CulturaEspeciales

Por los caminos de las artes visuales

Rafael Berzunza: “One”, litografía, 70 x 50 cm. Creada en el ya desaparecido Taller de Producción Artística de Litografía “Emilio Vera Granados”.

Es una necesidad fundamental que las instituciones oficiales de los tres niveles de gobierno sostengan una política cultural bien definida en relación a las artes visuales y con criterios establecidos para apoyar los proyectos. Entre otras, establecer de manera explícita los criterios apropiados para otorgar los recintos de exposición conforme a la trayectoria y valores del artista o grupo. Esto obedece a que la mala impresión que cause una exposición deficiente afecta en lo general a la colectividad de las artes visuales.

Es fundamental asumir una condición específica de artista visual, ya sea como profesional o como aficionado con disciplina. Ambos casos entrañan responsabilidades. Si bien es fundamental que se mantenga y amplíe el deber social de las instituciones públicas en relación a los grupos vulnerables y a la sociedad en general, es importante que existan galerías y espacios específicos para quienes sólo se dedican a las artes visuales de manera ocasional o por terapia o juego y sin los suficientes conocimientos técnicos y artísticos. En ese caso, incluir letreros y señalización visible donde conste que el recinto está exponiendo obra de personas que no ejercen profesionalmente la actividad de artista visual.

Un hecho positivo y alentador es que en la actualidad hay un auge de galerías privadas en Mérida, ubicadas en distintos barrios y colonias, a menudo cerca de sitios de interés gastronómico y a veces también con recintos culturales de carácter oficial. Estas relaciones de cercanía contribuyen a una vinculación de las artes visuales con la rutina cotidiana.

En años recientes también ha habido una generación constante de proyectos autogestivos y es destacable la creación de colectivos con una base estudiantil. Se han creado grupos multidisciplinarios con un recinto propio, con miras a efectuar actividades experimentales y de participación en general.

Un factor a considerar es el de deshacer de manera planificada el centralismo de Mérida y extenderse gradualmente por el territorio yucateco, ya que existen recintos disponibles en otros municipios, donde las posibilidades en cuanto a difusión, sensibilización y educación artística son muy amplias. En particular, existe infraestructura cultural relevante en municipios como Progreso, Tizimín, Valladolid y Ticul, entre otros.

En Yucatán se ha producido y se está produciendo mucho, pero factores como la difusión, la conservación y la distribución no son correlativas de tal producción. Se han efectuado proyectos que han sido provechosos pero que por factores institucionales y personales no mantienen continuidad y desaparecen por completo. Una muestra de ello fue la plausible idea de crear el Taller de Producción Artística de Litografía “Emilio Vera Granados”, que funcionó en el Centro de Artes Visuales del Instituto de Cultura de Yucatán (luego Sedeculta) aproximadamente entre 2008 y 2014, donde artistas de diversas generaciones pudieron generar obra litográfica. Pero el proyecto se frenó hasta desaparecer y se desconoce cuál ha sido el destino del equipo y los materiales de ese taller. En la actualidad se requiere generar espacios y medios de uso público y colectivo, sobre todo de tipo técnico, como el mencionado.

Es fundamental la dignificación del trabajo del artista visual dentro de la sociedad. Deshacer tantos estereotipos y prejuicios, en particular la de una condición parasitaria, cuando en los hechos es amplia su contribución a la derrama económica general. Asimismo, procurar la comprensión de esta labor y el respeto entre las instancias de poder, para así evitar actos represivos y acusaciones injustas.

En marzo pasado una maestra de fotografía de una institución pública realizaba con sus alumnos una práctica de tomar fotos desde un puente peatonal y fueron objetos de malos tratos por parte de policías de la SSP, que se negaron a entender el porqué de ese ejercicio y exigían un documento de autorización. Desde hace cuando menos 20 años ocurren casos semejantes, padecidos por estudiantes de diversas carreras universitarias. Aparte de transgredir derechos humanos, estaban demostrando una constante de varios años que es la inhibir la manifestación pública de las artes visuales en nuestro estado. Los cambios deben provenir de una colectividad artística articulada y comprometida.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.