Bienestar Espiritual

Oración

“¡PIDAMOS A DIOS CON SABIDURÍA!”

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Señor y Rey del universo: En estos primeros instantes de nuestro despertar, Te agradecemos porque estamos con el alma en el cuerpo y nuestro espíritu no nos ha abandonado. La prueba de ello es que estamos en Tu presencia.

Señor, hoy nos intriga EL TENER POCO O MUCHO, para vivir con equilibrio, con sabiduría, con gratitud y sin sobresaltos. Tu Divino y Santo Espíritu nos habla así: “Solo dos cosas Te pido, SEÑOR; no me las niegues antes de que muera: Aleja de mí la LA FALSEDAD Y LA MENTIRA; no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el SEÑOR?” Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así EL NOMBRE DE MI DIOS.”(Proverbios 30:7-9).

¡Cuánta sabiduría destila en esta mañana Tu espíritu Santo! Tu Amado Hijo nos previene con pedirte solo la ración diaria para DEPENDER DE TI, pero los dones que de Tu Espíritu Santo hemos recibido, nos invitan a multiplicarlos para ser abundantes y poder cooperar de manera muy generosa en anunciar El Evangelio de salvación, en llevar ayuda a los necesitados, el fundar sociedades cooperativas para promover la producción, comercialización para que les paguen precios justos a los olvidados campesinos.

Padre Santísimo: ¡Hay mucho qué hacer y los recursos son limitados, es por ello que, queremos una bendición especial para estos amigos, hermanos e hijos tuyos que desean ser Tus más eficientes colaboradores! Realmente, no queremos que este grupo de amigos que desde temprana hora buscan Tu rostro, sean olvidados de Tu generosidad, sino bien bendecidos, bien agradecidos y siempre conscientes que lo que tienen, es debido a Tu bendición y para darte gloria bendiciendo a los que sufren, a los que está enfermos, a los necesitados y a los que buscan una ayuda para poder prosperar.

Nuestro grupo de amigos, no busca tener los bolsillos llenos y el corazón vacío, sino que teniendo un corazón alegre, que ama y que comparte, sembramos mucho para cosechar abundante e invitemos a los necesitados y les brindemos apoyo, aliento y ayuda, tal como lo recomienda el Espíritu Santo: “Ya pueden irse. Coman bien, tomen bebidas dulces y compartan su comida con quienes no tengan nada, porque este día ha sido consagrado a nuestro Señor. ¡No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza!” (Nehemías 8:10).

No nos resta más que bendecirte, alabarte y caer de rodillas en adoración, por ser nuestro Padre, nuestro guía, nuestra Luz, nuestra alegría y nuestro gozo! Nos marchamos a producir y alegres a invitar a comer a quien nada tiene, porque al gozarnos de Ti nos fortalecemos aun más. ¡Bendito seas, ahora y por toda la eternidad! Amén.

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