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La Iglesia del Jesús o la Tercera Orden, un importante patrimonio arquitectónico de Mérida

Existe en Yucatán una serie de iglesias y templos que datan del S. XVI; unas son franciscanas, la gran mayoría, y unas cuantas son las manifestaciones del estilo barroco en nuestra tierra. Por su parte, la Catedral de San Ildefonso, es de estilo Herreriano, muy sobrio y estético. Todas ellas en su conjunto constituyen un invaluable patrimonio arquitectónico de nuestro estado, y es un deber ineludible de nuestras autoridades velar por su conservación, mantenimiento y preservación. Debemos entender que, estos edificios tan valiosos son los que dan a la ciudad su personalidad y perfil, y son un gran atractivo para el turismo de todo el mundo. Es por eso que, su conservación es un deber ineludible de nuestras autoridades, al costo que sea. Señalo esto último por lo sucedido hace muchos años con las campanas de la Catedral, que ya estaban en muy mal estado. Se hizo una amplia colecta pública para mandar a fundir unas nuevas. Cuando llegaron las campanas nuevas, las antiguas fueron bajadas de las torres de Catedral, y ¿qué creen? La iglesia, rápidamente, pretendió venderlas como bronce por kilos. La oportuna intervención del INAH evitó el desaguisado, y hoy las campanas antiguas se exhiben en la puerta norte de la Catedral, sobre unas bases, como debe de ser, pues son un patrimonio histórico nuestro, y muy nuestro.

De las iglesias antiguas de Mérida, son las de San Juan Bautista, San Cristóbal y El Jesús o la Tercera Orden, las que son un ejemplo del estilo barroco, por los hermosos labrados en piedra de sus pórticos. Mejorada, Itzimná, Santiago Apóstol y la Candelaria, son grandes ejemplos de la arquitectura franciscana, y esto se nota en que, carecen de torres, sus campanas están colgadas en las ventanillas de sus espadañas, y desde ahí alegran las mañanas meridanas. Los casos de Santa Ana, San Sebastián y Las Monjas, son casos únicos, por su estilo ecléctico, fuera de estas corrientes de la época, pero también forman parte de este valioso patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad y se debe velar por todas ellas sin distinción alguna. Cualquier modificación indebida a sus estructuras o estilos, es una grave agresión a la imagen histórica de nuestra ciudad. Si bien Mérida no es una ciudad esencialmente colonial, pues su máximo exponente arquitectónico data del porfirismo afrancesado, los vestigios coloniales, cómo la Casa de Montejo, la Casa del Zapatero en Santa Lucía, el Portal de Granos, la Pescadería y las iglesias, son un patrimonio invaluable que debemos defender a toda costa.

La iglesia del Jesús o de la Tercera Orden, fue construida a fines del S. XVII, por iniciativa de la orden de los jesuitas. Vino a sustituir un templo pequeño que habían construido los frailes menores de la Tercera Orden, del cual tomó su nombre, y en cuyo recuerdo se nombra hasta hoy. La acción de los jesuitas en nuestro estado fue muy trascendente, pues aportaron mucho a la educación superior, fundando la Pontificia Universidad de San Francisco Javier, en el local que hoy ocupa el Centro Cultural Universitario, y que por muchos años ocupó la Universidad Autónoma de Yucatán. El Jesús, es el segundo templo en riqueza arquitectónica de nuestra ciudad, superado sólo por la Catedral. Su pórtico es totalmente de piedra labrada, decorado con motivos florales y frutales. Su interior tiene una rica decoración en sus paredes, que lucen flores con detalles en oro de 21 qt. En sus muros hay grandes murales antiguos con escenas bíblicas ricamente pintados al fresco. Tiene las lámparas más extraordinarias, como no las tiene ninguna otra iglesia. En su nave, cuelgan seis lámparas de Bacará de estilo imperio; del punto central de su cúpula, pende un extraordinario candil de Bacará, único en su tipo, y único en nuestra ciudad; y eso que en Mérida hay una gran cantidad de lámparas muy buenas (Ejemplo: las de la Quinta Montes Molina). Todo esto hace de El Jesús un patrimonio único e insustituible.

Pues se da el caso que, la humedad está causando graves daños a este emblemático templo. Sobre todo, el área de su cúpula, que presenta ya serias muestras del deterioro que la humedad va causando, y que ira avanzando cada día más, a menos que se tomen las medidas pertinentes. Este daño silencioso, hace su labor en forma callada, y muchas veces cuando se viene a notar es ya muy grave. En este caso, lo estoy señalando a tiempo, y pido a quien corresponda, tome las medidas necesarias, y no se llegue a un daño mayor, que puede poner en peligro el sostén de la cúpula, que es un punto esencial en el equilibrio del techo todo del templo. No sé si este llamado corresponde al INAH, a Obras Públicas del Gobierno del Estado, a Obras Públicas del Ayuntamiento, o a todas ellas, el caso es que, como puede verse en las fotografías adjuntas, es un deterioro que ya se nota, que avanza cada día y que puede poner en riesgo el templo y hasta a la gente que a él asiste consuetudinariamente, y esto sería un daño mayor, hasta social.

Creo que el problema estriba en alguna falla en el sistema de desagüe de los techos, y en especial de la cúpula. Puede ser algo sencillo y de fácil remedio, pero hay que avocarse a ello. Ojalá que este llamado no caiga en oídos sordos.

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