EspecialesOpiniones

La Patria de la traición y la 4T

Estuve esperando que algún historiador dedicado al periodismo o que algún intérprete de la historia de México, pusiera a Alejandro Moreno Cárdenas y a Ricardo Monreal, en el contexto de la tradición de la traición de los políticos mexicanos surgida desde la independencia que los baña hasta este siglo XXI. Nada. Ninguno lo hizo. ¡Vaya usted a saber, por qué!

El territorio nacional mestizo que somos se gestó a partir de 1810, emergiendo de los fusilamientos de los héroes de esa gesta, incluyendo al mismísimo cura Hidalgo. Esto significa, que el rango eclesial no importó al poder político, y un representante de Dios en la tierra, fue pasado por las armas, sin posibilidad de defensa. Así es como fuimos del paredón a la independencia; ese es el arranque de la patria mestiza mexicana.

La Revolución Mexicana, ese movimiento armado del que dicen que surgimos todos, pues nos legó las instituciones que nos gobiernan, tuvo como base de su actuar, la traición, el desconocimiento de un mandatario, su posterior derrocamiento, y por último, su asesinato.

Del menjurje de muertes, de viles traiciones y de actuar solamente en base a los intereses de un grupo social determinado, nació la clase política mestiza del México Moderno, raza convertida, el día de hoy, por distintas líneas sanguíneas, en heredera de aquellos que nos dieron patria, a base traiciones y crímenes de estado.

En las cercanías al primer cuarto del siglo XXI, la Patria Mestiza, vuelve a sus orígenes de traición y agresión, pero ahora contra el proceso político de la 4T que intenta un cambio, una transformación que nada tiene de revolucionaria, pues no ha sido tocada ni modificada la superestructura del país. ¡Vaya! El presidente López Obrador no ha intervenido o expropiado nada a la iniciativa privada, al clero, a la banca o al poder económico nacional. Tampoco ha utilizado las armas para llegar al poder. Es decir, la 4T, no ha tenido el carácter de las revoluciones como la Rusa, la China o la Cubana.

En la pasarela de la contracultura política contemporánea de nuestro país, se ha exponenciado la figura del priista Alejandro Moreno Cárdenas, pasando por alto a la magna traidora Lily Téllez, quien hoy escupe azufre contra MORENA y el presidente de la república, quienes la llevaron al senado, desde donde se cambió a la bancada del PAN.

Alito traicionó a la coalición Va X México. Y se ha especulado mucho sobre sus razones. En lo personal, creo que él tomó una decisión de elemental política.

Ahora viene el caso de Ricardo Monreal. A ese tipo, nada más hay que mirarle los ojos detrás de los espejuelos. Su mirada no esconde nada. Refleja ruindad, bajeza, sarcasmo, agazapamiento y un destello de burla. Se ve que espera el momento adecuado para extrovertir los argumentos de su traición.

¿En este tiempo, no ha habido asesinatos como en los periodos de 1810 y 1910? Por supuesto que sí. Pero ellos son achacados al narcopoder, resultando un argumento muy convincente.

La historia va y viene porque sus actores no cambian, siguen siendo los mismos. La política y el poder económico están entramados y para conservarse viven la misma historia.

El chiste de la 4T es que navega entre esas aguas y flota.

Deja un comentario

Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.