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La noche que jamás existió

Actores e integrantes de la producción en diálogo con los estudiantes. (Cortesía de Luz María Vázquez).

Qué dinamismo para desmontar el teatro en plena escena presenciamos en La noche que jamás existió. Con los propios recursos teatrales se van desvelando los secretos de la creación y los conflictos de la interpretación, centrándose además en las convenciones del teatro isabelino inglés del siglo XVII. El armazón de la obra escrita se va dejando ver desde las pautas para estructurar la trama hasta los modos de lograr la conjunción de verdad y mentira con la intención de alcanzar el efecto escénico deseado. Por añadidura, todo ello es el soporte para un recuento de las penas y alegrías del amor en tantas de sus variaciones y para el enroscamiento de la ilusión y del sueño en la realidad a fin de hacer posible esa noche que jamás existió.

En esta comedia confluyen las distintas reflexiones, pasiones y estados de ánimo que aparecen en la multiforme obra de Shakespeare. Con parlamentos conformados en abundancia por frases provenientes de sus tragedias, dramas, comedias y poemas, la acción es fluida con toda una gama anímica que en ningún momento hace decaer la atención del público. En la función a la que asistí, la del 22 de septiembre en el Teatro Felipe Carrillo Puerto de la UADY, hubo gente adulta de distintas generaciones, pero predominaron los adolescentes, en concreto estudiantes del Cedart Ermilo Abreu Gómez, bachillerato enfocado a las artes y la literatura, y todos fuimos envueltos por el trabajo en escena y la trama ingeniosamente estructurada.

Silvia Káter como la reina Isabel I y Alfonso Medina como William Shakespeare encarnaron a numerosos tipos de personajes con sus cambiantes emociones y sus numerosos momentos de expresión sentimental y de humor. En el proceso de actuar también estaban mostrando los recovecos y entretelones del hecho escénico, en una bien integrada didáctica que al mismo tiempo es un homenaje al teatro y a Shakespeare. Asimismo, la intemporalidad de la aportación shakesperiana se resalta a través del simbolismo de la danza a cargo de Sihan Charruf y de la música de distintas épocas, incluyendo expresiones británicas modernas como las de Los Beatles, Elton John y Queen.

Al final de la función, luego de las ovaciones, los actores y a los integrantes del equipo de producción establecieron un breve diálogo con los estudiantes. La obra es de la autoría del dramaturgo mexicano Humberto Robles y su estreno mundial ocurrió el pasado 28 de julio. Fue una producción de Borba Teatro, con dirección de Nelson Cepeda Borba. El evento formó parte de la Temporada Olimpo 2022 de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida.     

Imagen tomada del sitio http://www.humbertorobles.com  

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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