Bienestar Espiritual

Oración

“¡VOLÓ SU ALMA A LA PRESENCIA DIVINA!”

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Saludos cordiales, Padre de la Vida. En las últimas horas de anoche, Te acordaste de Tu siervo HÉCTOR CÁMARA y lo llamaste a LA VIDA ETERNA Y MARAVILLOSA, ¡porque ya no quisiste verlo sufrir, pues también sabías que en ese corazón HABÍA AMOR, HABÍA ESPERANZA Y HABÍA FE!

En este nuevo amanecer, alegre para muchos; triste, gris, frío y nublado para la familia Cámara y sus amigos, nos llena a todos de optimismo porque Tu Amado Hijo nos asegura: “¡Yo soy la resurrección y la vida! ¡El que cree en mí vivirá, aunque muera! ¡y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás!” (Juan 11:25-26). Nosotros, Padre Santo, cristianos ortodoxos de Yucatán, nos hacemos solidarios con toda LA FAMILIA CÁMARA y encarecidamente Te suplicamos que Tengas piedad de este hijo tuyo y salvado por la Sangre de Tu Amadísimo Hijo.

Padre Santísimo: Es muy triste ver cómo su cuerpo ha quedado petrificado y pronto se convertirá en polvo, porque él, a la par que todos, del polvo de la tierra fuimos creados por Ti, pero ¡somos ese polvo que lleva Tu Imagen y Tu semejanza! Somos polvo, pero aunque frágiles, pecadores y rebeldes, la Sangre de Tu Hijo Amado nos ha redimido y estamos sin deuda, porque Él ya la pagó totalmente por nosotros. Ese cuerpo que hoy está inerte, fue templo vivo del Espíritu Santo; fue santificado, revestido de Cristo y sepultado su ser de pecado en las aguas del bautismo. Surgió de las aguas vivificantes, fue ungido por el Espíritu Santo, comió el Pan de la Vida y bebió la misma Sangre que nos redimió de todos nuestros pecados. ¿Qué pecó en su vida? ¿habrá ser humano que viva y no peque? ¡Claro que pecó como todos los mortales! Pero, ¡Tú le has perdonado, porque eres el Único Dios Misericordioso y Amante de nuestra humanidad!

Ahora, Padre Santo, nos consuela el saber que el mismo Espíritu Santo nos garantiza que: “De hecho, sabemos que, si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, ¡tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas!” (2ª. Corintios 5:1).

¡Gracias, muchas gracias, Padre Santísimo por darnos certeza para el final de nuestra existencia en la tierra! Es muy triste el ver cómo nuestros cuerpos que hoy están vivos, mañana estaremos como el cuerpo inerte de Tu siervo HÉCTOR CÁMARA, pero ese mismo polvo redimido, en ese día señalado por Ti, surgirá nuevamente, pero con otros matices diferentes, tal como nos lo dice el Espíritu Santo:

“He aquí, les digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados…” (1ª. Corintios 15: 51-52). La Vida Eterna implica un cuerpo incorruptible e inmortal.

¡Bendito, alabado y glorificado seas, oh Dios y Padre, porque Tu Hijo Amado nos redimió y el Espíritu Santo nos ungió, preparándonos para una vida de lucha, de fortaleza y de esperanza, pero revestida de Tu Gran Amor!

¡Bendice, fortalece e infunde fe y esperanza a toda la familia Cámara, a fin de que este suceso les sirva de reflexión, de unidad y de reencuentro, porque el final cada día está más cerca de todos!

¡QUE LA MEMORIA DE DON HÉCTOR CÁMARA SEA BENDITA Y ETERNA! AMÉN.

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