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Fiestas patronales (5)

Además de las ferias de Santiago, San Sebastián e Itzimná en Mérida, había fiestas anuales en varios municipios, entre las que destacaban las de Halachó, Izamal, Hunucmá, Ticul, Tekax, Valladolid, Tixkokob, Hocabá, etc. Las comisiones organizadoras se ocupaban de promoverlas, invitar a comerciantes, contratar a toreros y músicos, prever los medios de traslado de los visitantes, casi siempre por ferrocarril, así como su hospedaje, puesto que fuera de la capital no había ni mesones ni posadas y mucho menos hoteles.

Las ferias municipales importantes tenían dos aspectos: religioso y profano. En materia religiosa había misas, entradas y salidas de gremios y novenarios. Las imágenes de las santas y los santos patronos eran llevados en procesión por las principales calles de los pueblos o bien viajaban de una población a otra, como sucedía con el Señor de Sisal, que iba hasta Hunucmá, o el Cristo de Sitilpech, que era trasladado hasta Izamal. En barrios de algunos municipios, como en Dzibikal de Umán y San Juan de Ticul, también se daban fiestas, aunque de menor envergadura, lo mismo que en algunas haciendas, como en Ruinas de Aké, del partido de Tixkokob.

En cuanto al aspecto profano, había vaquerías, en las que algunas veces se repartía pozole [puk-keyem], keymicab y dzotobichay a los asistentes, bailes de etiqueta, corridas de toros y otras diversiones.

Por ejemplo, en la de Halachó en honor del Señor de Santiago, que se llevaba a cabo en noviembre, además de las actividades ya citadas, hubo tómbolas, loterías, cantinas, fondas, carrusel, retretas, maromas, fantoches, cinematógrafo “Lumière”, panoramas y fonógrafos y también se presentó la Compañía Chilena de Variedades. A esta feria acudían vecinos de Campeche y de otras poblaciones cercanas.

            […] La feria dará principio el día 19 del próximo mes de Noviembre conforme al siguiente Programa:

            Día 19.- Música por la tarde en los corredores del palacio municipal, ejecutada por la orquesta de profesores de esta Villa, bajo la batuta del inteligente D. Cristóbal Cáceres. Por la noche baile de mestizas en los espléndidos salones del mismo palacio, concurriendo las señoritas de la localidad y de la comarca.

            Día 20.- Repetición del baile de vaqueras al medio día; música en la tarde como en el anterior; y por la noche, suntuoso baile de etiqueta, el primero de la temporada.

            Día 21.- Función de tauromaquia en el gran Circo: El valeroso diestro [Adolfo R. de] León, “El Yucateco”, y su escogida cuadrilla harán los honores del escenario ejecutando las más arriesgadas suertes. Desde ese día continuarán en el mismo orden las corridas de toros, retretas y bailes, hasta el día 24 en que terminará la temporada.

            A divertirse, pues, Sres. Peninsulares; a la villa de Halachó, a sacudir el spleen.

            Halachó, Octubre 14 de 1900.

            Los encargados […] (1)

Antes de este jolgorio, en abril hubo uno en el barrio de Santa Ana de la misma villa en honor de las Cruces y en mayo, otro en honor de la virgen de la Soledad. (2)

Después de una década, en mayo de 1900, en Izamal se revivió la fiesta del Gallo, que pasó de la plazuela situada al final de la calle de la Reforma a la plaza principal, en la que hubo vaquerías, bailes, lidia de toros, concurso de bicicletas y una gran batalla de flores. A finales del mismo mes también se llevó a cabo, en la plazuela Negrete, la fiesta de la Santa Cruz; la del Cristo de Sitilpech tuvo lugar a mediados de octubre y se programó para los primeros días de diciembre la tradicional en honor de la Purísima Concepción:

            […] ¡A Izamal! ¡A Izamal!

            A la rumbosa feria de Izamal.

            Verdadero recreo en los días 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9 de Diciembre de 1900.

            Única en su género.

            La comisión, deseosa de presentar esta feria como la mejor del Estado, haciendo despertar el espíritu decaído de otros años, que había matado por completo el entusiasmo y prestigio de tan renombrada fiesta, se prepara presentando sorprendentes novedades, además de las famosas vaquerías, bailes de etiqueta, corridas de toros, carreras de caballos, peleas de gallos a pico y navaja y vistosos y variados fuegos artificiales.

            ¡Desde el día 1º. hasta el día 9!

            Aparecerán novedades en diferentes y nuevas versiones estando segura la Comisión de que el respetable público que nos honre con su presencia, quedará satisfecho.

            Teniendo en cuenta la multitud de personas que se hallan comprometidas a invitar, hemos puesto al servicio del público un suntuoso restaurant, cantinas y casas de huéspedes, capaces de alojar a todos los concurrentes.

            La Comisión […] (3)

En ocasiones, los organizadores se mostraban creativos en los anuncios que insertaban en la prensa para animar a los potenciales asistentes. Véase cómo concluía este de Tekax:

            […]

Es hora de divertirse

            Y disipar la tristeza,

            Es preciso aquí venirse

            Con marcada ligereza.

            Pues, todo lo encontraréis:

            Orden, paz y diversión,

            Y carácter, cual sabéis,

            De muchísima expansión.

            Por eso sencillamente

            Y con gran satisfacción

            Os invita francamente

            Y afecta / La Comisión […] (4)

Contamos con una crónica detallada de lo que aconteció en la Sultana del Sur durante esta fiesta popular:

            […] Después de seis días de espléndidas diversiones ha dado fin, después de cumplido su largo programa, la gran fiesta de San Diego. Como corresponsal de La Revista asistí a todo y he sido testigo de sus soirées encantadoras. Mis entusiasmo y preferencia por esta sociedad están palmariamente demostrados en las diversas revistas que he publicado y donde quiera que mi pluma ha llevado el eco de la vida social tekaxeña, allí siempre se ha visto, en su favor, mi humildísimo concurso. Ahora que se trata de la mejor de sus fiestas no he de quedar mudo; he aquí a la ligera sus principales detalles.

            Los bailes conservaron un sello de elegancia, que sólo hubieran podido rivalizar con ellos, las sociedades meridanas. ¡Cuántas noches deliciosas discurrieron bajo los nuevos y espléndidos corredores del Palacio Municipal en medio de culto y amoroso coloquio y de las alegres notas de la danza…..! Noches de luz, de perfumes, de sonrisas….

            Esa serie tan brillante de bailes tuvo por alma a señoritas tan bellas como Benigna Marín, cuya aparición en los salones es motivo de orgullo para la sociedad tekaxeña. Margarita Cervantes, tan bella como la flor de su nombre. Cándida Duarte S., de afable trato e irreprochable simpatía. María Buenfil, cuyo nombre enuncio siempre con el elogio de una flor preferida. Clemencia Duarte B. y María Pinto, tan gentiles como elegantes. María Tenreyro, digna protagonista de una de aquellas narraciones orientales. Carmela y Luisa Montes, Alma y Bibiana Aranda, Manuelita y Lucía Alonzo, Leopoldina, Jacinta y Sofía Zavala, Helia Talavera, Asunción Carrillo, damitas todas de irresistibles encantos, lo mismo que las señoritas Méndez.

            Y hasta aquí los bailes: los toros y demás diversiones, magníficas. La música cumplió a maravillas y como extra el concierto de Chan Cil dejó oírnos las delicias de sus canciones y guarachas.

            Un epílogo encantador tuvo esta serie de diversiones; un adiós señalado con un tinte de infinita seducción: la selecta reunión en la casa habitación del Sr. Herculano Castillo. Allí sobresalió entre todos un sello de franqueza y distinción, esa franqueza de buen tono que caracteriza las reuniones familiares. Chan Cil amenizó aquella reunión que abrillantaban elegantes niñas y distinguidos caballeros; pudiendo decirse que fue el precioso broche con que cerró la fiesta.

            Una página hermosa queda tras el recuerdo halagador de esta fiesta.

            Y en esa página tiene derecho a figurar dos nombres que significan dos poderosas iniciativas en favor del auge que alcanzó la fiesta: los nombres de D. Manuel y D. Carlos Castillo que firmes y resueltamente han trabajado por este éxito, y por eso antes de rubricar esta pequeña nota con justicia lo consigno.

            Manuel M. Ruvalcaba.

            Tekax, 16 de Noviembre de 1900 […] (5)

En Hunucmá había entusiasmo popular durante la fiesta patronales, lo mismo que en Tekax, Valladolid, Tixkokob, Kinchil, Tetiz, Chocholá, Dzidzantún, Chumayel, Muna, Panabá, etc. Para animar las fiestas se contrataba a las orquestas de Arturo Cosgaya, Francisco Heredia Rosado, José Agustín de las Cuevas, José T. Novelo, Atilano Basto, Ladislao Cáceres, Cenobio Rodríguez, Edilberto Méndez, Manuel L. Pavía, Pedro L. Rejón, Manuel González y Leopoldo Velázquez y Corral. En ocasiones estas orquestas eran conformadas por los mismos filarmónicos que tocaban en las bandas de música de los pueblos. Por otra parte, además de El Yucateco, otros matadores solicitados eran Antonio Sosa y Juan Quezada.

Por último, apuntaremos que a finales de 1900 hubo una epidemia de viruela, que mató a cerca de medio centenar de personas y que obligó a las autoridades a prohibir la visita al Cementerio General de Mérida durante la celebración del día de muertos y, asimismo, suspender varias ferias como las de Izamal, Ticul, Umán y Acanceh. (6) (Continuará)

Referencias

(1).- La Gran Feria de Halachó. (1900, 26 de octubre). La Revista de Mérida, p. 3.

(2).- Ruidosa y popular fiesta de Halachó. (1900, 19 de abril). La Revista de Mérida, p. 4; Suntuosa fiesta. (1900, 16 de mayo). La Revista de Mérida, p. 2.

(3).- De Izamal. (1900, 1 de abril). La Revista de Mérida, p. 2; Para la fiesta de Izamal. (1900, 22 de abril). La Revista de Mérida, p. 2; Gran Fiesta de Mayo en Izamal. (1900, 22 de abril). La Revista de Mérida, p. 2; Notas izamaleñas. (1900, 26 de mayo). La Revista de Mérida, p. 2; La fiesta de Izamal. (1900, 27 de octubre). La Revista de Mérida, p. 2; ¡A Izamal! ¡A Izamal!. (1900, 2 de diciembre). La Revista de Mérida, p. 3.

(4).- Gran Fiesta de Tekax. (1900, 27 de octubre). La Revista de Mérida, p. 4.

(5).- La fiesta de San Diego, de Tekax. (1900, 18 de noviembre). La Revista de Mérida, p. 2.

(6).- Al Público. (1900, 26 de octubre). La Revista de Mérida, p. 3; Fiestas suspendidas. (1900, 2 de diciembre). La Revista de Mérida, p. 2;         sobre el número de muertos, véase; 1900, 12 de diciembre). La Revista de Mérida, p. 2; Fiestas suspendidas. (1900, 19 de diciembre). La Revista de Mérida, p. 1.        

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