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Veladas, conciertos y audiciones (2)

Músicos profesionales

Continuemos con los músicos profesionales. En 1900 estuvo en Mérida, con la intención de establecerse aquí por un tiempo y dedicarse a la docencia, el guitarrista Francisco G. Quevedo Ara, quien, luego de recuperarse de una enfermedad, muy probablemente de fiebre amarilla, ofreció un concierto en La Lonja Meridana el jueves 19 de julio. Este fue el programa:

            […]

I.- Suppé.- Obertura.- Pique Dame.

            II.- Mertz.-Fantasía.- Rigoletto.

            III.- Cosgaya.-Vals.- Fin de siglo.

            IV.- Bosch.- a) Balada b) Serenade

            V.- Salvans. Paso doble.- ¡A los toros!

            VI.- Quevedo. Paso doble.- Minuete.

            VII.- Quevedo.- La reyna (sic) de mi hogar. Mazurka de salón.

            VIII.- Mazzi.- Danza d´amore. Vals.

            IX.- N. N. Potpourri […] (6)

            El crítico que firmaba como Saint Faust describió así lo acontecido esa noche:

            […] Una nota artística, esencialmente artística, ha vibrado en nuestros oídos, interrumpiendo ese silencio sepulcral que reina en nuestras noches, calladas y sombrías como la soledad, mudas y tristes como el desierto. Grata manifestación de la vida que se ha ido acabando en los círculos, síntoma de que aun quedan alientos para que la sociabilidad no sea hueca palabra entre nosotros, fue la audición dada la noche del jueves, en los salones de “La Lonja Meridana”, por el Sr. Francisco G. Quevedo, hábil guitarrista que ha conseguido ejecutar en su difícil instrumento con precisión y arte, arrancando de sus cuerdas armonías que vibran con los suavísimos y delicados acentos de la inspiración, única que matiza, esmalta y ennoblece los efluvios del temperamento de los artistas.

            Y no se vaya a pensar que hubo más que concierto de dos guitarras. El selecto auditorio que esa noche, por excepción, se dio cita en “La Lonja”, estuvo entretenido durante tres horas, solo con el punteo del Sr. Quevedo, acompañado en otra guitarra, por el joven yucateco D. Juan Manuel Vargas que tiene también pasión por el arte.

            Tan pronto las electrizantes combinaciones de “Pique Dame” y del inspirado vals “Fin de siglo” de Arturo Cosgaya, que parece un apropósito musical por sus dificultades, desarrollaban una corriente nerviosa en los oyentes, como las deliciosas modulaciones de la mazurka de salón del ejecutante, Sr. Quevedo, conjunto de armonías mansas, los embargaba apaciblemente.

            ¡Qué hermoso es respirar cuando en el ambiente se cuajan emanaciones del sentimiento! […] (7)

Entre las y los músicos y cantantes renombrados del terruño citaremos a Ricardo Río, Benjamín Aznar Rivas, Domingo Ricalde, Justo y José Cuevas, Cirilo Chan Cil Baqueiro Preve, Arturo Cosgaya, Asunción Chonita Sauri, Mercedes Rodríguez de Arjona, Francisco Heredia Rosado, Primo W. Encalada, Justo Uribe, Arturo Espinosa y Alfredo Tamayo.

Por lo que toca a la oferta de instrumentos musicales, el Gran Depósito Musical Yucateco de Arboleda y Cía. disputaba el mercado con el Gran Almacén de Música y Miscelánea de Carlos Guzmán O., que vendía pianos de la renombrada fábrica Carl Mand de Koblenz, Alemania, así como con Álvarez y Cía., que promocionaba pianos de media cola marca Julius Blüthner (el precio oscilaba entre 1,200 y 1,800 pesos) hechos en Leipzig, Alemania. Por cierto, a mediados de diciembre de 1900 un incendio arrasó con el primero de los citados negocios, del que era socio capitalista Rogelio Suárez y socio industrial Benjamín Arboleda: de los cuarenta pianos que había en existencia solo se pudieron salvar doce.

Aunque los pianos alemanes tenían fama de ser perdurables, de todas formas, con el paso del tiempo, el uso y el clima se descomponían o desafinaban. Para salir del apuro los meridanos contaban con las habilidades de W. H. Wolff, quien después de laborar un tiempo para Arboleda y Cía., se independizó y montó su propio negocio en los bajos de la casa de Martín Peraza, calle 58 Núm. 516 letra D.; el hábil teutón prometía dejar los pianos “en tan buenas condiciones como en cualquier fábrica americana o europea. Los precios serán equitativos y el trabajo garantizado”. (8)

Audiciones

Otra forma de escuchar y disfrutar de la música era a través de las audiciones que se ofrecían en casas particulares, casi siempre con fines altruistas. Así ocurrió a principios de junio de 1900, cuando en la casa del Sr. Miguel Gamboa tuvo lugar un homenaje en memoria del joven Laureano Castellanos, quien falleció poco antes de optar por el título de médico. En estos eventos se servían bebidas y platillos selectos a cargo de los anfitriones.

            Este fue el programa de la audición:

            […]

Obertura.- Mozart.- Piano.- Sritas. María y Ana Gamboa.

            Andante.- Trío de violín, violoncello y piano.- Sres. Cayetano Cuevas, Arturo Cosgaya y Benjamín Aznar.

            Serenatas de Burgmein.- Piano.- Srita. Rosa Maldonado y su profesor D. Benjamín Aznar.

            El Diluvio.- Saint Saëns.- Trío de órgano, violín y piano.- Sres. A. Cosgaya, C. Cuevas y B. Aznar.

            Otro trío de violín, violoncello y piano.- Los mismos profesores.

            Pierrot et Piorrotte.- Piano.- Srita. Ana Gamboa y B. Aznar […] (9) (Continuará)

Referencias

(6).- El concierto en “La Lonja”. (1900, 19 de julio). El Eco del Comercio, p. 2.

(7).- Saint Faust. (1900, 22 de julio). Mis Domingos. El Eco del Comercio, p. 2.

(8).- Sobre Álvarez y Cía.: (1900, 25 de enero). El Eco del Comercio, p. 3; sobre el Gran Almacén de Música y Miscelánea: (1900, 11 de marzo). El Eco del Comercio, p. 2; sobre el incendio: (1900, 18 de diciembre). El Eco del Comercio, p. 2; sobre Wolff: Aviso Especial / A los músicos y a mis amigos de Mérida. (1900, 20 de noviembre). La Revista de Mérida, p. 4.

(9).- Audición Musical. (1900, 5 de julio). El Eco del Comercio, p. 2.

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