CulturaEspeciales

Travesuras de un pilluelo (Parte I)

Constituyeron una pareja terrible. Sus comentarios fueron el terror de toda una generación. Ambos con una inteligencia súper dotada para causar daño a sus semejantes.
Uno, viejo líder en varias áreas del acontecer local. Invitado imprescindible a cuanto evento político, social o intelectual se llevará a efecto en la Ciudad, sin ya nada q demostrar a la sociedad. Antiguo prócer en lucha social su sola presencia inspiraba respeto con un poco de temor, ya que sus comentarios podían elevar o desarbolar al espíritu mas templado.
Todo esto en una Mérida que no se expandia los rumores de la monstruosa manera de hoy. Los huaches aun no llegaban.
El otro joven de la nueva clase política emergente. Muy vivo para el chisme y al estar en el lugar y en el momento indicado para ejercer aquello que producía a ambos el mas exquisito placer q podían sentir: la destrucción de reputaciones e historiales.
Pobre de aquel q cayera en desgracia en manos de cualquiera de los dos. Se podía considerar un cadáver social. Tal era la fuerza de sus viperinas lenguas. Mucha gente con aspiraciones de ascenso había visto truncadas sus carreras merced a las maquinaciones de la mancuerna.
Pero sucedió que un día, alguien o alguienes los cruzaron, esto es, inventaron una calumnia que los enemisto para siempre. A partir de ese momento se convirtieron en enemigos irreconciliables.
Todos los chismosos y cruzadores de la ciudad se frotaban las naos esperando ver como terminaba el choque esperado de aquellos dos titanes del panfleto. Prócer con el peso de demasiados años tenia ya los achaques y manías propias de su provecta edad, no así Manolin ( tu me dijiste que ponga tu nombre Manuel) que tal era el nombre del mas joven, que atesoraba el don de la paciencia y con un espíritu mucho mas audaz.
Ambos se dedicaban a esparcir chismes por los lugares habituales de las lenguas mas venenosas de la Ciudad, mismos que se encargaban con la velocidad que el caso requería, de esparcirlos por los puntos cardinales, aun traspasando las fronteras del Estado.
Pagaron amanuenses que escribían versos poniendo como trapeador al uno como al otro. Un día era Manolin el masacrado y al siguiente prócer amanecía con dolor de hígado con alguna travesura de su adversario. El encuentro era de consecuencias impredecibles. Incluso se hacían apuestas a favor de uno y de otro.
Tan desgastante lucha comenzó a surtir sus primeros efectos en prócer. Su sistema nervioso lo comenzó a traicionar. Siempre se encontraba irascible, de un humor de los mil demonios. Aunque nunca dejo de atacar y de contra atacar. Los libelos en contra de Manolin comenzaron a circular por profusión. No escatimaba en gastos para así ver a su contrincante con la cerviz inclinada. Mas todo esto le hacia al joven lo que el viento a Juárez. Por el contrario parecería que gozaba con el pleito. Se le encontraba siempre con la sonrisa a flor de labios. Hay que aclarar que a pesar de todo Manolin era un muy muy buen amigo.
Una apacible noche prócer miraba la televisión en la tranquilidad del hogar. A sus pies debajo de su sillón favorito echado plácidamente en el suelo, Nerón su perro. Le prodigaba tal cantidad de cuidados que su familia ya no lo soportaba. En ese momento miraba su programa favorito. Vivía en uno de los barrios mas calmados de la Ciudad. Ahí se encontraba en santa paz.
Unos golpes en la puerta lo sacaron de su arrumbamiento. Refunñando se paro a abrir a aquel que se atrevía a interrumpir su descanso. Iba dispuesto a poner en su lugar a quien fuera necesario.- aquí están las catorce pizzas que pidieron, le dijo el hombre que había llegado con varios ayudantes para cargar las pizzas.- oye, yo no he pedido nada, debe de ser una equivocación respondió prócer.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.