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Dominio de la técnica y temperamento vibrante marcaron la actuación de Manuel Escalante con la OSY

Manuel Escalante Aguilar con la OSY.

Nuevamente, el Teatro Peón Contreras vio totalmente pletóricas sus localidades, de luneta a gayola, no había lugar para poner una aguja. Además de los fieles seguidores de siempre, una gran cantidad de nuevos aficionados a la música clásica se ha unido a los conciertos dominicales de nuestra orquesta. Ese incremento en la asistencia tiene su precio, algo que ya estaba totalmente superado, se hizo presente de nuevo: el aplauso al terminar cada tiempo de una obra. De nada sirvió la discreta indicación en los programas de mano, el respetable, rompió con entusiasmo al final de cada movimiento. Creo que, un breve comentario en la introducción que hace el director antes de iniciar la primera obra, sería una buena solución.

El segundo concierto de la trigésima octava temporada, tuvo como sello característico la alegría y el entusiasmo, que estuvieron presentes en las tres obras ejecutadas. La dosis extra de calidad la puso Manuel Escalante Aguilar, con su magistral ejecución del Concierto para Piano No. 23 de Wolfgang Amadeo Mozart. Manuel dio cátedra de su dominio de la técnica pianística y volcó sobre el teclado un temperamento que hizo vibrar al público en los pasajes intensos, y logró sensibilizar sus almas en los pasajes delicados. El concierto de Mozart, adquirió un nivel de excelencia en las manos de Manuel. El número que abrió programa fue una obertura de Joaquino Rossini, una obra festiva “Il Signor Bruschino”, amena, graciosa, y con un detalle sonoro: usar los arcos de los violines segundos como percusión contra los atriles. Cerró programa una sinfonía de una espléndida sonoridad, con un final apoteósico, la Sinfonía No. 8 de Antonin Dvorak. Programa redondo, totalmente equilibrado.

La obertura de Rossini da inicio con las cuerdas que desarrollan el tema, los chelos y bajos ejecutan grave y rico pasaje, y entonces aparece el golpe del arco de los violines segundos contra los atriles, que le dan a la obra un acento especial; cantan las cuerdas con la flauta y la música sube con alegría, de nuevo la flauta sola y luego con las cuerdas y se repite también la percusión de los arcos, la alegría se desborda y nos lleva a entusiasta y brillante final. La primera ovación de la tarde es larga y sonora. Pasamos al Concierto No. 23 de Mozart. Se compone por tres movimientos: Allegro, Andante y Presto. El primer movimiento, tiene un suave inicio con las cuerdas, cornos y flauta, entra el solista suavemente y luego el piano canta alegre con escalas y trinos con claridad y precisión; juega con delicadas tonalidades a las que el fagot pone acentos. El piano aborda un rico solo con serena alegría, y de inmediato aborda las cadencias, que se adornan con escalas primero alegres, y luego suaves para subir con gran sonoridad, y se ejecuta rápido pasaje virtuoso; entra la orquesta y nos lleva a un final con serena alegría. La emoción del respetable se desborda y premia el movimiento con sonora ovación.

El segundo movimiento, tiene un sereno inicio del solista, lento y sentido, el tutti entra suavemente, la flauta canta dulce y el concertista toma lento tema sereno, flauta, clarinete, oboe y piano entablan rico diálogo, los cornos cantan y luego las flautas y el fagot con el piano, y el solista ejecuta delicadísimo y sereno pasaje, canta flauta y de nuevo el piano, cantan las cuerdas con el clarinete y entra la flauta, el solista canta con alegría, las cuerdas ejecutan un pizzicato y nos levan a suave final del movimiento. El tercer movimiento, tiene un alegre inicio del concertista, y entra el tutti con gran alegría, el solita ejecuta rico solo y de nuevo entra el tutti, el solista aborda nuevo tema y lo desarrolla con alegría, cantan las flautas y las cuerdas y el piano ejecuta un pasaje con gran soltura, el oboe canta y el piano replica, dialogan flauta y fagot y responde solista, la alegría va subiendo y se desborda y nos lleva a sonoro final. Tremenda ovación con gritos de bravo premian a concertista y orquesta. Manuel nos regala con un delicado ancore, un arreglo suyo, bellísimo, de “Despierta Paloma” de Enrique “Coky” Navarro.

La Sinfonía No. 8 de Dvorak, consta de cuatro movimientos: Allegro con brío, Adagio, Allegretto grazioso y Allegro ma non troppo. El primer movimiento, tiene un sentido inicio por violas y chelos; la flauta canta y entra el tutti con fuerza, violas y chelos cantan el tema y el tutti responde, el corno levanta la voz y las flautas cantan les responde el tutti, los trombones suenan brillantes y se desborda la alegría, los metales todos cantan con brillo y las cuerdas abordan un nuevo pasaje, los cornos brillantes y entra el tutti con fuerza y nos lleva a brillante final del movimiento. El segundo movimiento, tiene un melódico inicio de las cuerdas las flautas se unen y responden los clarinetes, hay un redoble de timbales y el oboe entra con solemnidad, las cuerdas hacen un stacatto y se une la flauta con delicado solo, se une el tutti con fuerza y brillo y baja a un remanso de paz, corno levanta la voz y entran las cuerdas con pasión y hacen un pizzicato, un redoble de timbales marca un cambio y entran las cuerdas y luego los metales para brillante final. El tercer movimiento, inicia con una alegre y graciosa danza, la trompeta pone brillantes acentos y la danza se desarrolla alegre y acompasada, cantan oboe y flauta y las cuerdas desarrollan la danza con alegría suave y sentida y sube con alegría para brillante final. El Cuarto movimiento, inicia la trompeta y entran violas y chelos con sentimiento, se unen las cuerdas con alegría, los chelos siguen llevando la voz y entra el tutti con fuerza, brillante y desbordado, la viola principal hace un solo sentido y tutti entra y va subiendo, los trombones cantan con fuerza y el tutti entra brillante y va subiendo para desbordarse y llevarnos a sonoro y brillante final. Estalla tremenda ovación que se prolonga, el público se pone de pie y prorrumpe en gritos de bravo que se prolongan largamente.

Salimos del Peón Contreras con Mozart y Dvorak resonando en el alma.

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