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Las aventuras fílmicas de la santa silente

A Eduardo Vega Gómez (1941-1994)

Notas sobre la filmación de Santa

 En 1918, el distribuidor de películas Germán Camus, decide crear su propia productora de películas en México. Para su debut escoge la novela Santa (1903) del escritor y diplomático

Elena Sánchez Valenzuela. Portada del Universal ilustrado.

Federico Gamboa y que por su acentuado «naturalismo» había causado vahídos y supiritacos en muchas gentes decentes del país.

 El director y adaptador de la película Luis G. Peredo, era un reportero eventual que trabajaba para Camus como publicista. La fecha de inicio de filmación fue en abril de 1918,  siendo sus principales intérpretes: Elena Sánchez Valenzuela (Santa); Alfonso Busson (Hipólito); Ricardo Beltri (El Jarameño) y Fernando Argandar Sobrino (capitán Marcelino Beltrán).  En el papel de Ripoll debuta el después director de cine Adolfo Fernández Bustamante y como extra el futuro líder Vicente Lombardo Toledano.

  Y al igual que la cinta La Luz, Tríptico de la vida moderna (1917) de J. Jamet,  Santa se dividió en tres partes: la pureza, el vicio y el martirio. Simbolizadas al principio de cada una por la bailarina y violinista Norka Rouskaya: la de los pies de seda.

 «La filmación, comenzada en abril, se llevó a cabo en el pueblo de Chimalistac, en algunos otros puntos de la ciudad de México, y para los interiores se recurrió al patio del Cine Olimpia («colocábamos dos bastidores: uno con una puerta y otro con una ventana, haciendo un  ángulo, y bajo una manta estirada a manera de toldo para que el alumbrado fuera con luz difusa, con la luz del sol, naturalmente. Cuando la mañana estaba nublada, ni quien pensara en filmar», decía Peredo). En conjunto, un trasfondo adecuado para esa «película eminente mente moral» acerca de ese mito nacional tan querido y despreciado: la puta irredenta, esa innominada a quien Gamboa cercó de aflicción y desencanto, enfermedad y muerte desde que, de la prefectura de San Angel, convertida en cuartel, saliera el «seductor», tentador y brillante -como todos los robadores dehonras-,1 a destrozarle sin remedio su existencia.

  Sin saberlo, desde luego, la Santa de Peredo inauguraba un camino y un refugio por donde el cine mexicano circularía y se alojaría por una eternidad sin modificar casi esa versión puramente «técnica» de la realidad en la que se mezclarían de modo muy conveniente la prédica moral, el espíritu admonitorio, los trágicos eventos y las charlatanerías sobre la virtud y la consciencia.»2

 «Santa explica, justifica, anticipa a Ninón Sevilla, Meche Barba, Leticia Palma, María Antonieta Pons, Rosa Carmina. Es cierto que ser  «Santas» con mayor consistencia física y frivolidad aparente, pero al cabo de un fogoso número tropical volver n al camerino a contemplar adoloridas a un niño de tres meses o a recibir las bofetadas de un gigolo o a escuchar las invectivas de una madre airada que exige la libertad moral de su hijo. Santa, así, esencializa el destino de

la mujer en el melodrama mexicano: un sufrimiento callado, eterno, sin un reproche, una sonrisa de plena abnegación, la ternura constante, el padecimiento generoso.»3

 Como vemos, con esta película el cine mexicano inauguraba el camino para uno de los temas más socorridos de su historia y que más dinero, le dio a productores, directores y artistas.

 El ícono fílmico de este melodrama sería Elena Sánchez Valenzuela, quien se significaría en la historia de nuestra cinematografía no sólo por ser la primera mujer que escribe sobre cine en los periódicos diarios y sino también por ser la creadora de la primera filmoteca no sólo de nuestro país sino del resto de América Latina.

NOTAS

1.-Jueves de excelsior, 1º de septiembre de 1927

2.-Gabriel Ramírez. Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca  Nacional, México, 1989, p.95  

3.- Carlos Monsiváis. SANTA: EL CINE NATURALISTA, Anuario 1965 del Departamento de

     Actividades Cinematográficas de la UNAM, UNAM,

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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