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Recordando a los excelentes maestros de antaño (2)

Recordando a los excelentes maestros de antaño (I)

El maestro Humberto Lara (ya mencionamos que era poeta, y de los más finos de su época) impartía sus clases con delicada voz mientras se fumaba un cigarrillo (en ese tiempo era permitido) en el más profundo y respetuoso silencio.

En la Escuela Modelo, D. Pepe novelo, director de la misma, nos daba la clase de literatura y su sapiencia le permitía suplir a cualquier maestro que faltara. Para fortalecer la memoria de sus alumnos, ideó un método de marcar lecciones para decir al menor tiempo, lo que resultaba muy ameno y provechoso además. Era un hombre alto y bien plantado, siempre vestido de traje completo y con el ceño fruncido, pero en realidad aquello era parte de su humor, aunque sí se enfadaba de verdad con los muchachos groseros o majaderos. ¡Y había que cuidarse de él!

Nosotros estudiamos en la Modelo el sexto año y toda la secundaria y tuvimos la oportunidad de ser discípulos de otros distinguidos maestros además de don Pepe.

Recuerdo con gran cariño a don Juan N. Cuevas, hombre de estatura pequeña pero de gran corazón, que en las mañanas, bien trajeado y con corbata de moño, impartía las clases del sexto año y por las tardes, se vestía a la deportiva todo de blanco y se encargaba de los deportes de toda la escuela: iba y venía con el silbato chequeando cómo iban los juegos de béisbol, fútbol, básquet, etc., y hasta estaba pendiente de las clases de natación en la piscina de la escuela.

En otra ocasión proseguiremos con más del tema.

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