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Todos se llevaron un chasco… !

Todos se llevaron un chasco... !

Durante los últimos ocho o diez gobiernos de Yucatán hubo de todo, especialmente aquellos que aprovecharon in excelsis la ocasión para salir bien forrados. Pero no negaremos que algunos políticos pertenecientes a esos gobiernos resultaron magnánimos y hasta harto generosos, aparte de serlo consigo mismos.

A un funcionario, un gobernador le dio gran regalo el manejo de una institución donde había mucha lana, al decir, de los contemporáneos de esos tiempos. Y admitimos que este tipo de político no tenía fama de «agarrado» o de ridículo con los pagos de los cafés o las cervezas a la hora de la retirada. Y todos se iban contentos: «Bajaron no una flor de su jardín, sino el jardín entero», se expresaba la gente que conocía al político y a los que lo rodeaban.

El gran chasco

Recuerdo una mañana que platicábamos con él en uno de los más caros cafés de Mérida sobre, naturalmente, temas políticos. Formábamos un grupo de unas quince personas y el político se puso de pie y dijo de pronto:

-Caballeros, queridos amigos míos, pasemos a una mesa más grande

-Oiga Lic. ¿Y por qué? -protestó alguien

-Sencillamente porque les voy a convidar a desayunar como Dios manda, o sea, la cuenta va por mi cartera.

Todos quedaron felices y sonreían idiotamente: claro, iban a desayunar como ni en su propia casa y todo sería gratis. Unos pidieron «huevos a la mexicana», otros, «motuleños», algunos más, «divorciados», y hasta algún buen bistec con papas a la francesa.

Pero al concluir tan opíparo desayuno, el señor gran político llamó al mesero y sorpresivamente, sólo pagó su cuenta. Hubo mentadas de madre por ahí, a escondidas, y otras obscenidades, y el mentiroso político se guardó el cambio en su cartera y ni siquiera dejó su propina al mesero…

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