compañera del hombre debe oponer constantemente la dulzura, a la fuerza; la modestia, a la injusticia; las lágrimas al furor”.

            5. Stephens, agasajado con cochinita pili y mucbilpollo

            El admirado escritor Roldán Peniche Barrera, cuenta a sus lectores, en su libro “Crónica del Asombro 2”, dos comidas hechas en Yucatán por el escritor norteamericano John Lloyd del Stephens, autor de la obra “Incidentes de viaje en América Central, Chiapas y Yucatán”:

            – “El dueño de Uxmal, don Simón Peón, hombre cortesano y siempre pendiente de sus huéspedes, obsequióles con un lechoncillo al que inmediatamente sacrificaron (…) Es fácil imaginar el atracón que se habrán dado con la cochinita Stephens y sus colegas (…) díctese que por aquellos días cierta distinguida dama hizo llegar a Mr. Stephens y al artista Frederick Catherwood un enorme mucbilpollo aderezado por ella misma pero cuando se dispusieron a hincarle el diente al suculento camalote nuestros viajeros lo encontraron tan duro que decidieron arrojarlo a la basura. La señora los visitó algunos días más tarde preguntados que les había parecido el mucbilpollo, Y al mismo tiempo que Stephen contestaba ¿sabrosísimo!, aparece el perro de la casa llevando entre los dientes un gran tamal, que había sacado de la basura y se disponía a devorar. Stephen deseó que se lo tragara la tierra”.

            6. Eclipses y abstinencia de carne

            En su obra “Historia de Yucatán”, Fray Diego López Cogolludo”, informa:

            – “En los eclipses de sol y luna, usan por tradición de sus pasados, hacer que sus perros aúllen, o lloren, pellizcándolos el cuerpo, o las orejas, y dan golpes en las tablas y bancos, y puertas. Dicen que la luna se muere, o la pican un género de hormigas que llaman xulab. Ya están más desengaños de este error en el tiempo presente”.

            – “Hasta hoy año de cincuenta y seis, les dura otra superstición, y mala creencia, y esto es general en toda la tierra, y constante a todos, que mientras tienen sembrado el algodón, no comen carne alguna, porque dicen que si la comiesen, no tendrían buena cosecha de algodón. Usábanlo en tiempo de su gentilidad, y no ha sido posible reducirlos a entender lo contrario”.

            7. Aguardiente

            En el ensayo de Guadalupe del C. Cámara Gutiérrez, “Alambiques y bebedores de aguardiente”, en el libro “Nuestra historia con minúsculas”, compilado por Genny M. Negroe Sierra y Pedro Miranda Ojeda:

            – “Yucatán empieza la producción de la caña de azúcar desde el siglo XVI, aunque ésta decayó hacia el siglo XVII, manteniéndose solamente dos zonas como productoras locales, Mérida y Valladolid. No es sino hasta el siglo XVIII que la producción cañera en Yucatán retoma importancia en las zonas de Tekax, Peto, Tizimín, Espita, Ticul, Izamal y Sotuta, cuyas tierras menos pedregosas y con valles fértiles permitieron el cultivo de la caña de temporal. La producción, principalmente, se destinaba para piloncillo y aguardiente, no para azúcar”.

            8. Maní:12 de julio de 1562

            En el libro de Sergio Quezada “Yucatán. Historia breve”:

            – “El 12 de julio, se realizó en Maní un auto general de fe, el más importante en la historia de Yucatán y uno de los más conocidos en la historia de México. Empezó con una procesión solemne en el pueblo de Maní con Landa al frente. Tras él marcharon los penitenciados con una coraza en la cabeza, es decir, un tipo de cucurucho de papel en señal de castigo, y desnudos de la cintura arriba, con una soga en la garganta, con ídolos en las manos y con sambenitos teñidos de amarillo con creces coloradas. Concluida la procesión, los penitenciados se dispusieron frente al tribunal integrado por los franciscanos y el alcalde mayor, Diego Quijada. Éste, con un misal en las manos y arrodillado ante un crucifijo, juró ayudar a la fe de Jesucristo y ejecutó las sentencias. Ni los muertos se salvaron, pues los restos e quienes en vida habían idolatrado fueron desenterrados y ensambenitados, y sus osamentas echadas al fuego hasta convertirlas en ceniza. El auto concluyó con una misa solemne de penitencia. El intérprete general de los naturales traducía de manera simultánea a los penitenciados y a los mayas los pormenores del acto”.

            9. “Fantasmas”

            En el libro “Fray Estanislao y el enano de Uxmal. Escritos del primer arqueólogo yucateco”, recopilación, introducción y notas de Alfredo Barrera Rubio:

            “Los indicio temen y respetan a un ser ideal que llaman balam: dicen que es el señor del campo, y que no puede labrarse, sin peligro de la vida, si no se le hacen ciertas ofrendas, como son la horchata de maíz, sacá, un guiso que se hace con maíz y pavo llamado kool, la tortilla con frijol, bulihua, el vino hecho con miel, agua y la corteza de un árbol que llaman bache, y el humo del copal en lugar de incienso; de suerte que puede decirse que le adoran como un Dios, pero siempre cautelándose de los blancos, sin duda por el temor de ser mirados como idólatras. Dicen también que balam no solo castiga con las enfermedades que manda a los que tocan los campos, si antes no le hacen sus ofrendas, sino que también aterroriza a los habitantes del campo apareciéndoseles en figura de un viejo muy barbado, y tan horrible que es capaz de dar miedo al más valeroso; atribúyenle igualmente la circunstancia de pasearse por el aire, desde donde prorrumpe en prolongados silbidos, que lo hacen más respetable y terrible. Profieren los indios su nombre con veneración, y muchas veces le llaman aun balam, esto es, padre y señor”.

                Premio Planeta 2022

            Lo obtuvo la escritora española Luz Gabás con la novela “Lejos de Louisiana”, que, dijo la autora, es una novela histórica que transcurre en el «enorme territorio que España tenía en el corazón de Norteamérica en el siglo XVIII» y explica el papel de España en la Guerra de la independencia de Estados Unidos (1775-1783)”. La finalista fue “Historias de mujeres casadas” de Cristina Campos. El Premio está dotado de un millón de euros.

            En 2021, la ganadora fue la novela “La Bestia” de Carmen Mola (seudónimo de Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) y la finalista fue “Últimos días en Berlín” de Paloma Sánchez-Garnica.

            Post scriptum

            En el ensayo “El México antiguo” del historiador Pablo Escalante Gonzalbo, en la obra “Nueva historia mínima de México”:

            – “Cierto día de hace nueve mil años, una mujer, de veinticinco años de edad y metro y medio de estatura, participó en una jornada de caza y tuvo la mala fortuna de golpearse y caer; murió y quedó sepultada en el lodo, con el rostro mirando hacia abajo. En los libros se conoce a esta mujer como El hombre de Tepexpan”.a

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