Bienestar Espiritual

Microhomilía

Iglesia Ortodoxa Bienestar Espiritual

El Evangelio podría incomodarnos si no nos detenemos en el verbo «preferir» al que somos convocados por Jesús. Preferir no es abandonar o despreciar, no es una invitación a no amar a quienes ya amamos, sino de colocar al centro a Cristo y desde Él ordenar la vida, los afectos, el amor y también la crisis o el sufrimiento, es decir la propia cruz.

Preferirlo, es reconocer la finitud de todo, incluso de nosotros mismos; es tener la certeza que Él es nuestro refugio, es darnos cuenta de lo inseguro de nuestros planes, razonamientos y seguridades. Preferir a Cristo es anteponer, como Pablo, el bien del otro al propio; es acomodarnos «la cruz» y seguirlo.
Si lo «preferimos» nuestra fugaz vida será fermento; amaremos más, liberaremos y seremos libres.

Pidamos este domingo al Señor la valentía de preferirlo, para recibir su Espíritu, ser sabios y seguirlo.

Rv. P. Hernán Quezada sJ

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