Opiniones

Los rostros del poder económico

No me asusta que un militar, apoderado empresario, jefe de una iglesia, una dinastía, un jeque, emir o poderoso mandarín, sea dirigente de un país o una nación continental o insular. No. No me alarma el nombramiento o los millones que acumule alguno de ellos antes de llegar al poder. Lo que me parece terrible es que, en la historia de la humanidad, tanto el poder económico como el eclesial hayan ejercido la responsabilidad social con nefastos resultados. Crímenes, explotación, miseria y hambruna. Ha sido así, del medioevo hasta las revoluciones inspiradas en los preceptos marxistas.

Esto significa que veo con buenos ojos la economía gringa, la de los Emiratos Árabes, la de Nayib Bukele, la de China de Xi JinPing, pues en cada uno de esos países, ha dado a sus sociedades un estatus económico clasificado de “sin problemas en todo lo básico para el bienestar humano”. Por el contrario, me parece deleznable el gobierno cubano de Miguel Díaz Canel al no manifestar la mínima capacidad para acabar con los cortes de energía eléctrica en toda la isla, el racionamiento alimentario, las prohibiciones para el desarrollo individual, familiar o grupal.

Desde África, pasando por el Sahara y el archipiélago malasio y llegando al más recóndito lugar del mayab yucateco y de la isla de Pascua chilena, la humanidad tiene a su disposición el uso de la comunicación digital de manera ilimitada y puede comprar alimentos en múltiples lugares de su localidad. Dejo constancia de saber que, en dichos lugares, no todo está bien.

¿Quiénes contribuyen a la limitación del bienestar de una sociedad, como las caribeñas, sudamericanas y la nuestra? Por increíble que pueda parecer, los empresarios y la alta burguesía. Ejemplifico: Si López Obrador decidiera subir a 20 mil pesos la pensión universal de los adultos mayores, este dinero íntegro, iría a parar a Elektra de Salinas Pliego, Telmex de Slim, Oxxo, Coppel, los Bisquets de Obregón de Miguel Mancera, La Chaya Maya, Automotriz Torre, Banamex, Banorte y todas las empresas que ofrecen “lo básico para el bienestar humano”. El dinero integro no se queda, ni en las bolsas de los beneficiados con las pensiones, ni en las cuentas del gobierno. Todo ese dinero gira hasta las tiendas de los empresarios, chicos, medianos y grandes. Yo puedo adquirir un abanico eléctrico, o un aire acondicionado para mi bienestar, pero dichos empresarios tienen todo mi dinero quincenal, mensual o trimestral.

Nayib Bukele ha hecho una labor extraordinaria, en el corto plazo, para brindar a los hondureños una paz necesaria y anhelada, ha devuelto la vida callejera a su pueblo y logrado que las miradas extranjeras vieran hacia su país, logrando con ellas la renovación turística y la respectiva derramar de dinero. Lo ha hecho en un plazo muy corto. Lo hizo contra la Comisión de Derechos Humanos, el poder cameral de derecha e izquierda, los medios hondureños de comunicación. Necesita mayor tiempo para concluir su labor de profilaxis social y ha expresado, recientemente, de una reelección para ello. Surgió la oposición de manera inmediata. ¿Quiénes lo hicieron? Los medios de comunicación, los diputados y senadores de oposición y un sector de los empresarios, al cual pertenece al propio Nayib Bukele, pues es el quinto hombre más rico de su país. ¿A qué le temen estos opositores? ¿Al beneficio popular? ¿Al cambio del estatus económico de la mayoría hondureña? ¿A vivir bajo un régimen reglamentado y regido por una conducta pulcra en las relaciones económicas con el Estado?

En esta contemporaneidad, China y los Emiratos Árabes han dado muestras de que se puede ser un gobierno empresarial, sin hacer uso de la sobreexplotación humana y el rezago económico y social.

¿Qué le pasa a los empresarios mexicanos, centroamericanos y caribeños que no saben ver esta realidad?

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, tiene una visión de modernidad y desde esa perspectiva ve con claridad que, el cambio mexicano debe partir del beneficio económico a las masas. Tiene grandes opositores a sus visones y a las medidas implementadas para el cambio. ¿Quiénes son? Los mismos que en Honduras, empresarios, los medios de comunicación, los grupos de representantes en las cámaras baja y alta, la iglesia y un sector de la sociedad identificados con los anteriores. Son los mismos que se fueron contra Salvador Allende en Chile, Lula en Brasil; que ven con malos ojos a Pedro Castillo, presidente de Perú y a todo aquel gobernante que vea la realidad desde una óptica distinta a la de ellos, los poderosos atávicos.

Cuando un gobernante de izquierda se ha mantenido en el poder respaldado por las armas, son estos sectores sociales, quienes han provocado esa medida extrema. Los ricos, no lo reconocerán nunca, claro está. Un gobernante consciente de su responsabilidad social, se radicaliza, cuando las oposiciones hacen los mismo. Entonces se entra a la lucha abierta por el poder y de ahí surgen las armas. Hay que revisar Nicaragua, Venezuela y/o Guatemala. Estados Unidos se hizo nación por las armas y estas son utilizadas, hasta hoy, cuando la sociedad se levanta en contra del sistema, el cual debe ser preservado como está, por un mandato constitucional.

En síntesis, no vemos una nueva forma de historia económica y social, o quizá esta la veremos en los Emiratos Árabes y China. Y pongo estos ejemplos, porque compartimos una similitud: fueron pueblo con enormes sectores sociales en estado de pobreza, y hoy han conseguido modificar esa situación, sin luchas armadas.

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