Bienestar Espiritual

Oración

“UN AMIGO EN LA NECESIDAD”
¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Te dirigimos un saludo muy cordial Padre Santísimo, junto con Tu Amado Hijo y con Tu Espíritu Santo! Trinidad Santísima: ¡Bendita seas! El estar en Tu divina presencia nos hace pensar en aquello que tanta falta nos hace para poder glorificarte con una vida donde la sabiduría predomine en todo, para que compenetrados de amor y bien dispuestos a ser y a dar ejemplo a los nuestros, aunque paguemos la factura.

Padre Santísimo: Muchas veces aflora en nosotros la ingratitud y no somos sensatos en valorar a nuestros verdaderos amigos, cuando el mismo Espíritu Santo nos invita a que correspondamos generosamente con ellos: “¡En todo tiempo amen al amigo, porque es el mejor consejero que está como su propio angel guardián, siempre dispuesto a ayudarlos, porque para eso los hice Yo y los puse en sus caminos!

¡Ámenlos, agradézcanles, admírenlos, respétenlos y obedezcan sus consejos! ¡Cuando prosperen, no los menosprecien ni abandonen! ¡Cuando ellos tengan necesidad, corran prestos a brindarles totalmente la valiosa y generosa ayuda! ¡No se midan en sus necesidades, porque lo peor que pueden hacer por ellos es medio apoyarlos! Un amigo es el mejor obsequio que Yo, su Dios, les he brindado…¡No cualquiera tiene esa fortuna de tener un amigo de verdad, como ustedes la tienen! A un amigo se le ofende cuando en medio de su dolor y de sus problemas, ustedes lloran miseria y le demuestran ingratitud… ¡Eviten el ser unos viles y despreciables miserables! Finalmente, Yo su Señor y Dios les he puesto a sus amigos como la extensión de mi amor protector y en sus bocas he depositado las palabras precisas que, si las valoran, les evitarán mil dolores de cabeza. Recuerden mis hijos amados lo que también les enseña El Espíritu Santo: “¡Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano!” (Proverbios 18:24), pero solo los falsos amigos son los que los arruinarán, porque sus verdaderos amigos, son esos seres benditos en los que Yo mismo Vivo y por medio de ellos, hago maravillas a favor de ustedes. Por lo mismo, sus buenos y leales amigos son los mejores hermanos que les he enviado a su lado.

Con todo el cariño que Te tenemos, oh Padre bendito, Te agradecemos porque Tu Espíritu Santo siempre está atento a iluminarnos para actuar siempre con verdadera sabiduría ante esos seres tan especiales que están tan prestos a ayudarnos en los momentos más cruciales. Están allí con su consejo sabio, oportuno y hasta con sus regaños atinados, nos hacen confiar en ellos, porque no nos dan un beso, sino que nos aplican un correctivo que nos ayuda eficazmente a superar los momentos angustiantes de la incertidumbre.

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