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La especie humana (4)

Dos maneras de mirarnos a nosotros mismos: A través del pensar de los otros o por el camino genuino, que es a veces escarpado y escurridizo.

MJ

La base del dolor humano tiene una gran raíz clavada en la ignorancia.

Muchas veces los sustratos de malos principios de vida no detectados a tiempo le tuercen el brazo a la verdad. La vida se nos complica o más bien nos la complicamos nosotros mismos. Puede costar muy caro no abrir la mente y a pesar de ser un ejercicio a voluntad, los cheetoos en la cabeza (o lo que es lo mismo: todas la banalidades de las que nos llenamos la cabeza y por ende las vivencias) a veces nos dan creencia de satisfacción que en realidad es aparente. Nos gana la partida la tendencia actual de la simulación y las acciones efímeras. Asentarnos en el sedentarismo nos hace pensar que ya  per se propició todo para hacernos más humanos, y aunque  fue clave porque permitió la agricultura entre otros bienes generales de la humanidad, ahí también se gestó la semilla de la discordia. Hay varios asuntos que puntualizar respecto a la felicidad, lo haremos pronto.

¿Qué es relevante en una especie que evoluciona?

Detectar las discrepancias como motivos para superar y no para rebatir como si fuésemos  enemigos. El cambio evolutivo positivo existe, de hecho es lo único que nos ha dado fluidez en la especie, pero a la vez es fuente del discrepar, esa maravilla de no estar de acuerdo que nos hace poder crecer. Entender las desavenencias como motivo de crecimiento es algo muy necesario.

Cuando San Agustín aseveró de una vez por todas que somos hijos de Dios, no lo hizo para propiciar un temor innecesario ni mucho menos, lo tenía claro desde su perspectiva. La fuente del pensar en un Dios entona la vida, y es que  este pensamiento se gestó desde mucho antes de que nos estableciéramos como grupos sedentarios. En mi vida de formación religiosa básica siempre escuche del temor de Dios y no fue hasta que comprendí la acepción de esa aseveración que supe que no se refiere a temor como si tuviéramos miedo de algo, se refiere a que debemos tener respeto a esa grandeza que nos rebasa y que nos cobija en su inmensidad.

Se dice que en nada ayudo a nuestro grupo humano el hecho de que en la Edad Media se representase a los demonios con piel oscura, no se dieron cuenta que se estaba zanjando una brecha tremenda entre los seres de color de piel diferente, ¿Qué diferencia hay entre el blanco y el negro? Ninguna, es tan solo una percepción superficial, propiciada por la luz. Así también como se representó a los humanos negros con la boca gruesa como es su naturaleza, muchos comenzaron a percibir que ahí en esos labios se escondían asuntos lujuriosos, es un hecho que nos pintamos solos para esas percepciones que luego trastocan el sentido. Es claro que cuando nuestros congéneres de piel oscura empezaron a interactuar entre otros de diferente tono de piel, no en todos los casos se vieron con desprecio, aunque ya habían empezado a ser estigmatizados los más morenos. Hubo muchos casos en estos primeros encuentros en los que estos seres ocuparon lugares dignos y eso ha ayudado a que hasta hoy se luche por sus derechos. Solo se empieza  a hablar de civilización humana como tal hasta fines de la Edad Media. No era fácil llegar al África negra, y los navegantes que lo lograban lo veían como un total logro. Solo se percibía avance en función a lo tecnológico y como en estas épocas era muy rudimentario todo lo que se lograba en ese rubro era mucho más valorado y eso le hace permanecer como un gran valor, que lo tiene, pero no es el esencial. A principios del siglo XX, los estudiosos comenten otro error garrafal: Desarrollar categorías raciales y poner como parte de este pensamiento que unos grupos eran más importantes que otros, propiciando una visión equivoca de la especie. Y Por la Gracia de Dios, la ciencia postulo una pregunta ¿Qué nos hace avanzar? Y las respuestas no se hicieron esperar: Estamos regidos por leyes naturales y estas son para todos sin excepción. Al conocimiento general se le comienzan a adosar pensamientos como que hay decretos divinos y en los ámbitos de ciencia y religión surgen controversias, siendo que hoy día nos queda claro que son aspectos diferentes y no deben crear encuentros de discrepancias sino ser apoyo uno del otro.

La saga humana ha sido grandiosa.

Nacimos propiamente como especie en el África hace más de tres millones de años.

Si lo pensamos muy bien nos parece interesante  que por el tiempo de vida de cada generación no han sido pocas las que nos preceden ya que se piensa que cada siglo cobija a cuatro generaciones de humanos.

Uno de los fósiles de nuestra especie más conocido se designó   con un nombre muy suigeneris: Lucy, porque a los estudiosos les encantaba la canción de los Beatles: Lucy in the sky with diamons. Esta mujer ancestro nuestro, medía 1 metro de estatura y pesaba unos 30 kg. Su esqueleto fue clave y punto de partida para los estudios subsiguientes.

Los verdaderos cambios de la especie estuvieron teniendo lugar hace unos dos millones de años. Es cuando empiezan las verdearas evoluciones de los homo.

Lo que se ha observado entre otros rasgos interesantes de nuestros ancestros es el cambio en el tamaño de los caninos, se pensó que se utilizaban para cortar la piel de los animales cazados y para rasgar las fibras de los alimentos por lo que en sí mismos eran una herramienta. Cuando va naciendo la cultura y vamos implementado herramientas es cuando este aspecto hace que los caninos disminuyan y algunos molares se sustituyan o dejen de existir. También se redujo mucho el tamaño de la mandíbula.

                                          Hoy, que se habla mucho del cambio climático, no debería ser mayormente problemático si lo comprendiéramos como tal, sin tanto temor, porque en los milenios pasados los ha habido y todos han sido superados, la diferencia está en que en estos momentos ha sido algo que ya abarca proporciones tales que amenaza a la especie, no es para menos, porque ni las glaciaciones y esos cambios drásticos del pasado propiciaron que grupos enteros de seres se perdieran. Se dice que el año 2005 fue y ha sido en mucho el más tórrido de las eras actuales y por estudios que se han hecho es aun ese cambio mucho menos drástico que el que vivió nuestra especie hace 2 millones  de años y se superó ¿Porque se logró superar? Tan solo porque el ser humano encontró los caminos a las nuevas adaptaciones y las llevo a cabo, hoy día estamos tan enconados en lo no esencial que hasta un cambio de domicilio nos puede  afectar.

Durante el último millón  de años el hielo ha ocupado su lugar, y tiene una función muy específica e importante en el planeta, es innegable que se derrite y lógicamente eso produce temor. Nada de todos esos cambios deberíamos tomarlos sobre nuestros propios pechos, ya que si así lo hacemos nos paralizamos. No creo que sirva de mucho salir a gritar a las calles y hacer alborotos que no conducen a nada, mas sí podríamos leer, informarnos adecuadamente,  eso sí que abate miedos absurdos, averiguar más y sentar las bases de algunos principios más activos en la actitud y enseñarlo a los críos que nos rodean, ya solo eso aportaría una gran diferencia.

La última glaciación fue tan solo hace 100mil años y termino hace unos 12 mil años. Y así como hoy nos calentamos sin remedio (¿? esperamos que si sea reversible) no sería nada raro que ocurriese otra glaciación.  La causa de las glaciaciones tan solo tiene que ver con el eje de la tierra que produce más o menos calor en los polos dependiendo de la inclinación. Se sabe que una glaciación es mucho más peligrosa para la especie que el mismo calentamiento global y sabemos que nuestros ancestros las han superado. ¿Cómo se piensa o se ha tratado de interpretar esos momentos difíciles y como se superaron? Creando nichos eclógicos para subsistir. Esos nichos ecológicos se crean en armonía social, no con acciones que violentan.  (Continuará.) MJ

Recomiendo toda la bibliografía y conferencias de: Juan Luis Arsuaga.

En particular el libro titulado: La Saga Humana: Una larga historia. Ilustrado por los hermanos Adrie y Kennis, considerados los mejores ilustradores de la prehistoria en nuestros días. Editorial EDAF.

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